Las Fuerzas en el Señor

Por José Jesús García - Devocional 16 de junio 2025.

Devocional de hoy

Las Fuerzas en el Señor

Nuestra debilidad y las fuerzas de Dios

Diga el débil fuerte soy. Porque a veces nos cansamos, las fuerzas desfallecen, pero no es un pecado, es algo natural cansarnos y es bueno porque demuestra que has hecho un esfuerzo, aunque haya gente que se canse de no hacer nada, y dice la Palabra que el que es flojo en el día de trabajo, sus fuerzas son reducidas.

Cuando vienen circunstancias difíciles, nos damos cuenta que las fuerzas vienen del Señor: el vigor, la valentía, el ánimo, el esfuerzo, el deseo, porque al que cree, todo le es posible.

Por nuestras fuerzas nada podemos, y ahí cuando acaban nuestras fuerzas, Dios obra y actúa.

El joven puede pensar que es por su energía y vitalidad que puede tener la victoria, alcanzar metas y conquistar reinos, pero es por las fuerzas del Señor.

Aprendiendo a depender de Él

A veces tenemos derrotas, pero son necesarias para aprender a vivir en sus Fuerzas, que es El que nos infunde aliento, y en el día de la prueba, aprendemos a confiar en Él. Y el Reino De Dios y su Justicia se debe manifestar allá donde vayamos, aunque parezca que sean más numerosos los que son contra nosotros, pero NO es así, Él nos sopla y nos infunde valor y quita todo miedo.

Apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.

Hebreos 11:34

Cuando estás exhausto, ya no quedan fuerzas y ya no hay aliento, ahí Dios nos fortalece y sostiene. Dios saca con fuerza a sus hijos, Él está con nosotros como estuvo con Gedeón, que fue infundido de aliento y se buscó un buen ejército y Dios le detuvo para que la gloria fuera para el Señor y se quedó un pequeño ejército incluso menor que el de sus enemigos y la batalla fue del Señor.

Ejemplos de hombres fortalecidos por Dios

Como David, que dependía de las fuerzas del Señor, era apto, ágil, tenía talentos naturales para la batalla, pero sobre todo tenía la unción del Señor. Caleb hablaba de que a los 80 años tenía las mismas fuerzas que cuando era joven. Y tendemos a menguar, pero los hombres y mujeres De Dios tienen nuevas fuerzas y doble porción del Espíritu Santo. Porque no es con ejército ni con fuerza sino con su Santo Espíritu.

Sansón era fuerte, musculoso, grande, y también estaba ungido, pero el enemigo siempre va a intentar seducirnos para quitarnos las fuerzas, el mundo apaga el fuego del Espíritu Santo, su gozo, su ánimo, trayendo tibieza, y entonces nos debilitamos y entramos en peligro.

La autoridad espiritual y el peligro de la debilidad

El que no tiene luchas es porque ya está vencido, en vida pero muerto, derrotado y con los brazos bajados. La iglesia muchas veces llega al punto de que no puede decir no al mundo, no pueden decir a sus hijo no a las redes, a las fiestas paganas, porque han perdido la autoridad, pero Jesús tiene autoridad y reprendía a los demonios y las tinieblas retroceden ante Él. Y esa autoridad nos la de Cristo, viviendo en su temor y temblor.

La caída de Saúl: cuando se pierde la gracia

La caída de un ungido es una historia muy triste, por la desobediencia, la soberbia, la altivez, por quitarle mérito al Señor, por no darle la gloria a Él.

Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos. Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.

1 Samuel 28:3-6

Se había apartado la gracia, y sin embargo Dios nos dice: te basta mi gracia, Dios con nosotros, nos ha escogido no por lo que somos sino por su eterno amor, poniendo su presencia en nosotros que nos fortalece y cubre, pero Saúl la había perdido… y entonces tuvo miedo. Cuando el justo ora, Dios escucha tu clamor y entonces escuchas su voz diciéndote: Yo estoy contigo, no temas, y te recompones.

Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo?

1 Samuel 28:16

Muchos tienen amuletos, y si los pierden, entran en pavor, pero nosotros tenemos al Consolador que está con nosotros hasta el fin de los días. Podamos decir que Dios es con nosotros.

¿Dios es contigo?

¿Dios se ha apartado de ti? ¿Es contigo?

Aquél que es conmigo es el que hace la voluntad de mi Padre, no es por familia, o por años en la iglesia…… es el que me ama, el que está en sus filas. Muchos se enfadan con Dios y dejan de orar, de buscarle, porque le echan la culpa de sus angustias.

Entonces Saúl cayó en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan.

1 Samuel 28:20

Renovados en Sus fuerzas

Sin fuerzas somos vulnerables, somos como tamo llevado por el viento. No podemos contender con Dios, es necesario humillarnos, retroceder y dejar nuestras fuerzas para que actúen Sus Fuerzas. Y podamos reconocer que Él es el TODOPODEROSO. Porque si Dios es contigo, ¿quién contra ti? No caigamos ante la fuerza opositora del diablo sobre la familia, la iglesia, nuestras vidas. Persevera y no desmayes, no desfallezcas, renuévate cada día en el Señor.

Muchos padres no hacen discípulos a sus hijos porque han perdido la autoridad, y deben recuperarla. Sé fiel en lo poco y te pondré en lo mucho y te mostraré que Yo SOY EL GRAN YO SOY.

Dios nos prepara para la batalla

Dios es el que me ciñe de fuerza, Y quien despeja mi camino; Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas; Quien adiestra mis manos para la batalla, De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.

2 Samuel 22:33-35

La espada es poderosa, pesa, no se usa de cualquier forma, pero cuántos predican en un púlpito de cualquier manera. El Señor quiere prepararnos para la batalla, y llegar a doblar el arco de bronce algo que muy pocos podían hacer. Y que esa saeta pueda traspasar la mentira, la incredulidad y traer victoria en nosotros. Qué glorioso es doblar ese arco de bronce en Sus fuerzas, es porque la palabra ha sido eficaz en nosotros, que nos ha dado la gracia para salir victoriosos. Y acabar en victoria es confesar al Señor delante de los hombres. Porque de qué te sirve terminar el día ganando un jornal si no has predicado el evangelio o no has servido al Señor.

La promesa de Su ayuda

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 41:10

Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

Isaías 41:13

Oración final

Señor Tú eres nuestras Fuerzas al caminar. No somos nada sin ti, gracias por tu aliento que nos impulsa hacia adelante, en el llamado cuántos han dejado de seguirte por perder las fuerzas, por no tenerlas en ti, pero tú das fuerzas al cansado, nos renuevas incluso en situaciones que pensamos que vamos a morir…. pero tú, nos impulsas. Llénanos de tus fuerzas. Que podamos echar fuera demonios, pisar escorpiones. Nos prometiste guardarnos del mundo. No quites de nosotros tu Santo Espíritu, fortalécenos en Ti.