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Identidad en Cristo
Por José Jesús García - Devocional 26 de agosto 2026.

Devocional de hoy
Identidad en Cristo
¿Quiénes somos realmente?
La identidad es aquello que nos identifica, aquello que nos dice quiénes somos. Por ejemplo, nuestro DNI recoge nuestro nombre, nuestros datos principales y, al menos en el DNI antiguo, también nuestra profesión. Es una manera de identificarnos ante los demás.
Pero hay una pregunta que quiero hacerte: ¿realmente te sientes identificado con aquello que aparece en tu DNI? ¿Sabes quién eres realmente?
Porque hay una identidad mucho más profunda que la que aparece escrita en un documento. Es la identidad que Dios quiere que descubramos. Qué importante es saber qué quiere Dios de ti, conocer quién eres delante de Él, reconocer esa identidad, ese sello que ha puesto sobre tu vida y descubrir ese plan maravilloso que tiene para ti.
Buscar la dirección de Dios
Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.”
Habacuc 2: 1
La duda ofende a Dios. No podemos vivir sin fe; este es tiempo de confiar en el Señor. Es tiempo de escoger, de tomar decisiones y de decir: “Señor, necesito que me hables, necesito saber qué quieres de mí”.
Estamos viviendo tiempos de incertidumbre, tiempos de encrucijadas, momentos en los que tenemos que decidir qué camino tomar. Y precisamente ahí es cuando más debemos orar, buscar su Palabra y resguardarnos en la Roca. Cuando no sabemos qué hacer, necesitamos volvernos a Dios y buscar su dirección.
David no comenzaba una batalla sin antes consultar al Señor y recibir dirección de Él. ¡Qué importante es aprender esto! No quiero moverme por impulso, ni por miedo, ni por lo que yo pienso. Quiero esperar en Dios, buscar su dirección y caminar seguro bajo su voluntad
Aprender a esperar en la promesa
“Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”
Muchos llegan hasta la orilla, han peleado la batalla, han luchado por las promesas de Dios, han sufrido y han perseverado, pero cuando están a punto de ver cumplida esa promesa, se cansan y desisten. Por eso tenemos que aprender a esperar, porque los tiempos de Dios son perfectos.
Muchos han dejado la visión porque se han desesperado, porque han sentido que las promesas no llegan, porque han querido verlas cumplidas en sus propios tiempos. Pero hay algo que yo sé: Dios es fiel y cumple su Palabra. Aunque tarde, aunque yo no entienda los tiempos, tengo que seguir esperando, porque lo que Dios ha dicho llegará.
La visión y el propósito de Dios
Hay una visión de Dios para tu vida, hay un camino de Dios y hay un propósito para el cual Dios te ha escogido. Espéralo sin ninguna duda. No abandones aquello que Dios ha puesto delante de ti solamente porque no lo estás viendo todavía.
Y esto es algo que nuestros jóvenes tienen que aprender: tenemos que aprender a esperar en Dios en una generación que quiere tenerlo todo ya. Queremos respuestas inmediatas, resultados inmediatos, pero Dios también trabaja en nuestros tiempos de espera.
La visión es personal y viene a través de buscar y leer su Palabra. Primero vendrá la fe y después la visión. Por eso no dejes de creer, no abandones, no te canses en el camino. Si Dios te ha dado una promesa, espera en Él, porque lo que Dios promete, lo cumple.
No te impacientes
No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
Salmo 37:1
Cuando nos alejamos de Dios, empezamos a desear cosas que no agradan al Señor. A veces comenzamos a mirar otros caminos, otras opciones, tantas ofertas, tantos escaparates suculentos que pueden despertar dudas, confundirnos y hacernos pensar que aquello que está fuera de la voluntad de Dios es mejor.
Pero la Palabra nos dice: “No te impacientes”. Mira a Cristo. No mires a la derecha ni a la izquierda; mantén tus ojos puestos en Él. Porque a veces nos acercamos demasiado a las fronteras del mundo, y cuando estamos ahí, poco a poco comenzamos a apartarnos de los planes de Dios.
Deléitate en el Señor
“Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.”
Salmos 37:2-4
Deléitate en el Señor. Saborea al Señor, disfruta de Él, gózate en Él. El que tiene una visión de Dios aprende a deleitarse en Él, porque encuentra su gozo en aquello que Dios está haciendo y en el camino que Dios le ha marcado.
Confía en Dios y haz el bien. No te dejes llevar por lo que ves en los demás ni por aquello que parece prosperar delante de tus ojos. Sigue haciendo el bien, sigue confiando, sigue caminando.
Encomienda tu camino al Señor
Y la Palabra también nos dice:
“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.”
Salmos 37:7
Encomienda tu camino al Señor. Confía en Él y espera en Él. No permitas que lo que ves a tu alrededor te robe la visión que Dios ha puesto delante de ti. No te impacientes, no te confundas y no abandones el camino. Mira a Cristo, confía en el Señor y espera en sus tiempos.

