Incomparable Amor

Por Iñaki Lataillade - Devocional 09 de marzo 2025.

Devocional de hoy

Incomparable Amor

“Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Juan 3:16

No creo que haya un versículo tan oído, tan predicado o recitado. Es posiblemente el versículo más popular utilizado en la evangelización, para hablar del amor de Dios con la humanidad.

La salvación como consecuencia del amor

Me gusta hacer hincapié en este versículo, para entender que Dios da la salvación a todo aquel que crea en su hijo Jesucristo, bien cierto. Pero me gusta también entender que la salvación es una consecuencia, del amor. La consecuencia de ese amor incondicional de Dios por los pecadores, que no tuvo el menor reparo en dar en sacrificio a su hijo Jesús.

El amor de una madre como comparación humana

Siempre se ha comentado que el amor de una madre por su hijo es lo más parecido al amor de Dios para con los seres humanos. No cabe duda que una madre que lleva a su hijo en su vientre durante el tiempo del embarazo crea un vínculo tan fuerte que luego es reflejado en amor para con esa criatura al tiempo de nacer y por el resto de su vida. El amor de esa madre suele ser incondicional (aunque no en todos los casos) (no importa que el hijo le falle, le va a seguir amando). Va a hacer todo lo humanamente posible para que ese hijo o hija pueda desarrollarse de la mejor manera posible, esa madre se sentirá satisfecha con su hijo que le ve crecer y obtener logros en la vida.

La diferencia entre el amor humano y el amor de Dios

Ahora bien; esa madre que ama a su hijo, ¿estaría dispuesta a dar en sacrificio a su hijo para salvar a unos desconocidos? Creo conocer la respuesta. ¡NO!.
Esta reflexión es para poder entender que, aunque el amor de una madre por su hijo puede ser el vínculo más fuerte que humanamente conozcamos, no llega a acercarse al amor de Dios por nosotros que dio en sacrificio a su hijo (Jn3:16).

Un amor que permanece aun cuando no respondemos

Dios nos amó y nos ama aun cuando no estamos dispuestos a amarle nosotros a Él.

Los judíos de ese tiempo rara vez pensaban que Dios amaba “al mundo”. La gran mayoría de ellos pensaban que Dios solo amaba a Israel. La oferta universal de salvación y vida en Jesús era revolucionaria.
Ningún pasaje parece haber sido citado en el que algún escritor judío sostuviera que Dios amaba al mundo.

El amor de Dios por su pueblo

Sin embargo, si había textos para sostener que Dios amaba a su pueblo, y uno de ellos es:

“con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor”.

Oseas 11:4

En ese texto, la palabra se refiere a la metáfora del profeta Oseas, donde Dios describe como atrajo a Israel, para liberarlos de la opresión y darle sustento.

El cumplimiento también para los gentiles

Ahora en el tiempo en que Dios da a su hijo se cumple esa palabra también para nosotros los gentiles que no éramos pueblo.

“al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre”.

Apocalipsis 1:5

El orden del amor y la limpieza

Miremos el orden: primero nos amó, luego nos lavó. No fue que Dios nos lavó debido a un sentido del deber, y luego nos llamó porque ya estamos limpios. Él nos amó mientras estábamos sucios; pero luego nos lavó.

Cristo murió por pecadores

Jesús no murió por gente perfecta, sino por pecadores: por nosotros.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

Romanos 5:8

La Biblia muestra que el amor de Dios levanta al caído, sana al herido, perdona al culpable, y transforma las vidas.

Oración

Señor gracias por el sacrificio de Jesús en la cruz, ese amor tan incomparable que nos hace aceptos contigo, enséñanos a amarte con todo nuestro corazón, en reconocimiento de que nada merecíamos de ese amor que llevo a Cristo a la cruz, en el nombre de Jesús amen.