- Devocionales Cuerpo de Cristo
- Posts
- La Fe y la Certeza
La Fe y la Certeza
Por Carlos Reich - Devocional 09 de febrero 2026.

Devocional de hoy
La Fe y la Certeza
¿Cuántos tienen fe?
Nos sentamos en una silla sabiendo que no nos vamos a caer, porque tenemos fe. Pasamos el paso de cebra y sabemos que los coches van a parar; vas conduciendo y se pone el semáforo en verde y automáticamente sabemos que podemos pasar sin estar dudando y preguntándonos: ¿paso o no paso? Por lo tanto, todos tenemos fe, pero dónde depositamos esa fe? El Espíritu Santo es el que nos convence de que la palabra De Dios es la Verdad. Nos convence a cada uno de que La Biblia es inspirada por Dios.
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
Hebreos 11:1
La fe como base de la vida y el crecimiento espiritual
La vida se forja en función de certezas y convicciones: si tienes fe, avanzas, tienes una meta, un propósito, entonces creces, te desarrollas, pero también te puedes atascar cuando tienes menos certezas y vienen dudas, y el que duda es como la onda del mar, una vez está arriba y otro día abajo, con desánimo, desaliento por no cuidar las certezas y convicciones.
El peligro de perder la convicción
Los cuchillos por el uso van perdiendo el filo y así puede pasar en nuestras vidas, que al principio tengamos mucha fe y hagamos las cosas con gozo porque estás convencido que todo lo que haces es para el Señor, pero con el tiempo podemos perder esa fe, esa convicción y entonces desagradamos a Dios porque entra tristeza, desiria, apatía, abandono.
Sin fe es imposible agradar a Dios
Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Di conmigo: Estoy plenamente convencido de que en este día voy a ser un instrumento De Dios para que haga su preciosa obra, para extender su Reino y su Justicia, para bendición de muchos.
Vivir y servir con fe y gozo
Lo que te venga a la mano para hacer, hazlo con gozo y fe sabiendo que antes no valíamos para nada y ahora Dios nos ha hecho sus hijos.
Esa fe sale de lo más profundo de nuestro corazón.
Confianza al acercarnos a Dios en oración
“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
Hebreos 4: 16
Así que cuando ores, hazlo plenamente convencido de que DIOS TE OYE, porque cuando pedimos vanidades y tonterías Dios NO oirá, pero si pedimos conforme a Su Voluntad, Siempre nos oye. Por eso le decimos: me acerco a Tí porque SÉ con toda SEGURIDAD de que me escuchas, y si hoy no me respondiste, seguiré insistiendo porque sé que no estás sordo.
Pero los que abandonan no están completamente convencidos.
El escudo de la fe
“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.”
Hebreos 4:16
Esas convicciones son nuestro escudo, esa fe es una protección contra los dardos venenosos, flechas malvadas con fuego que vienen a destruir Y a matar.
Fortalecidos en el Señor frente al ataque
El Escudo romano era bastante grande, casi cubría todo el cuerpo pero debían ser fuertes porque pesaba mucho y por eso nos dice EL SEÑOR: fortaleceos en la gracia del Señor.
Cuando vienen esos dardos diciéndote: nadie te considera, nadie se acuerda de ti, nadie te llama, no sirves, no vales, entonces con ese escudo de la convicción RESPONDES: soy hijo e hija De Dios Y espanto a esas flechas. Ya no necesitas que te estén dando constantemente mimos y que se preocupen por ti, ECHAS FUERA TODA AUTOCOMPASIÓN y te fortaleces en el Señor, y empiezas a dar y no esperas sólo recibir.
La fe vivida en comunidad
El soldado nunca trabajaba solo sino en equipo, unos necesitaban de los otros, y nadie es imprescindible ni más que otros, y así los escudos se ponían uno al lado del otro y se creaba un caparazón de tortuga que les cubría completamente. Por eso, no deben dejar de congregarse, para apoyarnos los unos a los otros, tener comunión, soportarnos y orar unos por otros. Si un hermano está débil, lo sostenemos los hermanos mayores para que no caiga. Así los soldados se animaban unos a otros, se sustentaban y alentaban en la batalla.
Llamado a cuidar nuestras convicciones
Cuidemos las certezas y convicciones.
El diablo está como león rugiente mirando a ver a quién devorar, y por eso busca la oveja apartada, débil, que se quedó atrás del rebaño. Tengamos cuidado de los más débiles, pero también esforcémonos en crecer, no ser siempre bebés espirituales, sino desarrollémonos y tengamos comunión con Dios y los hermanos, orando juntos unos por los otros, bendiciéndonos unos a otros, y haciéndolo CON FE.
Oración final
Oración: Señor Tú eres el Dios que nos da certeza y convicción, y queremos que nuestra fe crezca. Sana nuestra fe para volver a emprender y hacer tu obra. Ayúdame Señor porque quiero tener más fe.

