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Ser como Niños
Por Aitor Azcarreta - Devocional 29 de Noviembre 2025.

Devocional de hoy
Ser como Niños
La pregunta de los discípulos y la respuesta de Jesús
Cuando los discípulos preguntaron: “¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?”, Jesús dio una respuesta sorprendente: hay que volverse y hacerse como niños. ¡Vaya pregunta y vaya lección! En la iglesia, en el ministerio, en la vida cristiana —también en REMAR— la verdadera grandeza no está en los títulos, ni en la experiencia, ni en los años, sino en conservar un corazón de niño.
El primer amor y la sencillez espiritual
Cuando vivimos nuestro primer amor con Dios, somos como niños: sencillos, dispuestos, humildes, sin complicaciones.
Características de un niño que Jesús quiere en nosotros
El niño es humilde
Jesús enseña que la humildad se muestra bajándonos para servir a los demás. Un niño no distingue jerarquías sociales: un niño rico juega con un niño pobre sin darse cuenta de la diferencia. La humildad, para Cristo, se demuestra sirviendo (Mateo 20:25–28).
La humildad es tan difícil de aprender que Dios nos la enseña por todos los medios posibles.
El niño es servicial
Siempre quiere ayudar; imita a su madre o a su padre. Así comenzamos todos en el cristianismo: con deseo de servir en todo. Pero con el tiempo, si no cuidamos el corazón, dejamos de querer hacerlo. Ser como niños es mantener ese espíritu servicial.
El niño tiene disposición a aprender
Es curioso, pregunta todo. El recién convertido quiere saber de Dios, de la Biblia, de la vida cristiana. Pero muchos llegan a la actitud de “Perro viejo no aprende trucos nuevos”. Triste actitud: creer que nadie puede enseñarnos nada.
El niño toma mucha leche
Necesita alimento puro para crecer sano. Así también el cristiano debe desear la leche espiritual no adulterada (1 Pedro 2:2). Necesitamos una doctrina limpia, sin mezcla.
El niño debe crecer y madurar
Su crecimiento es natural; nuestro crecimiento espiritual también debe serlo. Estamos llamados a madurar hasta convertirnos en maestros (Hebreos 5:11–14).
El niño no tiene malicia
Su mente es limpia; por eso no piensa mal. El cristiano está llamado a no pensar con malicia (1 Corintios 14:20).
El niño no sabe guardar rencor
Pelean y a los minutos están jugando de nuevo. No guardan odio aunque se les regañe en público. Así debe ser el cristiano: “El amor no guarda rencor” (1 Corintios 13:5). No vengarnos, no guardar resentimiento.
El niño depende completamente de otros
El bebé humano es el más indefenso de todos los mamíferos. Así también nosotros dependemos totalmente de Dios: para comer, vestirnos y vivir (Mateo 6:25–33).
¿Qué sucede cuando crecemos?
A medida que crecemos, se manifiesta nuestra naturaleza carnal y muchas de estas cualidades se pierden. Por eso Jesús nos llama a volvernos, a convertirnos, a hacernos como niños.
Los niños nos enseñan la verdadera grandeza
“Ese es el mayor en el reino de los cielos.”
¿Qué debemos aprender de los niños?
Aman sin medida.
Creen sin límites.
Guardan recuerdos preciosos.
Perdonan rápidamente.
Viven plenamente.
Los niños son grandes porque así los hizo Dios. La verdadera grandeza se alcanza con un corazón de niño.
Conclusión
Volverse como un niño no significa ser inmaduro, sino recobrar la humildad, la pureza, la confianza, la dependencia y la capacidad de amar. Ese es el mayor en el reino de los cielos.

