Una Vida Cristiana que tiene Propósito

Por Javi Jiménez - Devocional 08 de octubre 2026.

Devocional de hoy

Una Vida Cristiana que tiene Propósito

La vida cristiana no es una actividad religiosa ni una vida acomodada. Seguir al Señor es una aventura de fe, una vida en la que tenemos que aprender a caminar confiando en Él, incluso cuando atravesamos aguas, dificultades o situaciones que no podemos controlar.

Dios está presente en medio de las dificultades

Hay momentos en los que parece que estamos caminando sobre las aguas, pero precisamente ahí tenemos que recordar que el Señor está presente. Él no nos abandona en medio de las dificultades. La vida cristiana no consiste en evitar todos los problemas, sino en aprender a vivirlos confiando en Dios.

Dejar de querer tenerlo todo bajo control

Muchas veces buscamos tenerlo todo bajo control: nuestras circunstancias, nuestros recursos, nuestra familia, nuestro futuro… Queremos sentirnos seguros porque pensamos que así podremos manejar nuestra vida. Pero llega un momento en que comprendemos que no podemos controlar todas las cosas. La vida nos lleva por caminos que no esperábamos y aparecen situaciones difíciles que no podemos resolver solamente con nuestros recursos.

Confiar en la Palabra y en la autoridad de Dios

Por eso necesito aprender a confiar en su Palabra y en su poderosa autoridad. Cuando dejo de confiar en mí mismo y comienzo a confiar realmente en el Señor, encuentro una seguridad diferente.

Una vida con propósito

La vida cristiana tiene que tener un propósito. No puedo vivir solamente para conservar mi comodidad, para protegerme de todo sufrimiento o para buscar mi propia seguridad. Hay algo mucho más grande que Dios quiere hacer en nosotros y a través de nosotros.

El egoísmo nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos. Cuando sentimos temor, nos enroscamos, nos congelamos y nos paralizamos. Pero la vida cristiana nos llama a salir de nosotros mismos, a entregar nuestra vida y a vivir para algo que tiene sentido.

El verdadero sentido de nuestra vida

Hay muchas cosas que podemos conseguir en esta vida: una familia, una cuenta bancaria, capacidades, conocimientos, bienes, experiencias… pero ninguna de esas cosas por sí sola responde a las preguntas fundamentales de nuestra existencia. Hay algo dentro de nosotros que necesita una respuesta más profunda.

Y esa respuesta no está simplemente en las cosas externas. Necesitamos encontrar el verdadero sentido de nuestra vida y descubrir para qué estamos aquí.

Vivir confiando en Dios

Por eso no quiero vivir una vida cristiana basada solamente en mí, en lo que yo puedo hacer o en los recursos que tengo. Quiero vivir confiando en Dios, sabiendo que Él puede llevarme aun por lugares que yo no habría escogido.

Aprender a enfrentar las dificultades

También tengo que aprender a enfrentar las dificultades. Todos vamos a encontrarnos con momentos duros, con enfermedad, tragedias, problemas y situaciones que nos van a poner a prueba. No puedo pensar que porque sigo al Señor nunca voy a pasar por dificultades. La realidad es que todos tendremos que enfrentarlas.

Las dificultades nos enseñan a confiar

Pero las dificultades también pueden enseñarnos a confiar más en Dios. Me obligan a dejar de apoyarme únicamente en mis recursos naturales y a reconocer que necesito al Señor.

Por eso, cuando llegue una situación que no pueda controlar, no quiero quedarme paralizado por el miedo. Quiero seguir adelante confiando en Dios.

Vivir para los demás

La vida cristiana también significa vivir para los demás. Hace muchos años aprendimos que nuestra vida podía estar dedicada al otro, a las necesidades de los demás. Y eso da sentido a lo que hacemos. No quiero vivir solamente pensando en mí, en mi comodidad o en mi seguridad, sino poder entregar mi vida y mis fuerzas para ayudar a otros.

Dar espacio para que otros crezcan

Hay un momento en el que tenemos que dar un paso al lado y dejar que otros también puedan avanzar. No se trata de conservar siempre el protagonismo, sino de entender que nuestra vida tiene que producir fruto y servir para que otros puedan crecer.

¿Para qué estoy viviendo?

Por eso quiero preguntarme: ¿para qué estoy viviendo? ¿Qué propósito tiene mi vida? ¿Estoy viviendo solamente para mí o estoy dispuesto a entregar mi vida por algo que realmente merece la pena?

No quiero pasar por esta vida sin haber hecho aquello para lo que Dios me llamó. No quiero que el miedo, la comodidad o el deseo de tenerlo todo bajo control me impidan avanzar.

Cuando pasen las aguas

Quiero confiar en el Señor cuando pasen las aguas. Quiero confiar en Él cuando atraviese el fuego. Quiero recordar que, aunque haya momentos difíciles, no estoy solo.

«Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.»

Una vida entregada a Dios

Quiero vivir así: confiando en Dios, enfrentando las dificultades, dejando el egoísmo y buscando que mi vida tenga un propósito. Porque al final, lo importante no es cuánto he conseguido para mí, sino qué he podido entregar, a quién he podido ayudar y qué ha hecho Dios con mi vida.

Una oración para vivir con propósito

Señor, ayúdame a no vivir una vida acomodada ni centrada en mí mismo. Ayúdame a confiar en Ti cuando no tenga el control, a no paralizarme ante el temor y a seguir adelante cuando lleguen las dificultades.

Quiero que mi vida tenga propósito. Quiero vivir para Ti y para los demás, confiando en tu Palabra y en tu autoridad. Y cuando pasen las aguas y cuando tenga que atravesar el fuego, quiero seguir caminando contigo, sabiendo que Tú estás conmigo.

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