- Devocionales Cuerpo de Cristo
- Posts
- Hablar Contigo es mi Prioridad
Hablar Contigo es mi Prioridad
Por Sully López de Barra - Devocional 28 de enero 2026.

Devocional de hoy
Innegociable: Orar Como Respirar
“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.”
Salmo 5:3
La oración como prioridad espiritual
Una vida consagrada al Señor se refleja en nuestras prioridades, y una de las más importantes es la oración. Así como el cuerpo necesita alimento para comenzar el día, nuestro espíritu necesita ser fortalecido por la presencia de Dios. No podemos amar a alguien que no conocemos, y no podemos conocer a Dios si no pasamos tiempo con Él.
La oración: una relación viva con Dios
La oración no es solo una práctica espiritual, es una relación viva. Cuando oramos, hablamos con nuestro Padre, presentamos nuestro corazón delante de Él y aprendemos a depender de Su guía. Priorizar la oración es decidir que Dios sea lo primero que buscamos al comenzar el día, antes de cualquier actividad, preocupación o decisión.
El ejemplo de Jesús en la oración
Jesús mismo nos dejó el ejemplo. Aun teniendo toda autoridad y poder, buscaba al Padre cada mañana. La Palabra nos dice que “levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35).
Jesús entendía que la comunión con el Padre era esencial para cumplir Su propósito, para recibir fuerzas, dirección y permanecer firme en Su misión. Si Él necesitaba orar, cuánto más nosotros.
La oración por la mañana establece el fundamento del día. En ese tiempo presentamos nuestra vida al Señor: nuestros pasos, nuestra familia, el trabajo, las cargas, las decisiones y todo aquello que no podemos controlar. La oración nos alinea con la voluntad de Dios y nos permite caminar en Su paz.
La promesa de Dios para quienes le buscan de mañana
La Biblia nos recuerda: “Mas yo a ti he clamado, oh Jehová, y de mañana mi oración se presentará delante de ti” (Salmo 88:13), y también: “De mañana sácianos de tu misericordia” (Salmo 90:14). Cuando comenzamos el día en oración, somos saciados de Su gracia, fortalecidos en la fe y renovados en la esperanza.
Tal vez hay días de cansancio, desánimo o preocupación, pero cuando priorizamos la oración, encontramos nuevas fuerzas. Antes de enfrentar cualquier situación, aprendemos a hablar primero con Dios. Antes de abrir la puerta de nuestra casa, abrimos la puerta del corazón. Una vida consagrada es una vida que ora, confía y espera en el Señor cada mañana.
Oración final
Señor, hoy decido priorizar la oración en mi vida. De mañana quiero presentarme delante de Ti y buscar Tu rostro. Toma mis pensamientos, mis cargas, mis decisiones y guíame en cada paso. Sacia mi corazón con Tu misericordia y dame fuerzas para vivir este día tomado de Tu mano. Que hablar contigo sea siempre mi prioridad. Amén.

