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La Reconciliación
Por Iñaki Lataillade - Devocional 10 de octubre 2026.

Devocional de hoy
La Reconciliación
Una conversación inesperada
Caminado cierta mañana por la ciudad para hacer unas gestiones, me abordó un hombre de más o menos unos 50 años, se paró frente a mí me dio los buenos días, me dio un folleto lo cogí, y antes de ver que ponía me dijo. ¿Tiene usted algún plan para salvarse? mientras él hablaba leí el título del folleto que ponía; “El plan de salvación”.
¿Y si su plan falla?
Quise decirle que yo era cristiano, pero sin dejarme hablar me dijo: porque si no tiene un plan para salvarse irá al infierno que es muy real, aunque la gente no lo crea.
Entonces le conteste, si yo tengo un plan para salvarme.
A lo que me dijo: ¿y si su plan falla? Porque los hombres no somos infalibles y podemos equivocarnos.
Le dije: lo sé, fallamos y mucho, pero mi plan no va a fallar.
Me dijo: ¿qué tan seguro está usted que su plan no falle?,
y le contesté: 100% seguro que no va a fallar.
El verdadero plan de salvación
Entonces me dijo: ¿me puede decir su plan?
Le contesté: si mire; “mi plan” es obedecer el plan de salvación que Dios preparó para nosotros a través de su Hijo Jesucristo.
Por eso sé que “mi plan” no va a fallar.
Se rio me dijo de que iglesia era, le dije conozco a su pastor de las reuniones de pastores de la ciudad. Le dije soy de Cuerpo de Cristo. A lo que respondió que nos conocía de los eventos conjuntos y tal.
Le dije le devuelvo el folleto para que se lo de a alguien que no tenga el verdadero “plan de salvación.”
Dios no vino a condenar, sino a salvar
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él
Juan 3:17
Muchas veces imaginamos a Dios como un juez severo, con el dedo acusador listo para señalarnos. Sin embargo, las Escrituras revelan un panorama distinto: Dios no envió a su Hijo para condenar, sino para salvar. La venida de Jesús no es una amenaza, sino la prueba más grande de amor. Él vino porque el mundo ya estaba perdido y necesitaba ser rescatado.
Dios nos reconcilia consigo
«Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación» (2 Corintios 5:19).
La reconciliación es la restauración de una relación rota. Imagina a un padre que, tras una discusión, busca a su hijo perdido en el silencio; así es Dios, acercándose a nosotros con amor y compasión, sin contar nuestras faltas. En Cristo, Dios hizo posible la reconciliación, dejando atrás la cuenta de nuestros pecados.
Acercarnos a Dios con confianza
No hay que huir de Dios por miedo al castigo. Al contrario, debemos acercarnos con confianza para recibir el perdón y reconciliarnos con Él. La iniciativa siempre es divina: Él es la parte ofendida, pero es quien primero se acerca para hacer las paces
La buena noticia es que la reconciliación ya fue lograda en Cristo. Tu respuesta es acercarte con fe para recibir el perdón y vivir en nueva relación con Dios.
Además, 2 Corintios 5:19 nos recuerda que se nos ha encomendado «la palabra de la reconciliación». Somos embajadores de Cristo, portadores del mensaje de que en Él Dios hace las paces con el mundo.
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
2 Corintios 5:18-19
Vivir y compartir la reconciliación
Hoy puedes vivir dos realidades: primero, disfrutar de la paz de estar reconciliado con Dios; segundo, compartir esa buena noticia con otros. No guardes el mensaje; úsalo para acercar a más personas al corazón de Cristo.

