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La Mies es Mucha
Por Juan Teba - Devocional 12 de enero 2026.

Devocional de hoy
La mies es mucha
La visión de la cosecha
Alzad los ojos y ved que la mies es mucha y que los campos están blancos. Debemos alzar los ojos para ver lo que nos rodea, las multitudes que se pierden, la tremenda necesidad, la gran cosecha. Se ha sembrado mucho en estos años, y con lágrimas, pero vamos a recoger con regocijo, vamos a ver el fruto de nuestro trabajo, que no ha sido en vano y hoy, NO es en vano. Por ello, no debemos cansarnos, ni bajar los brazos, ni perder la visión y nunca, perder el entusiasmo. Seamos como Caleb que nunca se cansó de pelear en las filas del Señor, sin acomodarse, sin entrar en rutina y desánimo, incluso con ochenta años seguía siendo un valiente guerrero.
El peligro de la comodidad y el llamado a pescar
Cuántos caen en esa comodidad natural, y no saben que todavía hay mucho que sembrar y mucho que PESCAR. Los discípulos de Jesús estuvieron toda aquella noche pescando, y cansados de no recoger nada, se desanimaron, volvieron a la orilla tristes, pero Jesús les dijo: Boga mar adentro y echad las redes. Pero Señor, le respondieron ellos: si hemos estado toda la noche pescando, pero sin ningún resultado; Eran profesionales de la pesca: lo controlaban todo, sabían interpretar las mareas y reconocer las aguas fructíferas. Conocían el lenguaje del mar, la dirección de los vientos y el momento oportuno para echar las redes. Habían aprendido con los años dónde abundaba el pez y qué corrientes traían vida, y se movían con la seguridad de quien domina su oficio y confía en su experiencia, pero Jesús les dijo de nuevo: ECHAD LAS REDES. Pedro obediente dijo: EN TU NOMBRE Señor, ECHAREMOS LAS REDES. Dejemos de mirarnos a nosotros mismos y miremos a Cristo. Dejemos de ir en nuestra propia opinión, en nuestros conocimientos naturales y vivamos en la gracia del Señor, en sus fuerzas, en su sabiduría.
Jeremías y la fidelidad en medio del rechazo
Jeremías se sentía frustrado predicando a un pueblo rebelde, un pueblo que no le obedecía ni seguía su consejo, se burlaban de él, le rechazaban, incluso le metieron preso y le abandonaron, y a veces nos podemos sentir así, fracasados, porque no vemos el fruto de nuestro trabajo. El Señor entonces te dice así:
Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.”
Jeremías 15:19-21
No bajar los brazos en la obra del Señor
Cuántos hermanos han desfallecido, han bajado sus brazos, el esfuerzo de nuestro trabajo a veces no tiene la respuesta esperada y nos viene impotencia, desaliento. Pero hoy te digo: No nos cansemos de sembrar, de hablar de Cristo, de trabajar en su viña, de hacer el bien, de bendecir, de compartir palabras de ánimo y consuelo, de abrazar, de decir Dios te ama, Dios no te abandona, Dios es fiel y cumple sus promesas. No bajemos los brazos. No dejemos de clamar. No hay nada más gratificante que salvar almas, conquistar reinos al enemigo, ser de bendición para otros, consolar al alma triste, abrazar al que está solo. Por eso no permitas que el enemigo te frustre, aunque a veces se haga esperar la promesa del Padre.
Jonás y el fruto de la obediencia
Jonás tenía poca misericordia por los perdidos, pero tras ser corregido y vomitado por ese gigante pez, fue a Nínive y predicó el evangelio, el mensaje del arrepentimiento y aquél pueblo bárbaro, conoció al Señor, porque Jonás fue obediente. SI obedecemos al Señor, hay fruto, hay cosecha, hay bendición.
Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
1 Corintios 15:58

