Los Ultimos Tiempos

Por Benito Chicharro - Devocional 18 de febrero 2026.

Devocional de hoy

Los Ultimos Tiempos

Segunda Epístola a Timoteo 3 – Tiempos peligrosos

“También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno, traidores, impetuosos, engreídos, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. A esos, evítalos.”

Los últimos tiempos y el peligro para los jóvenes

Estamos en los últimos tiempos, el enemigo de nuestras almas está interesado en los jóvenes, tenemos que orar por los hijos que se marchan de la casa del padre, para vivir su independencia, porque quieren vivir libremente, pero si no viven en la libertad con la que Cristo nos hizo libres, no son libres, lo demás es libertinaje.

El engaño espiritual y la verdadera provisión

El diablo los engaña y ciega el entendimiento de ellos, para que no les resplandezca la luz del evangelio y si no reciben la luz de Dios, vivirán ajenos a los pactos de la promesa, somos engañados pensando que lo material puede suplir lo espiritual, pero con lo espiritual tenemos todo lo que necesitamos. El Salmo 23 es una declaración de confianza en la fidelidad de Dios porque con Él nada nos faltará. Debemos orar para que los pródigos vuelvan en sí y regresen a la casa del padre. Hay peligro y dificultades para los jóvenes en esta generación, hacen falta manos para trabajar con los que tienen necesidad, adoradores y levitas.

Amadores de sí mismos: el origen del peligro

El pasaje anterior es un reflejo de la sociedad actual, es lo que vemos día a día y los tiempos peligrosos de los que habla la biblia ¿De que vienen precedidos? De hombres amadores de sí mismos. ¿Es legitimo ser amador de sí mismo? Amarnos a nosotros mismos es legítimo, pero por causa de hombres amadores de sí mismos vienen tiempos peligrosos, porque es un amor desvirtuado, hombres marcadamente egoístas que buscan lo suyo y no lo que es de Cristo Jesús, personas egocéntricas centradas en sí mismas, sin importarles nada ni nadie.

Ese amor a sí mismo desvirtuado excluye a cualquier persona, porque el amor debe ser inclusivo, si yo tengo amor te tengo que incluir en ese amor, tratarte con amor, cordialidad y respeto, dispuesto a ayudarte siempre, no debemos olvidarnos de la ayuda mutua, debo ser inclusivo y si tengo amor de Dios tengo que compartirlo contigo, el amor de Dios no es excluyente, porque Cristo vino al mundo a salvar los pecadores, para que todo aquel que en Él crea no se pierda y tenga vida eterna.

El mandamiento del amor

Son dos mandamientos amar a Dios sobre todas las cosas, con corazón alma y todas nuestras fuerzas y el segundo es semejante, amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, Dios nos ama, recibimos su amor y ese amor lo reflejamos a nuestro prójimo. Cualquiera que tenga necesidad, debemos verlo como nuestro prójimo y amarlo como a nosotros mismos, no nos centremos en nosotros, porque de tales hombres vendrán tiempos peligrosos, esos hombres egoístas que dicen lo mio es mio y lo tuyo también es mío.

Sin afecto natural: una señal alarmante

También están los hombres sin afecto natural, ¿qué afecto natural tiene una mujer? Una mujer que asesina a su hijo, el aborto es un asesinato y quien lo comete no quedará sin culpa delante del Señor, puede que la ley hoy por hoy le ampare, pero delante del Señor, la ley divina no le podrá amparar, la persona que ha perdido su afecto natural, permite el aborto y no ama al hijo que espera.

Sin afecto natural, también están los padres, que han decidido entretener a los hijos más que educarlos, dando a los hijos muchas cosas que les han acomodado y se han desmarcado de la responsabilidad que tienen como padres con sus hijos, aun así puede ser que siendo un padre o una madre sin afecto natural en cuanto a la educación de tus hijos, puede ser que los hijos salgan buenos, pero lo natural es que cojan un camino equivocado porque no han tenido referentes educativos cristianos.

