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El Miedo a Volver a Sufrir
Por Sully López de Barra - Devocional 10 de agosto 2026.

Devocional de hoy
El Miedo a Volver a Sufrir
"El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será exaltado." Proverbios 29:25
Las heridas también dejan temor
Las heridas no solo producen dolor; muchas veces también dejan un temor profundo en nuestro corazón. Después de haber sufrido, es normal sentir miedo de volver a pasar por lo mismo. El miedo a ser rechazados otra vez, a volver a confiar y ser traicionados, a amar y sufrir nuevamente o a enfrentarnos a situaciones que nos recuerdan el dolor del pasado. Ese temor, si no lo llevamos al Señor, puede llegar a gobernar nuestra vida.
El temor del hombre: un lazo que esclaviza
¿Qué es el temor? Es ese sentimiento que aparece cuando creemos que algo malo puede sucedernos. Nos hace sentir inseguros, nos paraliza y muchas veces nos impide avanzar. En el versículo de hoy, la Biblia habla del temor del hombre, es decir, del miedo a lo que las personas puedan decir, pensar o hacer contra nosotros. Es vivir buscando su aprobación, temiendo el rechazo, la crítica o la falta de aceptación. Ese tipo de temor termina convirtiéndose en un lazo que nos ata y nos aleja de la libertad que Cristo quiere darnos.
Un lazo que impide avanzar
Imaginemos un pájaro que tiene alas para volar, pero una de sus patas está atada por una cuerda. Tiene la capacidad de levantar el vuelo, pero ese lazo no se lo permite. Así actúa el temor en nuestra vida. No siempre nos impide soñar, pero sí nos impide avanzar. Nos mantiene atados al "qué dirán", al miedo al fracaso, al temor de volver a sufrir y a la inseguridad que dejaron antiguas heridas.
Dios nos llama a vivir en libertad
Pero Dios no quiere que vivamos en esa esclavitud. Cristo nos llamó a vivir en libertad, no bajo el dominio del temor. Muchas veces esos miedos nacen de experiencias reales que vivimos, pero otras veces son pensamientos que el enemigo utiliza para mantenernos paralizados y alejados del propósito de Dios.
La confianza en Dios rompe el temor
Por eso, la respuesta no es luchar contra el temor con nuestras propias fuerzas, sino sustituir el temor del hombre por la confianza en el Señor. Cuanto más aprendemos a confiar en Dios, más sana nuestro corazón de las heridas que otros dejaron. Comprendemos que, aunque hemos sufrido, Dios nunca perdió el control de nuestra vida y que Él sigue teniendo un propósito perfecto para nosotros.
La última palabra la tiene Dios
Es verdad que las palabras, las acciones o las actitudes de otras personas pudieron dejarnos inseguros y hacernos creer que no éramos suficientes o que volveríamos a sufrir. Pero esas heridas no tienen autoridad para definir nuestro futuro. La última palabra siempre la tiene Dios. No permitamos que el enemigo gobierne nuestra vida a través del temor. El temor del hombre pone lazo, pero la confianza en el Señor rompe esas ataduras y nos devuelve la libertad para vivir, amar, confiar y seguir adelante.
Una decisión para hoy
Hoy preguntémonos con sinceridad: ¿Hay algún temor que nació de una herida y que todavía está gobernando mi corazón? Es tiempo de entregarlo al Señor y volver a caminar en la libertad que Él nos ha dado.
Oración
Señor, hoy pongo delante de Ti todos mis temores. No quiero vivir atado al miedo de volver a sufrir ni permitir que las heridas del pasado gobiernen mi corazón. Ayúdame a confiar plenamente en Ti y a recordar que Tú siempre tienes el control de mi vida. Rompe todo lazo de temor, fortalece mi fe y lléname de la seguridad que solo Tu presencia puede dar. Quiero caminar en libertad, avanzar sin miedo y descansar en Tus promesas. En el nombre de Jesús. Amén.

