La Santidad

Por Rebeca Díez - Devocional 11 de agosto 2026.

Devocional de hoy

La Santidad

Un corazón limpio para entrar en la presencia de Dios

  • Lo primero que necesitamos para entrar en el lugar santísimo es tener un corazón limpio.
    Salmo 24.4 dice: ¿Quién subirá al lugar santo? El limpio de manos, y puro de corazón, el que no ha elevado su alma a cosas vanas ni jurado con engaño.

Vestiduras limpias delante del Señor

  • En Zacarías 3.3 dice que Josué estaba delante del ángel del Señor vestido de vestiduras viles y el ángel mandó que le quitaran las vestiduras viles. Mira que he quitado tu pecado y te he hecho vestir de ropas de gala. Pongan mitra limpia sobre su cabeza.
    ¿Cómo están nuestras vestiduras cuando nos ponemos delante del Señor?
    Si estás sucio del polvo del camino, con amarguras, rencor, odio..¿cómo llegará tu adoración al trono de la gracia como algo agradable a Dios?

La purificación antes de ministrar

  • Los levitas antes de ministrar en la alabanza tenían que purificarse.
    En la época de Nehemías, para la dedicación del muro de Jerusalem, buscaron a los levitas de todos sus lugares para hacer la fiesta con alabanzas y cánticos, con símbalos y salterios. Se purificaron, purificaron al pueblo, las puertas y el muro también y después desfilaron alabando a Dios.
    Los levitas en el antiguo testamento eran los elegidos para dirigir con la música al pueblo. Pero desde el nuevo pacto en Jesús, nosotros somos linaje escogido, REAL SACERDOCIO, nación santa, pueblo adquirido por Dios para que anunciemos las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Somos esos sacerdotes que podemos entrar en la intimidad con Dios pero ¿cómo entraremos con las ropas sucias?

Vestiduras sagradas para honra y hermosura

  • En la época de Moisés, en el Éxodo y Levítico, podemos leer cómo era la consagración de los sacerdotes, los que ministraban en el santuario. Éxodo 28: Dios mandó hacerles vestiduras sagradas para honra y hermosura, para que con ellas fueran vestidos, ungidos, consagrados y santificados.
    Debemos vestirnos de esas vestiduras sagradas de santidad y pureza para adorar a Dios.

Santificados para llevar la presencia de Dios

  • En la época de David, cuando trajo el arca a Jerusalem, el arca debía ser llevada por los levitas como dice 1 Crónicas 15. Dios escogió a los levitas para llevar el arca de Jehová y le sirvieran perpetuamente. Los sacerdotes para ello se santificaron para traer el Arca. ¡Qué respeto inspira llevar la presencia de Dios donde vas! Que seamos olor fragante para Dios, esa esposa hermosa y pura que anhela Jesús.
    Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha.

El sacerdocio santo y las acciones justas

  • También los músicos de David fueron vestidos con efod de lino fino. Esta vestidura blanca era la ropa interior del sacerdote y simboliza las acciones justas de los santos.
    1 Pedro 2.5. Vosotros también como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Un sacrificio de alabanza aceptable

  • Que tu sacrificio de alabanza sea aceptable delante de Dios.
    Vive en santidad cada día, limpia tu corazón de toda impureza, ama al Señor con todo tu corazón, ten una mente limpia, la mente de Cristo. No pensemos en las cosas negativas, rechazemos las murmuraciones, las quejas, la incredulidad, que es un pecado de rebelión….

Limpiando las áreas ocultas del corazón

  • ¿Cuáles son las áreas que necesitamos que el Señor limpie?
    En tiempos de Ezequías primero sacaron toda la inmundicia del templo al patio, y luego fuera de la ciudad. Esto fue porque en tiempos anteriores de Jotam y de su padre Acaz los sacerdotes no hicieron su trabajo, y por ello la suciedad se acumuló de tal forma que todo el pueblo tuvo que ver el espectáculo de la inmundicia del templo en el patio. Si limpiamos cada día nuestra inmundicia, no será necesario ser avergonzados como en esta ocasión.
    A veces, cuando esperamos VISITAS en casa, preparamos todo para recibir a los invitados, incluso cerramos los cuartos de la casa que estén desordenados y sucios. No pongamos excusas al Señor diciéndole: Disculpa el desorden, tengo mucho trabajo….. dejemos que Él entre en cada cuarto de nuestra casa y limpie cada rincón.

La santidad en el ministerio de alabanza

  • Santidad en un Ministerio de Alabanza.
    Los sacerdotes y levitas se santificaron para traer el arca del Dios de Israel. Debemos estar limpios delante de su presencia y tener temor de Dios ya que Dios es un Dios celoso y ama la santidad. En una ocasión los sacerdotes Nadad y Abiú hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante del Señor fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante del Señor y los quemó y murieron delante del Señor. (Levítico 10:1-2). Muchos ministerios de alabanza encienden fuegos extraños, porque sus corazones no están limpios, y sus alabanzas no son gratas delante del Padre. Vivamos en el temor de Dios, anhelando a cada instante de su santidad.
    Pero no pensemos que podemos ser santos por nosotros mismos, o nuestras obras; es Dios el que nos santifica por su presencia.
    Éxodo 29:43 allí me reuniré con los hijos de Israel y el lugar será santificado con mi gloria. Y santificaré el tabernáculo de reunión y el altar, santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes.

Conclusión

Sin santidad nadie verá al Señor; para subir al monte santo debemos tener manos limpias, un corazón limpio, una mente limpia y una boca limpia.

Oración: Señor, limpia mis ojos, mi boca, mi corazón y mi mente, porque deseo adorarte y que mi alabanza sea grata para ti.