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Una Puerta, Una Voz, Una Decisión
Por Sully López de Barra - Devocional 18 de marzo 2026.

Devocional de hoy
Una Puerta, Una Voz, Una Decisión
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”
Apocalipsis 3:20
Dios llama y espera nuestra respuesta
El Señor está a la puerta y llama. No solo llama… también habla. Desde fuera, Su voz se escucha esperando una respuesta. Este versículo nos revela algo profundamente hermoso: Dios toma la iniciativa, pero la decisión siempre es nuestra. Él llama, Él habla, Él espera… pero quien abre la puerta soy yo.
La importancia de escuchar Su voz
Escuchar la voz de Dios es fundamental, porque no basta con que Él llame si nosotros no respondemos. A lo largo de la vida abrimos muchas puertas. Algunas las abrimos sin pensar, sin discernir, sin preguntar. Puertas a pensamientos equivocados, a decisiones apresuradas, a voces que no traen vida. Y muchas veces descubrimos demasiado tarde que eran puertas que nunca debimos abrir.
Dios, un caballero paciente
Pero Dios es diferente, Él es un caballero. No fuerza la entrada, no se cuela por la ventana, no invade el corazón sin permiso. Él llama y mientras llama, Su voz invita, guía y espera con paciencia.
La comunión al abrir la puerta
Cuando abrimos la puerta, no solo entra Su presencia; sino que comienza una comunión profunda. La Escritura dice que Él cenará con nosotros y nosotros con Él. En tiempos bíblicos, cenar juntos significaba intimidad, cercanía, relación verdadera. No es una visita rápida, es permanecer, compartir y vivir en comunión.
Lecciones de los devocionales
Durante estos devocionales hemos aprendido acerca de escuchar la voz de Dios: hemos visto cómo Su voz da vida, calma tormentas, cambia direcciones, vence la muerte y nos guía cada día. También hemos reconocido los obstáculos que intentan impedir que la escuchemos y las muchas voces que compiten por nuestra atención.
No solo escuchar, sino responder
Pero hoy entendemos algo aún más importante: no se trata solo de escuchar… sino de responder. Podemos oír Su voz y aun así dejar la puerta cerrada. Podemos reconocer que Él habla y aun así postergar la decisión. Hoy el Señor sigue llamando.
Abramos la puerta hoy
Si hoy escuchamos Su voz, abramos la puerta. Dejemos que Su presencia llene nuestro interior, que Su paz habite en nosotros y que nuestra vida entre en esa comunión diaria que transforma el corazón. Que Su voz no sea solo algo que oímos de vez en cuando, sino la voz que gobierna nuestra vida cada día. Hoy el Señor llama. Hoy Él habla. Hoy podemos abrir. Dios llama con Su voz, pero la puerta se abre desde el corazón.
Oración
Señor, hoy escucho Tu voz llamando a la puerta de mi corazón. Perdóname por las veces que he abierto puertas equivocadas y he dejado la Tuya esperando. Hoy quiero responder a Tu llamado. Abro mi corazón para que entres, para que Tu presencia llene mi vida y para vivir en comunión contigo cada día. Enséñame a reconocer Tu voz entre tantas otras voces y dame un corazón dispuesto a escucharte y obedecerte. Quédate conmigo, Señor, y que mi vida sea un lugar donde Tú siempre seas bienvenido, donde siempre escuche tu voz de amor. Amén!

