Renovaos en el Espíritu de vuestra Mente

Por Javi Jiménez - Devocional 29 de octubre 2026.

Devocional de hoy

Renovaos en el Espíritu de vuestra Mente

La mente: el campo de batalla de nuestros pensamientos

Hoy me voy a meter en un berenjenal, en una zona espinosa y difícil de cruzar, pero vamos a intentar sacarle jugo. Quiero hablarte de la mente. En la mente está el conocimiento y la memoria; de ahí salen los pensamientos, las ideas y las decisiones. Tiene una parte consciente y otra subconsciente, que marca cómo hacemos las cosas. Y luego está la mentalidad, que es la forma en que interpretamos y percibimos la vida. Los científicos todavía no han llegado a comprender del todo la mente humana, pero la Biblia sí nos da mucha luz.

“Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.”

Romanos 1:21

“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.”

Romanos 1:28

Cuando nos apartamos de Dios, la mente se corrompe

Cuando el hombre se aparta de Dios, la mente se va corrompiendo. Van entrando ideas, conceptos y filosofías que destruyen relaciones y que nos hacen esclavos de pasiones y de pecados. Por eso el enemigo está tan interesado en reprogramar tu mente con pensamientos y argumentos que te condicionen. Así, por mucho que intentes salir del círculo vicioso, vuelves otra vez a lo mismo, como la cerda lavada que vuelve al fango. Por más que la laves, vuelve a revolcarse, porque su forma de entender la vida no ha cambiado.

Puede que en un culto te emociones con la música y el ambiente. Pero si la Palabra de Dios no va sustituyendo las mentiras que el diablo te ha metido de contrabando en la cabeza por verdades eternas, tarde o temprano volverás a lo mismo. Y no me digas “yo soy así, a mí me han educado así”. Está bien, pero hay que revisarlo.

Necesito humildad

Nabucodonosor fue rey de Babilonia, la ciudad más poderosa y bella de su tiempo. Se llenó de orgullo y, en vez de darle la gloria a Dios, se la quedó para sí mismo. Y Dios hizo que su mente se convirtiera en la de un animal: comía hierba y hablaba con gruñidos. Así estuvo hasta que reconoció que es el cielo el que gobierna, y entonces Dios lo restauró. Un rey poderoso, sabio y rico se convirtió en una bestia por apartarse de Dios.

Reconocer lo que hay en nuestro interior

Por eso yo hoy pido al Señor un espíritu de humildad. Lo necesito. Tengo sesenta y dos años, y hay pruebas que me han hecho descubrir cosas de mí mismo que desconocía: reacciones que me sorprenden y que no manejo bien. Es como el cajero automático que te dice “lo siento, estoy en un proceso interno de reseteo”. Nosotros también tenemos esa capacidad de analizarnos y buscar por qué somos como somos. Pero necesitamos un guía, y ese guía es el Espíritu Santo, junto con la Palabra, que nos ayuda a desenmarañar todo ese lío de pensamientos y sentimientos.

Derribar las murallas del ego y del orgullo

En ese proceso te vas a encontrar con murallas de ego y de orgullo: “yo soy así, esto no lo cambio, aunque me dé veinte veces con la cabeza contra la pared”. Pues entonces no cambiarás. Hay que tener humildad para decir: “Señor, hay una muralla de soberbia en mi corazón que me impide crecer; derríbala para construir algo más sólido”. La predicación te estimula, pero no basta si después no la usas. Es como si te diera un pico y una pala: la Palabra es la herramienta para cavar en tu interior.

Para los puros, todo es puro

“Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.”

Tito 1:15-16

La forma en que vemos a los demás revela nuestra mente

Es lo contrario de ese refrán que dice que el ladrón cree que todos son de su condición. El que tiene la mente sucia cree que todo el mundo es sucio, y el que es mentiroso cree que todos mienten. Pon la televisión: juicios, pleitos, denuncias, todo el mundo contra todo el mundo. Cuando la mente está podrida, todo se ve podrido. Una de las cosas más importantes para mí, en el tiempo que me quede de vida, es regresar a un estado de pureza. No hablo de la inocencia tonta del niño que se deja engañar, sino de la del niño que no tiene malicia y sabe discernir lo bueno. Además, no se puede agradar a Dios con la mente natural, porque los designios de la carne son enemistad contra Dios.

Diversión, distracción y dispersión

“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.”

