Guardar la Fe

Por Javi Jiménez - Devocional 19 de mayo 2026.

Devocional de hoy

Guardar la Fe

La fe como vínculo con Dios

Hoy entiendo que la fe no es solamente una parte de la vida cristiana, sino el vínculo que me mantiene unido a Dios. Así como en una guerra la comunicación entre las tropas y el mando es vital, también mi comunión con Dios depende de la fe. Cuando esa conexión se debilita, aparece la confusión, el temor y el desconcierto. Empiezo a caminar sin dirección y quedo expuesto a los ataques del enemigo.

El escudo que protege el corazón

La fe es ese escudo que protege mi corazón. Pueden venir problemas, pruebas, golpes o momentos difíciles, pero mientras mi fe permanezca firme, mi vida no se hundirá. Puedo estar atribulado, pero no destruido. Puedo sentirme golpeado, pero no derrotado. El verdadero peligro comienza cuando permito que la desconfianza entre en mi corazón y me aleje de Dios.

El enemigo ataca la confianza

Muchas veces el enemigo no ataca primero las circunstancias externas, sino la confianza que tengo en el Señor. Así ocurrió desde el principio, cuando la mentira sembró duda en el corazón del hombre. Por eso necesito cuidar mi fe más que cualquier otra cosa. Es un tesoro precioso que no puedo permitir que me roben.

Una fe pura y sencilla

Entiendo también que la fe no depende tanto de la cantidad, sino de la pureza. No se trata de aparentar una gran fortaleza espiritual, sino de conservar un corazón sencillo que siga creyendo en lo que Dios ha dicho, aun cuando no tenga todas las respuestas. Hay situaciones que no comprendo, momentos en los que veo injusticia, dolor o desorden, y mi corazón puede preguntarse dónde está Dios. Pero aun así decido permanecer firme.

Permanecer firme en medio de la confusión

La historia de Habacuc me recuerda que incluso en medio de la confusión puedo mantenerme sobre mi guarda y afirmar mis pies esperando la respuesta de Dios. Aunque la visión tarde, llegará. Aunque atraviese tiempos oscuros, no quiero abandonar mi confianza en el Señor. Lo que Él me habló en los tiempos de luz, quiero conservarlo también en los tiempos de tinieblas.

Volver el corazón a Dios

A veces puedo sentir que estoy hablando solo, como si hubiera perdido la cobertura espiritual. En esos momentos necesito detenerme y volver mi corazón a Dios. No insistir en mi desesperación, sino recuperar la comunión con Él. Decirle nuevamente: “Señor, sigo confiando en Ti. Aunque no entienda todo, no quiero apartarme de tus promesas”.

Mientras haya fe, hay esperanza

Comprendo que puedo tener heridas, cansancio o luchas, pero mientras mantenga viva mi relación con Dios, todavía hay esperanza. Mi vida puede recibir golpes, pero no se hundirá si la fe permanece intacta. Por eso quiero cuidar mi comunión con Dios, porque cuando estoy cerca de Él también recupero la paz, la claridad y la comunión con los demás.

Oración final

Hoy le pido al Señor que me ayude a conservar este tesoro. Que no permita que la duda, el orgullo o las circunstancias apaguen mi confianza en Él. Quiero permanecer firme, esperando su voz, creyendo en sus promesas y viviendo cada día unido a su presencia.

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