Pedir Perdón

Por Rebeca Díez - Devocional 28 de diciembre 2025.

Devocional de hoy

Pedir Perdón

Disculparse, un medio eficaz para hacer las paces

“Las disculpas tienen mucho poder. Resuelven conflictos sin recurrir a la violencia, arreglan disputas entre las naciones, permiten a los gobiernos reconocer el sufrimiento de sus ciudadanos y restauran el equilibrio en las relaciones interpersonales”, escribió Deborah Tannen, autora de varios éxitos de ventas y sociolingüista de la Universidad de Georgetown, situada en Washington, D.C.

La importancia de buscar la paz

Busca la paz y síguela, Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación"

Romanos 14:19

Algunas veces me he aproximado a una persona que había herido o que estaba enfadada conmigo, y me ha contestado mal. Me ha dicho que era egoísta, desconsiderada, dura, orgullosa, ruda y otras cosas. Mi respuesta natural sería decir: "No, no soy así. ¡No me comprendes!". Sin embargo, cuando me defiendo, estoy avivando el fuego de la ofensa. Esto no es buscar la paz.

Defendernos a nosotros mismos y a nuestros derechos nunca traerá verdadera paz.

La humildad como camino hacia la reconciliación

En cambio, he aprendido a escuchar y mantener la boca cerrada hasta que la persona haya dicho todo lo que necesita decir. Luego le digo que lamento haberla herido. Porque querer tener la razón no vence las discusiones sino la HUMILDAD. "Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante (Mateo 5:25-26). El orgullo se defiende. La humildad acepta y dice: "Tienes razón. Actué de esa forma. Por favor, perdóname".

La sabiduría de lo alto

"Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía" Santiago 3:17

La sabiduría de lo alto está dispuesta a ceder. No es rígida ni obstinada en lo relativo a los conflictos personales. Una persona sometida a la sabiduría divina no teme ceder ni aceptar el punto de vista de la otra persona mientras esto no signifique violar la verdad.

Cuando somos nosotros los ofendidos

"Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios" (2 Corintios 5:18-20, énfasis añadido).

La palabra de la reconciliación comienza sobre la base de que todos hemos pecado contra Dios. No desearemos la reconciliación o la salvación a menos que sepamos que existe una separación. En el Nuevo Testamento, los discípulos predicaban que el pueblo había pecado contra Dios. Sin embargo, ¿para qué decirles a las personas que han pecado? ¿Para condenarlas? Dios no las condena. "Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él" (Juan 3:17). ¿O es para llevarlas al punto en que comprendan cuál es su situación, se arrepientan de su pecado y pidan perdón? ¿Qué es lo que conduce al arrepentimiento? La respuesta se encuentra en Romanos 2:4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?.

El pedir perdón trae bendición

“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”

Santiago 5:16

Si tú vives rodeado de personas, entonces te darás cuenta que prácticamente en todo lugar te pueden ocasionar ofensas. Sea en el trabajo, vecindario, familia, matrimonio y aún en la iglesia, los entredichos, discusiones, malos entendidos, peleas, dan lugar a que nos ofendan y a la vez que nosotros ofendamos a otros. Los seres humanos somos tan especiales que enseguida nos ofendemos, especialmente cuando nos dicen algunas verdades. Esta clase de ofensa que nos ha molestado, ha demostrado nuestra altivez y orgullo por no estar dispuestos a recibir la corrección. Pero está la otra ofensa, la que deseo enfatizar, y es la que cometemos muchas veces con nuestras palabras. La lengua descontrolada tiene el poder de lastimar a los que nos rodean. Muchas veces por las tensiones, los nervios acumulados durante el día en el trabajo, etc., hace que respondamos en forma airada y ofendamos a otros.

Sería bueno que en este momento hagas un alto y examines tu caminar en las últimas horas y pregúntate: ¿A cuántos he ofendido hoy con mis malas reacciones?

La Biblia nos dice que debemos reconocer y confesar las ofensas y pedir perdón a los que hemos ofendido. Puede resultar vergonzoso, pero hay bendición del Cielo para el que lo practica. ¿Ya decidiste qué vas a hacer? El momento del perdón entre dos hermanos es glorioso.