Jesús: La Obediencia que Cambio la Historia

Por Sully López de Barra - Devocional 18 de noviembre 2025.

Devocional de hoy

Jesús: La Obediencia que Cambio la Historia

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”

Hebreos 12:2

La obediencia perfecta de Jesús

Jesús es el mayor ejemplo de obediencia radical. No fue una obediencia parcial ni basada en conveniencia; fue total, completa, perfecta. Fue una obediencia nacida del amor al Padre y del deseo de cumplir Su voluntad, incluso cuando esa voluntad lo llevó al sufrimiento y a la cruz.

Desde su nacimiento hasta su muerte, Jesús vivió para obedecer. Cada palabra, cada acción, cada silencio tenía un propósito divino. Su vida fue una entrega constante, un “sí” sin reservas al plan de Dios.

Obedecer en medio del dolor

Su obediencia no fue fácil, pero fue firme. En Getsemaní, en el momento más oscuro, cuando el peso del dolor era insoportable, Jesús oró: “Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Lucas 22:42). Esa frase resume el corazón de la obediencia radical: rendirse completamente, incluso cuando no se entiende el propósito inmediato.

La exaltación por medio de la obediencia

Jesús obedeció hasta la muerte, y por esa razón, Dios lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre (Filipenses 2:8-9). Su obediencia fue el camino hacia la redención, y gracias a ella hoy tenemos salvación, vida eterna y esperanza. Su obediencia cambió la historia y cambió nuestras historias.

El propósito detrás de la obediencia

Cuando miramos a Jesús, entendemos que obedecer no siempre será fácil, pero siempre tendrá propósito. Su ejemplo nos enseña que la obediencia es confianza, es amor, es fe en acción. Que no se trata solo de hacer lo correcto, sino de hacerlo porque confiamos en quien nos lo pide.

La victoria después del sufrimiento

A veces obedecer a Dios puede parecer un camino de pérdida, pero el final siempre es victoria. Jesús soportó la cruz porque sabía que después del dolor vendría la gloria. Su mirada no estaba en la humillación ni en el sufrimiento, sino en la alegría del cumplimiento de la voluntad del Padre.

Hoy, el llamado es a poner nuestros ojos en Jesús, el modelo perfecto de obediencia. A seguirle, aunque el camino sea incierto, porque si Él venció, nosotros también venceremos en Él.

Oración final

Señor Jesús, gracias por enseñarme que la obediencia es el camino más alto del amor. Ayúdame a confiar en tu voluntad incluso cuando no la entiendo. Que mi fe no se debilite ante las pruebas, sino que se fortalezca al mirar tu ejemplo. Hoy decido poner mis ojos en ti, seguir tus pasos y obedecerte con un corazón obediente, sabiendo que tu plan siempre es perfecto. Amén.