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Salmo 16 - Mictam de David
Por Rebeca Díez - Devocional 19 de enero 2026.

Devocional de hoy
Mictam de David. El Salmo de Oro
Ainsworth lo llama «Joya de David o cántico notable», el Salmo del secreto precioso.
Versículo 1 – Dios, nuestro preservador
Vers. 1. Guárdame, presérvame, como un cuerpo de guardias que rodean a su monarca, o como los pastores protegen sus rebaños. Uno de los grandes nombres de Dios es el de «Preservador de los hombres» (Job 7:20), y este oficio de gracia del Padre se ejerce hacia nuestro Mediador y Representante.
Versículo 2 – Confesión de dependencia total de Dios
Vers. 2. Oh alma mía, dijiste a Jehová; Tú eres mi Señor. En lo más íntimo de su corazón, el Señor Jesús mismo se inclinó para rendir servicio a su Padre celestial, y ante el trono de Jehová su alma ofreció lealtad al Señor en favor nuestro. C. H. S.
No hay, para mí bien fuera de Ti. ¡Oh!, ¿qué puedo entregarte a Ti, mi Dios, por todos tus beneficios hacia mí? ¿Cómo te pagaré?
¡Ay!, no puedo hacer bien alguno porque mi bondad imperfecta no puede complacerte, pues eres Perfecto y bueno esencialmente; el bien que haga no puede añadir a tu bien; mi maldad no puede perjudicarte. Yo recibo todo el bien de Ti, pero no puedo devolverte ninguno; por lo que te reconozco como muy rico, y yo como muy pobre; tú estás muy lejos de tener necesidad de mí.
Richard Greenham
Versículo 3 – La complacencia de Dios en los santos
Vers. 3. Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros, es toda mi complacencia. Estos santificados, aunque están todavía sobre la tierra, participan de los resultados de la obra mediadora, y por su bondad son hechos lo que son. El pueblo peculiar, celoso para buenas obras, y santificado para el servicio sagrado, está revestido de la justicia del Salvador y ha sido lavado en su sangre, y por ello recibe de la bondad atesorada en Él; éstas son las personas que se benefician de la obra del Hombre Jesucristo; pero esta obra no añade nada a la naturaleza, atributos o felicidad de Dios, que es bienaventurado para siempre jamás.
Ilustración histórica – El honor de los creyentes
Ingo, un antiguo rey de los dravos, en una fiesta oficial relegó a sus nobles, que en aquel tiempo eran paganos, a que se sentaran en una sala inferior, y mandó que ciertos pobres cristianos fueran traídos a la cámara de presencia, para que se sentaran a su mesa, comieran y bebieran y se alegraran con él, por lo que muchos se asombraron, y él dijo que consideraba a los cristianos, aunque pobres, como el mayor ornamento de su mesa, y una compañía más digna que la de los mayores nobles no convertidos a la fe cristiana; porque éstos es posible que fueran echados al infierno, en tanto que los pobres serían su consuelo y compañeros príncipes en el cielo.
«El cual nos ha levantado» —dice el apóstol— «y nos ha hecho sentar en lugares celestiales en Cristo Jesús».
Versículo 4 – El dolor de la idolatría
Vers. 4. Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otros dioses. Los creyentes de mera profesión con frecuencia son lentos en servir al verdadero Señor, pero los pecadores sirven diligentes a otros dioses. Que su celo sea un reproche para nuestra tardanza. Con todo, cuanto más corren, peor, porque sus aflicciones serán multiplicadas por su diligencia en multiplicar sus pecados.
Moisés desmenuzó el becerro de oro, y molió el polvo y lo echó en el agua de la cual bebía Israel, y lo mismo nuestros ídolos queridos pasarán a ser porciones amargas para nosotros, a menos que los abandonemos.
Rechazo del culto falso
No ofreceré yo sus libaciones de sangre. El viejo proverbio dice: «No es seguro comer en la Mesa del diablo, por larga que sea la cuchara.»
El mero mencionar las palabras zafias es algo que hemos de evitar: ni en mis labios tomaré sus nombres. Si permitimos que el veneno se ponga en contacto con los labios, es posible que antes de poco penetre en el interior, y es bueno mantener fuera de la boca lo que no queremos que entre en el corazón. Si la iglesia quiere gozar de su unión con Cristo, debe romper todos los lazos de impiedad y mantenerse pura de todas las contaminaciones del culto de la voluntad carnal, que ahora contamina el servicio de Dios.
Un pecado que se esconde bajo la lengua se vuelve blando y movible, y la garganta es tan corta y su paso tan resbaladizo que insensiblemente puede deslizarse de la boca al estómago; y el desparpajo en la consideración rápidamente se transforma en impureza práctica.
Vers. 5. Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa.
Oración final
Oración: Señor, Tú eres nuestra porción, nuestro cántico, no hay otro dios, no lo hay, fuera de Ti no hay nada, te anhelamos, te adoramos, te necesitamos como agua en el desierto, somos tuyos, ovejas de tu prado.

