El Proceso para un Propósito

Por José Jesús García - Devocional 31 de octubre 2025.

Devocional de hoy

El Proceso para un Propósito

Todo tiene su tiempo

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”

Eclesiastés 3:1

El Señor cuando se presenta a nuestras vidas, nos toca, y a partir de ahí comienza a obrar en nosotros, una obra que no termina hasta llegar a la meta. Dios nos forma como hombres y mujeres De Dios, quitando lo que no es suyo y poniendo su corazón, un corazón nuevo. Es el proceso De Dios para alcanzar su propósito, su meta, que es llegar a ser como Jesús.

El proceso de Pablo

La historia de Pablo muestra tantos procesos de quebrantamiento, aflicciones, angustias, y todo ello, para llegar a ser ese hombre tan usado por Dios. Primero fue al desierto de Arabia durante tres años. Allí recibió el mensaje, La Palabra, la unción, el poder del Espíritu Santo, Dios escribió sus pensamientos en su corazón. Y aprendió que todo sirve para bien a los que aman al Señor.

A veces queremos que los planes De Dios lleguen ¡¡Ya!! a nuestras vidas, y Dios decide que sea en su tiempo, pasando por una maduración, un proceso, una renovación. Pero muchas construcciones se quedan a medias, como fue el caso de aquellos leprosos sanados que se olvidaron del milagro recibido.

Camino de fuego

Vivimos tiempos donde los adelantos hacen que todo sea mucho más rápido; está el invento del microondas que hace que en un minuto tengas caliente la comida, y el mundo quiere que todo lo tengas urgente, pero los que esperan en el Señor saben que todo tiene Su tiempo y cuando se cumple ese tiempo, hay perfección, llenura, paz.

Necesitamos ese crisol para purificar el oro y que se queme toda la hojarasca, todo lo que sobra, todas las impurezas e imperfecciones.

El Buen alfarero

Qué duro es meter la vasija en el agua y moldearla; luego viene el proceso de secado y pintado, del horno y lacado….. y esos tiempos, hay que cumplirlos, tener esa paciencia tan escasa en estos tiempos para llegar al propósito De Dios.

No podemos pedir a un pequeño árbol recién plantado que dé su fruto. El campo necesita su tiempo: primero despedregar, limpiar, sembrar, regar, podar….. y por fin: cosechar.

Necesitamos que Dios trate nuestro árbol, lo pode, lo cuide para que cuando llegue la cosecha sea abundante y generosa. Pero falta cosecha en la iglesia y es escasa, porque no le dejamos a Dios que cumpla sus tiempos.

El proceso de José

Tenemos maravillosos ejemplos como el de José que pasó un duro proceso. Tenía desde pequeño revelación y profecía divina que compartía con sus hermanos, pero no fue reconocido sino al revés, fue rechazado y envidiado, y comenzó su fuerte trato. Vendido como esclavo, abandonado, olvidado, injurias se difundieron sobre él, años en la cárcel injustamente ….. hasta que Dios cumplió su propósito para José que era proveer a todo su pueblo de comida en tiempos de hambruna.

Tiempos donde no vemos el fruto de nuestro trabajo, no hay respuestas, todo parece un fracaso, pero Dios está obrando y madurándonos, mejorándonos, moldeándonos a su imagen, haciendo crecer nuestras raíces hacia los manantiales de vida para estar fuertes y resistir ante cualquier tempestad.

Dios quiere madurarnos para que demos buenos frutos.

Todos los tiempos en el Señor son hermosos. Tiempos que quizás no nos hubiera gustado pasar, pero marcaron en nosotros un antes y un después.

Gózate en los tiempos que vives. Los solteros, que se gocen en ese tiempo en el que esperas encontrar la persona que Dios ya ha escogido para ellos. Las madres, que se gocen en el tiempo de criar a sus pequeños. Los ancianos, disfruten de compartir su sabiduría y consejo en sus procesos pasados.

“He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres. Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.”

Eclesiastés 3:14-15

Todavía queda mucho camino por recorrer

A veces pensamos que ya hemos acabado, ya se terminó de moldear nuestra vasija, ya no hay más que hacer, pero como Dios le dijo a Elías en aquella cueva, agotado y tras ser sustentado por los cuervos, el susurro De Dios sonó: levántate que todavía quedan muchas rodillas por doblarse ante mi, aún queda mucho por hacer en mi viña.

Cuántos jóvenes se cansan, no maduran, siguen siendo niños. No quieren crecer, cargar con responsabilidades, tomar el peso de la cruz.

Es necesario los desiertos

“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.”

Oseas 2:14

El Señor habla a su pueblo, a su iglesia amada en los desiertos. Ese desierto te lleva a clamar a Él, depender SÓLO de su maná, de su alimento, de su cobertura. Y así llegaremos a ser mansos, humildes, pero esa mansedumbre no se adquiere por la edad, sino por pasar ese proceso en el desierto como le sucedió a Moisés.

En el desierto escuchamos su voz, pero en el barullo del mundo nos aturdimos. Allí, en el silencio del desierto escuchas Su voz nítida: Estoy contigo, no desampares, porque yo he permitido todo esto para fortalecerte, ungirte y prepararte.

“Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres. En aquel tiempo haré para ti pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con las serpientes de la tierra; y quitaré de la tierra arco y espada y guerra, y te haré dormir segura. Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová. En aquel tiempo responderé, dice Jehová, yo responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra.”

Dios va quitando esos baales de nuestros corazones, como puede ser la música del mundo, las películas deshonestas, las malas conversaciones, para ir purificándonos.

El trabajo en el Señor no es en vano

“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.”

Hebreos 10:35-36

El trabajo en el Señor no es en vano, Él tiene un plan de trabajar en nosotros y moldearnos. A veces miramos lo que Dios les da a otros, pensamos que responde antes a los demás y tropezamos, nos quejamos, nos comparamos. Que nunca nos falte la fe en el Señor porque Él es bueno y justo y Él sabe el tiempo perfecto para cada uno.

“Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma.”
“Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.”

Hebreos 10:37-39

Oración final

Señor, haz tu preciosa obra en mí, usa el tiempo que necesites, que yo no te estorbe para que termines tu preciosa construcción en mi casa.