Las Malas Cosechas, Consecuencia de Nuestros Pecados

Por Diego Izaguirre - Devocional 14 de enero 2026.

Devocional de hoy

Las malas cosechas, consecuencias de nuestros pecados

“Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio.”

2 Crónicas 36:15-16

La gente no quería escuchar la Voz De Dios, y se burlaban de los profetas. Dios tenía paciencia y seguía enviando profetas por su misericordia, pero no había manera.

Por lo cual trajo contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, sin perdonar joven ni doncella, anciano ni decrépito; todos los entregó en sus manos. Asimismo todos los utensilios de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia. Y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalén, y consumieron a fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables. Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia, y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas.

Vino la ira De Dios sobre su pueblo y trajo maldición, cautiverio, robos, daño. Es un tipo de cosecha, pero muy mala cosecha, porque lo que siembras, cosechas. Fueron las consecuencias de su maldad, y hubo una gran masacre.

La instrucción de Dios y la paralización de la obra

ESDRAS

Dios nos da instrucciones, nos da indicaciones claras de construir y restaurar su ciudad, establecer su Reino, pero a veces nos quedamos en los cimientos, por el miedo, por la falta de fe, y paralizamos la obra De Dios por recibir las mentiras del enemigo.

Dios nos llama, pero vienen conflictos, dificultades, hay un roce porque vamos contracorriente, contra este mundo, y parece que los contrarios son más, y vienen los miedos de qué van a opinar, qué van a decir, no voy a poder… y la obra se paraliza.

El tiempo de la COSECHA es un tiempo que manifiesta tu siembra, si has sembrado bien, si has obrado bien, si estás haciendo caso a las instrucciones.
El tiempo de la cosecha es un tiempo de ANÁLISIS, de reflexión, ver si hemos sembrado bien o mal. Por ello, analicemos hoy y hagamos examen de nuestro caminar.

La advertencia del profeta Hageo

Para leer la Palabra de Hageo, hay que recordar que pasaron 16 años desde Esdras hasta el profeta Hageo:

“Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa.”

Hageo 1:2-9

El pueblo no sólo paralizó la obra porque se había intimidado, sino que también se habían ACOMODADO, sólo edificaban sus propias casas, mirando sólo lo suyo. Y el profeta con autoridad les dijo que se estaban equivocando, que estaban dando importancia a lo que Dios no les llamó, porque Dios les sacó de Babilonia para edificar el templo, y cambiaron el llamado.

No es tiempo de acomodarnos sino de edificar la casa De Dios. Acomodarnos es un fruto de la desobediencia.

La obediencia en medio de la dificultad

Porque a veces somos obedientes cuando el viento está a favor nuestro, ya que se pusieron a edificar cuando todo iba bien, contentos, alabando al Señor, pero… llegaron a la tierra y allí había enemigos, oposición, dificultad, y entonces ante esa confrontación con el enemigo en frente, piensan: no me conviene ser tan obediente, voy a poner el freno… y entran en desobediencia como Saúl, que no obedeció completamente al Señor.

Obedecemos cuando hay aplausos, honra o reconocimiento, uauuu, vamos contentos a la viña del Señor, pero cuando empiezan los choques con otros, cuando las instrucciones son difíciles, incómodas, cuando las cosas no son como nos lo imaginábamos, en ese momento no lo entendemos, no lo vemos así… y parece que las autoridades espirituales son los malos, y no vemos que buscan lo mejor para nosotros.

Qué importante es obedecer al Señor aún cuando las cosas se ponen difíciles, cuando todos tiran la toalla, cuando todo se pone cuesta arriba.

La recompensa de la obediencia

El profeta Hageo nos confronta para que no pongamos el enfoque en lo que no es importante. Tu casa está muy chula pero la casa De Dios está abandonada.
Todo El pueblo escuchó y comenzaron a obedecer.

“La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.”

Hageo 2:9

El enemigo quiere paralizarnos, que no cosechemos, desea estorbarnos, pero si somos obedientes y fieles al Señor, a pesar de las adversidades, veremos su Gloria. ¡Aleluya!