Sanidad Espiritual

Por José Jesús García - Devocional 25 de octubre 2025.

Devocional de hoy

Sanidad Espiritual

Dios quiere sanar nuestras vidas.

Estamos aquí porque Jesús nos sanó, vinimos con una necesidad extrema y Él nos salvó. El Señor vino a este mundo a los enfermos, a los que tienen necesidad, a los quebrantados de corazón.

Qué importante que Dios sane nuestro cuerpo de toda enfermedad como las migrañas, la hepatitis, el dolor de huesos…. Pero mucho más necesitamos la sanidad el alma, las enfermedades del corazón que no se ven pero se transportan en nuestra forma de actuar, de vivir, de sentir. Personas con rechazo, insatisfacción desde la infancia y sólo el Señor puede restaurar esas dolencias de lo más profundo de nuestro corazón. Las drogas o alcohol son problemas superficiales porque en el interior hay un desajuste, un desorden, un vacío, un dolor que arde. Jesús es el buen médico que cura nuestro inferior. Cuántos reciben sanidad por fuera pero por dentro siguen enfermos, doloridos y al final se revierte en nuevos dolores externos.

Sanidad espiritual de nuestros corazones.

Saúl fue un rey ungido, pero el Espíritu De Dios se apartó de él porque desagradó a Dios y un espíritu malo le atormentaba; Y llamaba a David que con su unción al tocar el arpa, se iban los demonios y venía paz. Nuestra batalla no es contra sangre ni carne sino contra huestes celestiales de maldad y Dios nos debe armar con sus armas espirituales.

Los hermanos de José estaban enfermos de envidia, comparación y odio, que les llevó a hacer grande mal. Lo vendieron, lo abandonaron herido, pero Dios, bendijo a José haciéndole gobernador; Y los hermanos de José llegaron a Egipto.

“Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.”

Génesis: 50: 15

Llorar es parte de la sanidad

El quebrantamiento es tan necesario para recibir el perdón. Dios estaba trabajando en el corazón de José. Seguro que pensó muchas veces en hacerles pagar a sus hermanos el mal que le hicieron, su carne seguro que reclamaba justicia, pero ante ellos se quebrantó, lloró, los abrazó, los perdonó, y hubo sanidadcompleta.

Muchos tienen el alma y el espíritu dañados desde la infancia por injusticias recibidas que sólo Dios puede restaurar. Abusos, maltratos, menosprecios, abandonos, niños que han crecido sin padres, sin una madre, y crecen con heridas tan profundas que sólo si Dios echa su sal en el manantial del corazón, puedesanar y limpiar cualquier rencor, arrancar las raíces de amargura que han atrapado ese corazón.

Médico del alma.

“Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.”

Marcos 6: 12

Qué médico puede sanar el alma. Hay médicos del corazón, de los pulmones, pero del corazón? Crecen los suicidios, personas que se autolesionan, y ni los sicólogos pueden entender el quebrantamiento del corazón. La oración y el ayuno son esas medicinas que necesita la iglesia para sanar a los enfermos. Cuántos acuden a brujos y hechiceros para ser libres de persecuciones demoníacas. Todo eso te ata todavía más y trae maldición a tu familia. Cuántos están atados por promesas y mentiras de estos brujos y curanderos. Que Dios traiga libertad verdadera.

Intervención quirúrgica del corazón

Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.”

Salmo 147: 3

El Señor quiere hacer una intervención en nuestro corazón para poner Su corazón precioso en nosotros, Si Dios no hubiera echo esa obra en José, seguro hubiera actuado de otra manera, pero Dios obró en su interior y le puso Su amor y misericordia. Es una intervención profunda que arranca tantos hábitos malos de muchos años que se han apegado tanto. Dios trata tu interior por dentro, como un alfarero moldea el barro, arranca de cuajo lo que sobra y trae el ungüento santo para sanar. Hay personas que no cambian: genio y figura hasta la sepultura, y sin embargo Dios quiere transformarnos completamente. Los golpes de la vida nos van a llevar a los pies del Señor.

Guardemos nuestro corazón.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.”

Proverbios 4: 23

De qué nos sirve llevar mucho tiempo en la iglesia si Dios no ha operado nuestro corazón y lo ha sanado y liberado.

Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres, qué importante que te rodees de buenos consejeros, que no te hieran el corazón, no te dañen con dardos venenosos. Guardemos nuestro corazón.

“Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal.” 

Oración: Señor, sana nuestro corazón de todo dardo venenoso que nos ha herido y dañado con mentiras, verdades a medias, engaños diabólicos. Enséñanos a guardar nuestro corazón en tus manos, en la Peña,para que no puedan dañarnos más. Restáuranos, Sánanos, límpianos.