Efesios 4:17-18

El mundo nos distrae de lo profundo

Cada palabra aquí es un martillazo. La vanidad es la superficialidad, y el mundo está diseñado para que no reflexiones: para que vivas en la diversión, para no sufrir, en la distracción y en la dispersión, para no profundizar en nada. El Señor, en cambio, te lleva a lo profundo. Por eso llevaba a sus hombres al desierto. Todos hemos pasado desiertos, esa soledad en la que nadie te entiende y solo estás tú con Dios. No me gustan, pero son muy buenos si los aprovechas para estar con Él. De repente se acaba el juego, game over, y el Señor te lleva aparte.

Silenciar el ruido para escuchar la voz de Dios

Hay quien tiene la cabeza como una jaula de grillos, con un monito dentro tocando la pandereta todo el día. Y así no hay paz interior, que es uno de los fundamentos de la felicidad. Te acercas y les dices “hola”, y te sueltan una mala contestación. Y lo digo por experiencia, porque a veces mi mujer me habla y, en vez de contestarle, le gruño. Me doy cuenta y le pido perdón al Señor, y a veces a ella. Mi consejo es que hagas como cuando apago las luces de la nave, clac, clac, clac, interruptor por interruptor: ve apagando focos de ruido hasta quedarte conectado a una sola emisora, la voz de Dios, que es muy sutil. Distraerte con el trabajo te ayuda un rato, pero tarde o temprano la presión vuelve. Dios quiere darte una mente sana y limpia.

La ignorancia y la dureza de corazón

Entenebrecido significa vivir en penumbra: tienes la luz justa para no tropezar, pero no para leer ni ordenar nada. Y hay dos clases de ignorancia: la del que no sabe, que es pasajera, y la del que no quiere saber, que es estructural. Esa es la dureza de corazón, la soberbia de creer que no necesitas la guía de nadie. Y como el corazón es engañoso más que todas las cosas, muchas veces le hacemos más caso que al sentido común.

Despojaos del viejo hombre

Dios es quien mejor puede restaurarnos

¿Cómo lo mejoramos? Si un programa se avería, llamas al programador que lo hizo. Y el que te creó, a su imagen, es el que mejor te puede arreglar.

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente.”

Efesios 4:22-23

Cambiar la mentalidad para no volver a lo mismo

Muchos habéis llegado a Remar por un problema con la pasada manera de vivir. En un centro, apartado de la vorágine del mundo, puedes mejorar físicamente y poner cosas en orden. Pero si no hay un cambio profundo de mentalidad, volverás a lo mismo. El viejo hombre es todo lo que has aprendido desde pequeño. Yo aprendí de mi padre cosas muy buenas, como llegar pronto, aparcar bien y no escupir en la acera. Pero también aprendí cosas en casa que he tenido que revisar porque no eran conforme a la Palabra. Cuando la presencia de Dios baja en el culto, entra en conflicto con ese viejo hombre, que se resiste porque quiere seguir gobernando.

La renovación espiritual transforma nuestra vida

Y fíjate en que dice “el espíritu de vuestra mente”. Un psicólogo te puede dar herramientas para compensar algunos aspectos de tu forma de ser, pero las verdades espirituales no solo modifican algo: transforman tu vida entera y te hacen un hombre nuevo. Como siempre digo, la condenación no es un castigo, es una elección. La luz viene con sus verdades incómodas para sacarte del agujero, y mucha gente dice: “yo me quedo como estoy”. No dejes que tu vida se quede varada como un barco fuera del agua.

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Romanos 12:2

Renueva tu mente con la Palabra de Dios

El diablo cambió la mente del hombre con una mentira desde el principio. Por eso escúchalo todo, retén lo bueno y examina los espíritus. La gente va adonde va Vicente, arrastrada por modas e ideas sin saber por qué piensa como piensa. Son como parásitos mentales: ideas que se metieron un día y nunca se analizaron. Si no quieres ser manipulado, necesitas la Palabra de Dios en tu corazón. Y si estás metido en el barro con las cuatro ruedas, patinando sin salir, para. Pon luz en tu mente y pídele dirección al Señor.

Oración

Señor Jesús, gracias por tu Palabra. Te pido que hoy liberes a los hermanos y hermanas que están atados, con la mente entenebrecida y reprobada por haberse alejado de ti; a los que no pueden interpretar sus emociones ni el mundo donde están, y lo ven todo sucio porque están heridos por dentro. Quita los parásitos mentales y limpia nuestra mente, Señor. A los que viven bajo presión, tensión, angustia y enfado continuo, libéralos. Que tu Palabra limpie los corazones y las vidas, y nos lleve a una vida nueva y libre en ti, para conocer tu voluntad buena, agradable y perfecta. En el nombre de Jesús, amén.

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