Sanando Heridas

Por José Jesús García - Devocional 13 de agosto 2026.

Devocional de hoy

Sanando Heridas

El amor de Jesús se demuestra perdonando

“Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.”

Lucas 6:27

Cómo vamos a demostrar a este mundo el amor de Jesús si en nosotros hay rencor y odio, si dejamos de hablar a los hermanos, si hay padres enfadados con sus hijos, familiares que llevan años sin abrazarse y sin perdonarse. Sanemos nuestras heridas, y pongámonos a cuentas con todos.

Romper las ataduras del rencor

Quitemos esas ataduras de rencor de nuestras vidas para recibir el amor De Dios. Oremos por los que nos calumnian, porque eso trae sanidad a nuestro corazón. El perdonar es la amoxicilina para tu corazón, es el antibiótico que saca la infección de nuestra alma. Pongamos remedio a cualquier rencor, que cicatricen las heridas, y que no se abran nunca más, porque cuántas personas cada vez que tienen ciertos recuerdos, les aborda la nostalgia, o se reencuentran con cierta persona….les invade la amargura, o pasan por cierta ciudad y son atrapados por remordimientos o pensamientos oscuros. Que Dios sane por completo tu corazón, y haga que cicatricen completamente las heridas del pasado para glorificarle y dar testimonio de su amor y perdón.

No vivir como víctimas

Otra forma de esquivar la sanidad es ponernos de víctimas, todos contra ti, el mundo contra ti… pero todos somos pecadores y hemos tenido que ser perdonados, y para recibir paz y descanso, debemos pedir perdón y también perdonar. Una pequeña espina en un pie cuánto daño puede hacer, que hasta puede traer una infección, y hay que abrir a tiempo con el bisturí y sacar la pus y desinfectar para evitar un daño mayor. Así en nuestro corazón, un pequeño dardo, una mentira, un mal entendido, rápidamente hay que sacarlo y ponerlo a la Luz de Jesús y Su Verdad para ser sanados y libres.

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

Isaías 53:5

Llevar la carga de los más pequeños

Sin embargo, falta este amor verdadero: No soportamos la inmadurez de otros, las carencias, en seguida salen las quejas unos de otros. y la iglesia debe tener ese corazón de llevar la carga de los más pequeños.

Dejemos que Cristo entre en todos los lugares del corazón

“Porque quebrantó las puertas de bronce, Y desmenuzó los cerrojos de hierro.”

Salmo 107:16

Hay LUGARES en nuestro corazón que todavía no ha llegado la luz de Cristo. Hay personas que le dicen al Señor: con esto no te metas, con mi familia, con mi bolsillo, con esta situación….. puertas de bronce que sólo el Señor puede romper. Familias que se han destruido porque no han permitido que venga la paz, el perdón, que Dios rompa toda la oposición, la crítica, las diferencias, la división, las justificaciones. Tener paz con todos es una madurez tremenda que debemos alcanzar, paz en medio de la guerra, en medio de las adversidades. Así que: No seamos rebeldes y dejemos que el amor De Dios entre en nosotros.

Guardar el corazón de la amargura

Guardemos nuestro corazón de cualquier raíz de amargura, porque roba la paz y daña a todos los que están cerca.

Que jamás anide en ti Veneno de amargura! Es tener algo en contra de alguien y eso nos desvía de la gloria De Dios, de su paz, de su presencia.

Sanados para ser instrumentos de sanidad

Hoy esperamos que Dios obre, sane heridas, restaure, que nos haga personas completamente SANAS para luego ser instrumentos de SANIDAD.

“Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.”

Salmo 147:3

Que estemos quebrantados, con corazones humildes, pero no por el dolor de la falta de perdón, sino vayamos al Señor con nuestras quejas, exponiéndole nuestra necesidad, porque Él trae su ungüento que nos sana, él viene con amor eterno a vendar nuestras heridas, aunque a veces no nos va a dar la razón, a veces nos dirá: pon la otra mejilla, ve y pídele tú perdón…. Y si somos obedientes, seremos sanados.

Oración

Señor, que nunca crezca en mi corazón ninguna raíz de amargura, aunque haya recibido injusticias, Tú me justificas y me reconfortas. Que aprenda a perdonar a los que me hicieron daño como Tú me perdonas cada día mis faltas que son muchas. Gracias Señor por ser mi Sanador.