Mantos, Religiosos o del Espíritu.

Por Miguel Díez - Devocional 30 de diciembre 2025.

Devocional de hoy

Mantos, Religiosos o del Espíritu.

La búsqueda del manto y el báculo

A lo largo de la historia los seres humanos para distinguirse de los demás y marcar su superioridad han buscado tener un manto y un báculo, así los brujos, religiosos y autoridades lo tienen. La palabra Capo bien del que tiene la capa, como señal de autoridad, y aunque no hay autoridad en el mundo que no haya sido dada por Dios, porque Él los usa para castigar al pueblo malvado, porque seguir a Jesús es negarse a sí mismo, no llevar la capa por ambición, así hacen los del mundo quitan la capa al otro.

Ser capo en el reino del Señor

Es muy diferente ser capo en el reino del Señor, los 24 ancianos rinden sus coronas, como mantos en sus cabezas a los pies del Señor.

Jesús se quita el manto, se ciñe la toalla y lava los pies a sus discípulos. Cuidado con la ambición del poder, es la peor ambición en la Iglesia.

En el antiguo testamento, Dios viste a los sacerdotes con túnicas especiales de lino fino, túnica y mitra.

Mantos en la vida del discípulo

Hay diferentes mantos en la vida del discípulo de Cristo:

  • El pectoral: manto de justicia, manifiesta los frutos del Espíritu, con las piedras preciosas.

  • El efod: manto de la santificación y provoca a Dios a hablar al que es santo.

  • El manto de la unción y la túnica bordada: la palabra de Dios grabada en oro, la realeza, la dignidad de aquellos que tienen esos mantos divinos.

No nos da los mantos de la palabra ni el de la salvación, ni el de poder, si no es por medio del Santo, en tu comunión personal con Dios, para que entiendas que quiere manifestar su amor a ti y creces en la fe en Él.

Todos los predicadores decimos siempre algunas palabras religiosas por las que debemos pedir perdón, porque solo las palabras que salen del Espíritu Santo son palabra viva.

La unción da sentido a los mantos

Para ser sacerdotes, además de ser vestidos de los mantos sacerdotales necesitamos la unción que da sentido y autoridad verdadera a los mantos. Es el óleo que se derrama sobre la cabeza y cae hasta los pies, vestidura plena… manto de alegría, de justicia, de gozo, de poder.

En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.

Eclesiastés 9:8

El principal es el de santificación: sed santos como vuestro Padre es santo, y el que es santo, santifíquese cada día. Cada día pidamos ser más santos y limpios del polvo del camino.

Ejemplo de Eliseo

Eliseo sabía muy bien que sin el manto de poder de la unción nada podría hacer, y el Señor le da el manto como confirmación de la unción sobre él.

Ten el manto del Espíritu aunque no tengas vestiduras doradas, si eres humilde Dios hará su obra. Él hará las buenas obras que Dios preparó de antemano, tendremos el privilegio de que las haremos como parte de su cuerpo y Él que es la cabeza dirige y nos dará el manto de buen padre, de buen esposo y el manto ministerial.

Doble unción

Que tengáis esa doble unción del Santo: manto de autoridad para los que son pastores y copastores.

Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en Él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

2ª Tesalonicenses 1:12

Seamos tomados por dignos, esa dignidad ministerial que da al sacerdote a aquellos que han renunciado a sí mismos y no le roban la gloria a Él, el que vive cada día dándole la gloria de todo lo que hace en nosotros y a través nuestro.

Elección de mantos

¿Qué mantos quieres? ¿Los religiosos, los babilónicos, los sentimentales? Solo los mantos divinos que Él regala a los que se rinden a la voluntad de Cristo y están dispuestos a buscarle, obedecerle cada día disfrutando de la libertad del Espíritu para ir en su viento.

Oración

Llénanos de tu Espíritu cada día para sanar enfermos, autoridad sobre los demonios, solo tus obras son buenas, líbrame de las mías, haz en mí tu voluntad, no te contristes, no nos eches de tu presencia, no quites de mí tu santo Espíritu, que no nos falte tu unción, tu aceite. Capacítanos para ser tus siervos capaces de hacer tu obra, tu voluntad que es perfecta.