- Devocionales Cuerpo de Cristo
- Posts
- Un corazón como el de Jesús: Manso y Humilde
Un corazón como el de Jesús: Manso y Humilde
Por Sully López de Barra - Devocional 17 de diciembre 2025.

Devocional de hoy
Un Corazón como el de Jesús: Manso y Humilde
Y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.
Mateo 11:29
El modelo perfecto de un corazón renovado
Hoy llegamos al cierre de esta serie hablando del modelo perfecto de un corazón verdaderamente renovado: el corazón de Jesús. Cuando Jesús habla de su propio corazón, no menciona poder, sabiduría o autoridad, sino mansedumbre y humildad. Y si queremos un corazón renovado, debemos caminar hacia ese mismo carácter.
La verdadera mansedumbre según jesús
La palabra “mansedumbre” viene del griego praotes, que describe una disposición tranquila, equilibrada, capaz de mantener las emociones bajo control. Una definición que me encanta dice: “la predisposición mental que permite soportar ofensas sin irritación, sin resentimiento y sin deseos de venganza”. Esa es la mansedumbre de Jesús. Y aunque muchas veces se confunde con debilidad, pasividad o ignorancia, la mansedumbre no tiene nada que ver con eso.
Mansedumbre en medio de la injusticia
La verdadera mansedumbre es una dependencia total de Dios, incluso bajo presión, incluso en injusticia. Isaías profetiza sobre Jesús diciendo: “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca…” (Isaías 53:7). Ese silencio no era cobardía, era dominio propio, confianza plena en el Padre.
La humildad que define el corazón de cristo
La humildad de Jesús es otra de las marcas más hermosas de su corazón. Él, siendo Dios, no se aferró a su posición divina, sino que “se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo” (Filipenses 2:6-7). La humildad en Jesús no fue una apariencia ni un gesto ocasional; fue su manera de vivir. Se acercó a los más pequeños, sirvió a quienes nadie veía, se inclinó para lavar los pies de sus discípulos y nunca buscó ser reconocido, sino obedecer al Padre.
Un llamado a vivir con un corazón humilde
Su humildad nos enseña que el verdadero honor está en servir, que la verdadera grandeza está en descender, y que un corazón renovado es aquel que deja el orgullo para vestirse del carácter de Cristo. Imitar su humildad es elegir cada día poner a Dios por encima de uno mismo y amar a los demás con un amor que no busca ser visto, sino entregado.
Un testimonio en un mundo contrario al carácter de cristo
En un mundo marcado por la violencia, la arrogancia y la rapidez para ofender, un corazón manso y humilde es un corazón que mostrará verdaderamente que Jesús mora en nosotros y que está transformando nuestro corazón. Que cada día el anhelo de nuestro corazón sea que el Señor lo vaya renovando, transformando y que se parezca más al suyo, manso y humilde.
Oración final
Señor, hoy te presento mi corazón. Tú conoces mis emociones, mis reacciones, mis luchas internas. Te pido que renueves mi corazón y formes en mí un espíritu manso y humilde como el de Jesús. Líbrame del orgullo, del enojo y de la impulsividad. Enséñame a depender de ti en cada circunstancia, a corregir con amor, a hablar con respeto, a defender la verdad sin pelear, y a relacionarme con los demás desde la paciencia y el amor. Señor renueva mi corazón y hazme más parecido a tí cada día. Amén.

