Jesús, Varón de Dolores

Por Javi Jiménez - Devocional 11 de marzo 2025.

Devocional de hoy

Jesús, Varón de Dolores

Los epicúreos, seguidores de Epicuro, que buscan la felicidad a través del placer y la ausencia del dolor.

El dolor es parte de la vida, con lo que se tiene que contar, dolor emocional y dolor físico.

Voy a centrarme en el dolor físico resultado de las traiciones, decepciones, fracasos o heridas producidas por el odio, la indiferencia o el abandono de otras personas a las que se quiere.

Los parásitos del dolor

Lo más importante es separar el dolor de todo lo demás, de lo que va pegado a ese sentimiento como parásitos, llamémoslo, los parásitos del dolor.

Hay que separar o discernir el dolor del resentimiento, este parasito, es caracterizado por revivir constantemente el escenario de la ofensa, es una traba para el perdón. El perdón mata el resentimiento aunque no acaba totalmente con el dolor.

El parásito de la amargura

El parasito de la amargura, es ese poso que queda al final del vaso, que cuando se agita enturbia todo el líquido, hay un filtro que arrastra todo residuo no deseado, que es el consuelo que se encuentra en los ojos comprensivos del Señor. El dolor puro, es más soportable.

El parásito de la vergüenza

El sentimiento de vergüenza, aísla al alma sufriente que se siente juzgado por otros, sin ser cierto, este es un parasito no deseado, el hombre quiere aparentar poder, fuerza y éxito, el dolor traslada una idea de fracaso que produce frustración, solo el humilde puede desparasitarse de este horrible sentimiento, y llevar el dolor con dignidad.

El parásito del enfado y la ira

El enfado y la ira, lleva al hombre doliente a la queja y buscar culpables para compensar el dolor, por un falso camino que a la larga, no lo mitiga, sino que lo aumenta, y parasita el alma humana, solo el hombre manso que acepta y no lucha contra enemigos imaginarios.

El parásito de la culpa

Otro parasito incomodo, es la culpa. Esta se fusiona con el dolor y no se sabe dónde empieza uno acaba la otra, esta irrita la herida y la infecta empeorando drásticamente al sufriente, para eliminar este parasito, no es suficiente con perdonar al ofensor sin también sentirse perdonado, perdonar para ser perdonado.

El parásito de la tristeza

Qué decir del mas tenaz de todos los parásitos, un garrapata difícil de matar, la tristeza. Este seca al doliente, succionando del alma del todo los nutrientes, como una sanguijuela insaciable. El gozo del Señor es el antídoto el desparasitador por excelencia, estad siempre gozosos!.

El dolor purificado

En definitiva, cuando se despeja al dolor de todos los demás acompañantes, se convierte en una extraña bendición, que conecta al hombre sufriente con la realidad y el deseo de partir con Cristo, despierta a lo espiritual a una vida profunda sin distracciones vanas. Los otros que están en esa misma o parecida situación se convierten en tus compañeros de camino, no a personas a quien evitar, es el hermano herido en un maestro de almas en un guía de espíritus imprescindible en este valle de lágrimas.

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