La Verdadera Alegría: Superar las Pruebas.

Por Javi Jiménez - Devocional 26 de abril 2025.

Devocional de hoy

Una Obra que no Depende de los Hombres

Hoy entiendo que la obra de Dios no puede estar fundamentada en hombres, ni en líderes, ni en estructuras humanas. He visto cómo los movimientos que nacen del carisma de una persona terminan desapareciendo cuando esa persona ya no está. Y eso me confronta, porque me hace preguntarme: ¿en qué está fundamentada mi fe?

Una fe que no depende de otros

Dios no quiere que dependa de hombres, ni que mi vida espiritual esté sostenida por otros. La Iglesia no es una organización humana, es un organismo vivo, y debe crecer, desarrollarse y avanzar por la obra del Espíritu Santo. Yo no puedo quedarme limitado a la experiencia de otros, ni vivir de lo que otros han hecho. Tengo que edificar sobre el fundamento, pero no quedarme ahí.

El crecimiento guiado por el Espíritu

Entiendo que incluso los líderes, aunque son guía y apoyo, no pueden ser el límite de mi crecimiento. Jesús mismo dijo que era necesario que Él se fuera, para que viniera el Espíritu Santo. Eso me enseña que el crecimiento verdadero viene cuando dejo de depender de lo visible y empiezo a vivir guiado por el Espíritu.

Romper mentalidades limitadas

Hoy también veo el peligro de tener una mente limitada, estructurada, religiosa. Puedo conocer a Dios, pero seguir pensando de forma cerrada, como le ocurrió a Pedro. Él necesitó que Dios rompiera sus esquemas para entender que el Evangelio no era solo para unos pocos, sino para todos. Y yo también necesito que Dios rompa mis límites, mis ideas preconcebidas, todo aquello que encajona su obra en mi vida.

Cuando nuestros pensamientos se convierten en un obstáculo

Me doy cuenta de que puedo convertirme en un estorbo para Dios si me aferro a mis pensamientos, a mis métodos o a lo que ya conozco. La obra de Dios no es estática, es dinámica, se mueve, crece, se adapta y se abre camino. No está sujeta a estructuras humanas, sino al poder del Espíritu.

No imitar, sino vivir llenos del Espíritu

También entiendo que no puedo vivir imitando a otros, ni tratando de repetir lo que otros hicieron. Dios no quiere copias, quiere vidas llenas de su Espíritu. Cada uno tiene un llamado, una capacidad, una forma en la que Dios quiere manifestarse. Si intento imitar, me limitaré; pero si permito que el Espíritu Santo obre en mí, podré desarrollar aquello que Dios ha puesto en mi vida.

Una fe basada en el poder de Dios

Hoy me confronta profundamente saber que mi fe no debe estar basada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. No en palabras, no en métodos, no en estructuras… sino en una vida real, viva, llena del Espíritu.

Me pregunto: ¿qué pasaría si todo lo que conozco desapareciera? ¿Seguiría teniendo vida espiritual? ¿Seguiría buscando a Dios? ¿O mi fe depende de un entorno, de unas personas, de una estructura?

Crecer y dar fruto

Dios espera que yo dé fruto, que crezca, que avance, que no me quede como un niño espiritual dependiendo siempre de otros. Él me ha dado vida, y esa vida tiene que desarrollarse, tiene que multiplicarse, tiene que abrir camino.

Identidad en Cristo

Hoy entiendo que no soy de hombres, no soy de estructuras, no soy de sistemas. Yo soy de Cristo. Y si soy de Cristo, tengo su vida, tengo su mente, tengo su Espíritu. Y eso significa que no puedo vivir limitado, ni estancado, ni condicionado por lo humano.

Dios quiere hacer algo mayor, pero necesita corazones disponibles, mentes abiertas y vidas llenas de su Espíritu.

Oración

Señor, hoy reconozco que muchas veces he limitado tu obra en mi vida, dependiendo de hombres, de estructuras o de lo que conozco. Perdóname si he vivido una fe superficial o dependiente.

Te pido que rompas en mí toda mentalidad limitada, toda estructura que me impide crecer y toda idea que me aleja de tu propósito. No quiero ser un estorbo para tu obra, ni en mi vida ni en lo que quieres hacer a través de mí.

Llena mi vida con tu Espíritu Santo. Hazme una persona viva, sensible a tu voz, guiada por tu poder y no por la sabiduría humana. Enséñame a depender de ti, a buscarte de verdad y a vivir una fe real.

Ayúdame a desarrollar lo que tú has puesto en mí, sin compararme, sin imitar, sino siendo fiel a tu llamado. Que mi vida dé fruto, que crezca y que pueda ser parte de lo que tú estás haciendo.

Señor, que mi fe no esté fundamentada en hombres, sino en tu poder.
Y que todo lo que haga, lo haga para tu gloria.

/