Mi Libertador - En Ti Encuentro Libertad

Por Sully López de Barra - Devocional 08 de septiembre 2026.

Devocional de hoy

Mi Libertador - En Ti Encuentro Libertad

“Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás.”

Salmo 32:7

Cuando Dios nos hace libres

Una persona cautiva es alguien que no es libre. Cuando conocemos el plan de salvación de Dios para nuestras vidas y le recibimos en el corazón como nuestro Señor y Salvador, somos libres del peso del pecado y de la culpa. Dios nos liberta y nos da una nueva vida.

Aun siendo libres, podemos sentirnos cautivos

Pero conforme empieza a caminar nuestra vida como cristianos, en diferentes momentos podemos volver a caer presos de algo o de alguna situación que nos cautiva y nos encierra, impidiendo que vivamos en la libertad que Dios quiere para nosotros.

Cuando parece que no hay salida, Dios sigue siendo el Libertador

A lo largo de los siglos, Dios ha liberado a Su pueblo de sus opresores, incluso en situaciones extremas donde sus vidas corrían peligro, donde habían padecido injustamente y donde parecía que no había salida. Una y otra vez, el Señor se manifestó como el Libertador de Su pueblo.

Hay cadenas que solo Dios puede ver

Nosotros también podemos caer en situaciones en las que vivimos cautivos de cosas que no son visibles a nuestros ojos: un pensamiento, un mal hábito, un pecado oculto, nuestros propios temores o tantas cosas que pueden mantenernos presos e impedirnos vivir la verdadera libertad a la que Cristo nos ha llamado.

Cuando la liberación se convierte en adoración

En la Palabra encontramos muchos momentos en los que el pueblo de Dios levantó cánticos de agradecimiento después de experimentar Su liberación: el cántico de Moisés después de cruzar el mar Rojo, el cántico de David después de ser librado de Saúl, el cántico de Débora y Barac, el cántico de Ana y muchos otros. La victoria y la libertad se convirtieron en adoración.

Dios te rodea con cánticos de liberación

Si pudiéramos ver espiritualmente lo que sucede cuando levantamos nuestra voz al Señor en medio de la aflicción, comprenderíamos la profundidad de Sus palabras: “Con cánticos de liberación me rodearás.” Dios mismo nos rodea con Su presencia y nos recuerda que aquello que quiso mantenernos cautivos no tiene la última palabra.

Él rompe las cadenas que nos esclavizan

El Señor es nuestro Libertador. Él puede romper las cadenas que no podemos romper con nuestras propias fuerzas y llevarnos nuevamente a la libertad que Cristo conquistó para nosotros.

“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.”

2 Corintios 3:17

Hoy puedes levantar tu corazón y recordar que no tienes que permanecer cautivo. El Señor te rodea con cánticos de liberación y te recuerda que en Él hay libertad.

Señor, libérame y hazme verdaderamente libre

Liberame Señor, dame libertad en mi corazón, en mis actitudes, no quiero vivir cautivo de ningún pecado, de ningún sentimiento o emoción, tú traes libertad a mi vida, porque en tu soy verdaderamente libre.

¡Señor, eres mi Libertador!