Permanecer en el Señor

Por Carlos Reich - Devocional 13 de enero 2026.

Devocional de hoy

Permanecer en el Señor

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.”

Juan 15: 2

No es tan importante tener buenos propósitos, pero sí saber qué son las cosas que nos impiden dar frutos, ser honestos y sinceros con nosotros mismos y hacer un examen de conciencia. Dios conoce nuestros problemas, nuestra pereza, la incredulidad que nos debilita, los temores que nos paralizan, los fracasos que nos desaniman, Él nos conoce tanto, y nos ama mucho más, pero no significa que, como Labrador, no quiera trabajar en nuestras vidas para mejorarnos, cambiarnos para bien, porque quiere lo mejor para sus amados. 

Venimos al Señor con cosas torcidas, y algunas retorcidas, y de qué sirve tener buenas ideas si no dejamos que Dios obre en esas áreas desafinadas. 

Cuando comienza un nuevo año, todos hacemos promesas: en este año voy a ser más esforzado, voy a perder peso, voy a hacer ejercicio…. Pero de qué sirven esas metas, si no es Dios el que obra en nuestros corazones. 

Dios quiere podar nuestra planta para que tenga más fuerza, porque todo lo que sobra nos descentra, nos desenfoca, nos roba energías. No podemos auto engañarnos, conocemos todas esas cosas que nos estorban para que Dios obre más y más en nosotros. Seamos honestos con nosotros mismos y con Dios, y permitamos que el Señor obre en todo eso que nos desvía del Camino y nos lleva a lugares oscuros de perdición.

La poda es necesaria:

A veces Dios pone personas que son las tijeras De Dios para nuestras vidas, que te dicen: esto no te conviene, hasta que no cortes con esas compañías no vas a avanzar, hasta que no abandones ese trabajo no vas a crecer y así, si te dejas cortar por esas tijeras, darás más frutos espirituales; y debemos escuchar y obedecer a esas tijeras. 

Y por nuestras propias fuerzas no podremos dejar esas cosas, pero no es con espada ni ejércitos sino con su Espíritu Santo. 

No hay frutos sin esa poda.

Dios nos confronta y nos dice: ¿hasta cuándo vas a huir de mi poda? 

Muchos van cambiando de iglesia, incluso de país, pero Dios nos persigue para que nos volvamos a Él.

Reconozcamos que necesitamos esa poda del Señor en la que Dios quite nuestras rebeliones para ser dóciles como el barro en sus manos y que Él nos moldee para llegar a ser vasijas llenas de su aceite y poder llenar a muchas otras vasijas vacías y dar mucho fruto.

Oración:

Padre, eres el Labrador de nuestras almas, y nos llamas y quieres que fructifiquemos y demos fruto, y ese fruto, permanezca, pero necesitamos ser podados por Ti. Cambia nuestro mal carácter, los malos hábitos y costumbres pecaminosas, mis malas maneras de andar, porque quiero dar mucho fruto en Ti.