El que Tenga Oídos para Oír, Oiga

Por José Jesús García - Devocional 23 de agosto 2026.

Devocional de hoy

El que Tenga Oídos para Oír, Oiga

Jesús y la Semilla que da fruto

sús pasó gran parte de su ministerio en Capernaúm, una aldea pesquera junto al mar de Galilea, y allí se sentíacómodo, estaba su familia, la gente recibía su Mensaje con fe, y qué importante es la actitud que tengamos de recibir Su Semilla, esa Semilla que cae pero según donde caiga, tiene un efecto u otro. Esa semilla tan pequeña puede multiplicarse por cien y esa Palabra maravillosa da fruto en nuestro corazó.

Un pueblo con hambre y sed de Dios

En tiempos de Jesús, cómo podían escuchar tantos miles sus palabras? Las gentes se agolpaban para escucharle, sin micrófonos, sin altavoces, sin tanta tecnología, pero Dios hacía ese milagro, había hambre y sed, el mismo sentir, todos recibían el mensaje del Mesías, había necesidad, sabían que el Mensaje era para ellos y no para otros…… había tanto deseo que Dios se glorificara y la misma multitud hacía de concha acústica.

“Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.”

Mateo 13:1

Todos recibían el Mensaje

Todos recibían el Mensaje, cada uno conforme a su necesidad, en una armonía de respeto, de querer escuchar lo que Dios quería decirles, el anhelo de ser llenos de su alimento.

“Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.”

Una Palabra sencilla para todos

Su Palabra es fácil, como para niños, sencillas, explicando cosas cotidianas que podemos entender y asimilar para nuestras vidas y recibirla. Y las parábolas eran para el pueblo, no para los doctos ni inteligentes, sino para todos.

El Sembrador escogió una ladera abandonada, nadie la había tomado, y la labró, la despedregó, la cuidó, la sembró y dio fruto, ese es su Perfecto plan para nosotros.

Corazones Duros

“Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.”

Muchos tienen el corazón duro, y la semilla no germina. Cuánta semilla cae junto al camino y los cuervos se la comen, por eso debemos recibir el trato De Dios, la corrección, la poda, ya que quizás venimos heridos, dañados de tanta injusticia, golpeados por el mundo, por el pecado, y ya no se fían de nadie, pero el Señor nos dice: Yo te amo, Yo quiero sanar tu corazón, deja que Yo obre sobre ti.

Quita las Piedras de tu corazón

“Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.”

El Señor cuando trata la tierra que está dura, viene a quitar las piedras de la tierra, piedras escondidas que nadie ve, y viene el arado que mueve la tierra y lo que está abajo lo saca para ser tratado, y así es la Luz de Jesús que saca lo que está en tinieblas, saca piedras ocultas de nuestro corazón que no dejan que la raíz crezca y estorba su crecimiento. Piedras como la incredulidad que endurece nuestro corazón, piedras que están en nuestro carácter y Dios quiere poner Su precioso Carácter en nosotros.

Quitar también las piedras pequeñas

El Señor quiere no sólo quitar las piedras grandes que se ven, sino las pequeñas que no se ven.

Hay personas que se queman, se cansan, desisten en la batalla, porque no arrancan durante años esas piedras, esas ataduras que estorban. Hay personas que tropiezan siempre con la misma piedra y no crecen. Dejemos que el Sembrador meta Su Arado hasta lo más profundo y saque hasta lo más oculto, y que Él con su AMOR nos limpie y cambie nuestra formar de ser y obre.

Que Jamás Anide en ti veneno de AMARGURA

“Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.”

La diferencia entre la espiga verdadera y la cizaña, es que cuando viene el fruto, la espiga se inclina, se dobla por el peso del fruto, expresión de humildad y respeto al Sembrador. Pero la cizaña se mantiene altiva, vacía sin frutopero alzada.

Arrancar las raíces de amargura

Los espinos también están en la tierra, esas amarguras, quejas, miedos, inseguridad, esas malas semillas que crecen en el interior del corazón, que la arrancas por fuera, pero vuelve a crecer si no arrancas la raíz. Que de una vez por todas seamos libres de toda raíz de amargura, del sin sabor que has podido vivir, de las decepciones, abandonos, infidelidades.

Muchos vienen al Señor con tantas heridas, y sólo cambian sus hábitos, pero no arrancan esas raíces de amargura, Rencores, Ofensas guardadas, Sentimientos de rechazo, Recuerdos dolorosos, Cargas del pasado y con todo este peso, no pueden ser hechos nuevas criaturas.

La buena Tierra, Labrada, limpiada de Piedras, abonada y regada

“Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.”

Dios es el que hace esa transformación de ser zarza a ser un árbol fértil, ese es el cambio que quiere hacer en nosotros. Seamos tierra fértil que recibe la Buena Semilla abundante y que tenga mucho efecto.

Oración: Un corazón dispuesto a recibir Su Semilla

Señor, vengo dispuesto a que obres hoy en mi corazón, que esparzas tu semilla sobre mi tierra, que sea buena tierra, te necesito, y quiero recibir tu mensaje, sigue ablandando mi tierra, sana mis heridas, venda las llagas de mi alma. Que te oiga, que te escuche cada día. Que no te resista ni te estorba para que hagas tu preciosa obra en mi.