La Religión Pura: Consolar al Afligido

Por José Jesús García - Devocional 9 de noviembre 2025.

Devocional de hoy

La Religion Pura: Consolar al Afligido

La Religión que Dios Aprueba

“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones…”

Santiago 1:27

La Iglesia fue fundada para consolar. Si el Espíritu Santo habita en ella, entonces debe reflejar su naturaleza: ser consoladora, compasiva, cercana. En los tiempos malos es donde se revela quiénes son verdaderamente nuestros amigos. La Iglesia no está para juzgar ni señalar, sino para animar, aliviar, cubrir y consolar en el máximo dolor.

Dios, Refugio del Necesitado

“El Señor será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia.”

Salmo 9:9

Dios ama al pobre, al menesteroso. El rico confía en su fuerza, pero el que clama a Dios encuentra su cercanía. Así debe ser la Iglesia: un refugio para el necesitado, un bálsamo en la angustia, un abrazo en la tristeza.

Consolar: Estar al Lado

“Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.”

Romanos 12:15

Consolar significa estar al lado. A veces no sabemos qué decir, pero estar ahí es suficiente. Escuchar, acompañar, simplemente estar. Jesús no se apartó del leproso, sino que se acercó. Job, en su dolor, fue abandonado, pero nosotros estamos llamados a hacer lo contrario.

Llamados a Ser Canales de Consuelo

“Bendito sea el Dios... de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar...”

2 Corintios 1:3-5

Dios nos consuela para que seamos canales de consuelo. La familia de la fe debe estar más unida que la familia carnal. Que seamos como Bernabé, cuyo nombre significa “hijo de consolación” (Hechos 4:36). Que se nos conozca por nuestra capacidad de consolar.

El Espíritu Santo: El Consolador

“Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros…”

Juan 16:7-8

El Espíritu Santo es el Consolador. Él convence, guía, fortalece. Y la Iglesia, llena de su Espíritu, debe llevar ese consuelo al mundo. No desde la distancia, sino desde la cercanía. No con juicio, sino con compasión.

Oración: Hijos de Consolación

Señor, haznos canales de tu consuelo. Que no juzguemos, sino que abracemos. Que no nos alejemos, sino que nos acerquemos. Llénanos de tu Espíritu Santo, el Consolador, para que podamos consolar a otros como tú nos has consolado. Que seamos conocidos como hijos de consolación. Amén.