Garantía que vayan por el buen camino, nunca la vamos a tener, pero si les instruimos desde pequeños no se apartarán del camino, tenemos que tener claro que es un compromiso ineludible la crianza de los hijos, porque sino más tarde o más temprano vamos a perder el afecto natural y dejar que se críen solos y eso no es de Cristo.

Amadores de los deleites más que de Dios

También están las personas, hombres y mujeres amadores de los deleites más que de Dios, podemos darnos un capricho, pero hay que entender que los placeres son temporales, en los placeres hay mucha carne, y es muy fácil cruzar la línea, darnos un capricho o tener un deleite momentáneo y puntual puede estar bien, si se hace como Dios manda, amadores de los deleites ¡cuidado! eso es amar la fiesta, porque en determinado momento podemos llegar a amar permanentemente el deleite, si amamos los deleites, nos queda poco tiempo para ser libres, y no es exagerar, porque a lo largo de la vida he visto como mucha gente siendo gratos al Señor, luego han vivido grandes retrocesos de personas y familias.

Primera Epístola de Pedro 2:11 – Abstenerse de los deseos carnales

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.”

De los placeres temporales, tiene que haber en nosotros abstención, la abstención es cruz, porque los placeres en poco tiempo nos llevarán a la muerte. Amadores de los deleites más que de Dios, no está mal el placer, pero que eso no sobrepase el amor que debemos tener por Dios, Él sobre todas las cosas, Dios principio y Dios final, Alfa y omega; y si te permites un capricho o un placer, que sea siempre por debajo del placer y el banquete continuo que tenemos con la presencia del Señor.

Abstinencia y dominio propio

Abstinencia, hay que abstenerse de cosas que son lícitas, que aunque convengan, debemos abstenernos porque nos alejan de la voluntad de Dios. Abstinencia de los deseos carnales que van en detrimento de nuestro crecimiento espiritual. Deseos carnales, esos deseos que batallan contra el alma y cambian nuestra voluntad.

Batallan también contra nuestros pensamientos, pensar es libre, no podemos evitar pensar, es parte de la naturaleza con la que Dios nos ha dotado, pero cada pensamiento debe ir cautivo a la obediencia a Cristo, cuando los deseos carnales vienen a batallar contra nuestra mente, los buenos pensamientos se truncan por los malos pensamientos y nosotros debemos tener la mente de Cristo, estar sujeta a la voluntad del Padre, así vivió Jesús, Él vino a hacer la voluntad del Padre y nada le hizo desistir o apartarse de ella y hacer la obra perfecta para la redención de nuestras almas, el enemigo lo intentó, pero no lo consiguió.

También las emociones y sentimientos cambian cuando permitimos que un deseo carnal se introduzca, es una batalla de desgaste, pero si no peleamos la buena batalla, no vamos a acabar la carrera y no vamos guardar la fe y no vamos a recibir la corona de justicia, debemos anhelar una corona de justicia, una corona de vida, incorruptible, para poner luego todas esas coronas a los pies del Señor, en señal de reconocimiento, de honor y gloria que solamente Él se merece.

El juicio de Dios y la lucha contra el pecado

Todos vamos a comparecer ante el trono de Dios y el juicio de DIos comienza por la casa, el juicio de Dios ha estado en todas las etapas de la historia, Dios es amor, pero también es un Dios justo, y en su justicia nunca va a dejar que el pecado se salga con la suya, el pecado siempre va a recibir la justa retribución, el juicio y el castigo de Dios viene; este es otro peligro al que nos enfrentamos, si no andamos como es digno de la vocación con la que hemos sido llamados, pero si yo vivo en luz y andando en la verdad, estoy confiado y no me atemorizaré por el juicio de Dios, pero si podemos sentir otros peligros, peligro aún de nosotros mismos, porque todos somos potencialmente peligrosos, dentro de cada uno hay una fuerza bruta que si se descontrola puede hacer estragos, esa fuerza se llama pecado.

El apóstol Pablo entendía que cada día debía venir a la cruz, cada día morir, cada día debía llevar sus pasiones y deseos a esa cruz, golpear su cuerpo y ponerlo en servidumbre, todos estos procedimientos facilitan el hecho de tener control sobre la carne, sobre el pecado, mantenerlo a raya.