- Devocionales Cuerpo de Cristo
- Posts
- La Tardanza para Oír Apaga su Voz
La Tardanza para Oír Apaga su Voz
Por Sully López de Barra - Devocional 28 de febrero 2025.

Devocional de hoy
La tardanza para Oír Apaga su Voz
“…os habéis hecho tardos para oír.”
Hebreos 5:11
No es una condición, es una actitud
La Palabra no dice que nacimos siendo tardos para oír, sino que nos hemos hecho tardos. Eso significa que no es una condición permanente, sino una actitud que adoptamos. Nuestro oído puede ser pronto o puede volverse lento. Puede estar sensible o puede volverse indiferente a la voz de Dios.
La tardanza impide la madurez
El libro de Hebreos continúa diciendo que algunos, debiendo ser ya maestros, tenían necesidad de volver a aprender lo básico. ¿Por qué? Porque un oído tardo no produce madurez. Escucha, pero no aplica. Recibe, pero no responde.
El peligro de oír sin actuar
El oído tardo es como aquella frase que muchos escuchamos de pequeños: “por un oído entra y por el otro sale”. Es el oído que oye la verdad, pero no actúa. Sabe lo que debe hacer, pero lo posterga. Se conmueve, pero no cambia. Y allí está el peligro.
La ilusión del “todavía hay tiempo”
La tardanza nos hace creer que todavía tenemos tiempo. Que mañana obedeceremos. Que más adelante cambiaremos. Que podemos seguir escuchando sin responder. Pero cada vez que postergamos la obediencia, nuestro corazón pierde sensibilidad.
Prontos para oír y para obedecer
Ser pronto para oír no es solo escuchar con atención. Es estar dispuesto a actuar. Es responder cuando Dios habla. Es no dejar pasar la convicción del Espíritu. Es no negociar con la verdad.
Un corazón pronto oye… y obedece. Un corazón tardo oye… y aplaza.
Y cuando aplazamos constantemente, la voz de Dios comienza a sentirse más distante, no porque Él deje de hablar, sino porque nosotros dejamos de responder.
Oración
Pidamos al Señor que nos libre de la pereza espiritual, de la indiferencia y de la falsa seguridad de que siempre habrá otra oportunidad.
Señor, guarda mis oídos y pon en mí un oído pronto, no un oído perezoso. Quita de mí el ser tardo para oír. No quiero escuchar Tu Palabra y dejarla pasar. No quiero postergar la obediencia ni vivir pensando que siempre habrá tiempo. Dame sensibilidad espiritual. Que cuando Tú hables, yo responda. Que cuando Tú corrijas, yo me humille. Que cuando Tú dirijas, yo camine. No permitas que los años pasen sin madurez en mi vida. Hazme pronto para oír y pronto para obedecer. Que mi vida sea testimonio de alguien que escucha tu voz y actúa. Amén.

