- Devocionales Cuerpo de Cristo
- Posts
- El Secreto de la Victoria
El Secreto de la Victoria
Por Iñaki Lataillade - Devocional 22 de junio 2026.

Devocional de hoy
El Secreto de la Victoria
Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? él respondió: No; más como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.
Josué 5:13-15
A las Puertas de la Promesa
Después de que los israelitas pasaran 40 años en el desierto, el Señor escogió a Josué para que los liderara en la entrada a la tierra que Él les había prometido.
Los israelitas venían de caminar cuarenta años por el desierto, un tiempo de aprendizaje, pero también de mucho desgaste. Ahora, bajo el liderazgo de Josué, se encontraban a las puertas de la Tierra Prometida. Sin embargo, las promesas de Dios no siempre significan que el camino estará libre de obstáculos. La primera parada era Jericó, una ciudad fortificada que parecía humanamente imposible de conquistar.
El Encuentro que Cambió la Perspectiva
Antes de trazar una estrategia militar, Josué tuvo un encuentro que cambió por completo su perspectiva: vio al "Príncipe del ejército del Señor" con la espada desenvainada. No intentó demostrar sus capacidades como nuevo líder. Al contrario, cayó postrado en adoración, reconociendo la grandeza divina y su propia debilidad. Al preguntar: “¿Qué órdenes tiene mi Señor para este siervo suyo?”, Josué entregó el control. La famosa victoria de Jericó, donde las murallas cayeron sin que se disparara una sola flecha, no fue el resultado de la fuerza humana, sino de la obediencia estricta a instrucciones que desafiaban la lógica común.
El éxito espiritual no radica en qué tan inteligentes sean nuestros planes, sino en qué tan dispuestos estemos a seguir los planes de Dios.
El Peligro de Confiar en la Propia Prudencia
Lamentablemente, la naturaleza humana tiende a independizarse cuando las cosas parecen "fáciles" o lógicas. Tiempo después, frente a los gabaonitas, el panorama era distinto. No había murallas gigantes, sino personas que venían con ropas gastadas y pan mohoso, fingiendo venir de tierras lejanas para pedir un tratado de paz. El texto bíblico nos revela el gran error de Josué y los líderes de Israel:
“Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron al Señor”
Josué 9.14
Se apoyaron en su propia prudencia, en lo que veían sus ojos, y terminaron firmando un pacto con enemigos que Dios había ordenado destruir.
Una Lección para Nuestros Días
Este contraste en la vida de Josué nos deja una lección vital para el día de hoy. Nosotros también enfrentamos "Jericós" (problemas gigantes que nos asustan) y "Gabaones" (situaciones aparentemente inofensivas que nos confunden). A menudo oramos con desesperación ante las grandes crisis, pero tomamos decisiones cotidianas sin pedir la dirección de Dios, asumiendo que podemos resolverlas solos en las aparentemente inofensivas.
La Pregunta Correcta Cada Día
"Señor, ¿cuáles son tus órdenes para hoy?".
Cuando caminamos bajo sus instrucciones, la victoria de mañana está garantizada, no por nuestras fuerzas, sino por su infinita fidelidad.
Oración
Señor ayúdanos a escuchar tus órdenes y llevarlas a cabo aun cuando no las entendemos, enséñanos a andar en esa confianza de obedecer a tus dichos para así comprobar la victoria que tú tienes preparada. Gracias en el nombre de Jesús. Amén.

