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Hechos, no Palabras
Por Lorenzo Chico - Devocional 22 de mayo 2026.

Devocional de hoy
Hechos, no Palabras
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”
Hebreos 4:12
La palabra de Dios es poderosa y eficaz y cuando sale de la boca de alguien, hace la labor para la cual es enviada y si creemos a Dios y a su palabra sabemos que es así. La palabra corta y separa lo que tiene que separar, esa la labor entre otras muchas y tenemos que ser receptivos a ella, rendirnos, obedecerla y ponerla en práctica y sino se queda en palabra que se la lleva el viento.
El testimonio verdadero impacta más que las palabras
En otros tiempos si alguien hablaba mal y se comportaba mal, llamaba la atención, ahora eso se ha vuelto normal y ahora lo que impacta es ver a alguien que actúa decentemente y educado, y ver a alguien que hace el bien y se interesa por los demás. Es allí cuando a la gente le llama la atención cómo somos y podremos decirles: Yo soy un hijo o una hija de Dios y actúo así porque Él ha transformado mi vida.
Hay una frase que dice “No hables, sólo actúa, no digas, demuestra y no prometas, cumple”. Las palabras no tienen tanto valor como las acciones, cuando actuamos extendemos el reino de Dios.
Arrepentimiento con frutos visibles
“Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?”.
Lucas 3:7
Mensaje duro el de Juan, pero era necesario, decir lo que El Señor pone en el corazón, hay muchas veces que El Señor nos habla con palabras tiernas y de amor, pero también a veces hay palabra dura que hay que digerir, Juan les decía lo primero volveos de vuestro mal caminar, arrepentíos y hacer frutos dignos de arrepentimiento, porque si lo demuestro, estoy arrepentido, debemos dar frutos, porque si no hay frutos el árbol es cortado. Esto no hay que hacerlo solo de palabra sino demostrarlo con nuestras acciones, que se vea, no solo que se escuche que realmente soy un seguidor de Cristo.
La palabra de Dios nos dice que hay un juicio para aquellos que no dan fruto, ni demuestran un cambio en sus vidas, pidamos al Señor que nuestros actos demuestren que hay un cambio en nosotros y que esos actos hablen más que nuestras palabras. Si conocemos a Dios nuestra fe no debe ser presentada en palabras sino en acciones, podemos decir yo soy creyente y tengo mucha fe, pero debemos demostrarla con nuestros hechos, no sólo con palabras.
Compartir y servir como evidencia del cambio
Si seguimos dando frutos que no son del agrado de Dios, ni hay frutos dignos de arrepentimiento, va a venir el juicio y en este pasaje después de escuchar esto le preguntaban ¿Qué Haremos? Y Juan les respondió: El que tenga dos túnicas le dé una al que no tiene y el que tiene que comer que le de al que no tiene, debemos tener más acciones y menos palabras, dando frutos que sean del agrado de Dios.
Y a esa persona que le demos la túnica y el alimento que tenemos, le estaremos predicando el evangelio, a través de nuestras acciones. El cambio se ve a través de nuestras acciones.
El amor se demuestra con hechos
¿El amor se demuestra con palabras o con acciones? El amor se puede demostrar más con acciones que con palabras, y ante los ojos de Dios lo que importa es el cambio, que podamos mostrar nuestro amor por Cristo y por nuestros semejantes con actos, con esfuerzo, porque en el esfuerzo hay bendición, Dios mira el esfuerzo.
El Señor recompensa los esfuerzos, debemos hacer esfuerzos por amor y podemos demostrar nuestro amor con esfuerzos, esforcémonos en leer la palabra de Dios y sigamos los pasos del Señor, que seamos diferentes al resto, aunque nos señalen, pero debemos preferir ser así y no ser como lo es todo el mundo.
Debemos compartir con el que no tiene, dejar de mentir, dejar de hacer cosas indebidas, dejar de robar tiempo no haciendo lo que debemos hacer.
Honrar a Dios en nuestra conducta diaria
“Quien cuida la higuera comerá su fruto, Y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.”
Proverbios 27:18
¿Cuál es nuestra higuera? El lugar donde trabajamos, debemos cuidarlo y entonces comeremos del fruto de nuestro trabajo. Hay muchas formas de engañar, de robar y debe haber un cambio en nosotros y cuando haya ese cambio seremos diferentes y la gente se dará cuenta.
Hay personas que dan mal testimonio a otros, qué testimonio estamos dando nosotros a la vida de otros, debe haber un cambio en nuestra manera de actuar y las personas que no conocen al Señor tienen que ver algo diferente.
Jesús: el mayor ejemplo de amor en acción
Así que no hablemos, debemos actuar, El Señor no dio ejemplo en todo, el cumplió el plan y el propósito por el que vino a la tierra, hizo un sacrificio de amor por todos nosotros.
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”
1 Juan 4:10
Esto es el amor, en acción, las palabras son poderosas depende como se diga, pero a través de ellas podemos condenar o bendecir, podemos lastimar y podemos destruir, por esa razón muchas veces el silencio es necesario, es mejor que cualquier palabras.
El valor del silencio y de las palabras sabias
“La lengua apacible es árbol de vida; Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.”
Proverbios 15:4
Guardar silencio en determinados momentos es de sabios, callar puede ser un acto de sabiduría. Jesús en algunos momentos guardó silencio, nosotros cuando alguien viene a decirnos algo, en vez de guardar silencio, rápidamente hablamos y nos podemos equivocar. Tenemos que aprender que a veces es mejor guardar silencio que contestar a la primera. Sobre todo con los seres queridos más allegados para no hacer daño, a veces es mejor callar.
Hablar para edificar
¿Cómo son nuestras conversaciones cuando estamos fuera de la iglesia? Si queremos edificar y no destruir debemos de dejar que El Espíritu Santo nos guíe. Efesios 4:29 dice “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”

