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El Lamento y el Quebrantamiento
Por Marcos Díez - Devocional 3 de septiembre 2026.

Devocional de hoy
El Lamento y el Quebrantamiento
El lamento es mucho peor que el quebrantamiento.
El quebrantamiento es un cambio de dirección, pero el lamento es cuando ya no hay remedio.
Vivir en el lamento es muy trágico; sin embargo, vivir en el quebrantamiento de Dios es depender de Él en cada instante.
¿Cómo podemos perder el equilibrio de estar en Cristo?
El verdadero equilibrio es estar en Cristo Jesús.
Causas por las que nos desviamos y perdemos el equilibrio en Dios
“Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.”
Isaías 30:21
Ese es el equilibrio perfecto: sin salirse ni a la mano derecha ni a la mano izquierda.
La vanidad de la vida
“Con Cristo estoy juntamente crucificado”; ese es el equilibrio perfecto.
No bajo al hombre de la cruz cuando me conviene. La presión de este mundo, la vanidad de la vida y el deseo de tener cosas materiales nos pueden ir desviando poco a poco.
Debemos buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia.
Que no nos bajemos ni un poquito de la cruz, que no echemos raíces fuera de la cruz. El que quiere enriquecerse cae en tentación y lazo; es un peligro para nuestras vidas.
La raíz de amargura
“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.” Hebreos 12:15
Una raíz de amargura es un peligro para desviarnos del camino.
Cuando en la vida ministerial dejamos que la mentira anide en nuestros corazones contra algún pensamiento hacia nuestro hermano, puede empezar a brotar la queja, la comparación y la amargura.
El Señor nos dice: no se ponga el sol sobre nuestro enojo.
Cada día estamos en un ambiente espiritual adverso y continuamente recibimos mentiras y pensamientos negativos que pueden empezar a hacer brotar una raíz de amargura.
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.”
Cuando dejamos de escuchar la Palabra de Dios y el consejo de las autoridades
“De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan,Y yo los sane.”
Mateo 13:14-15
Si dejamos de escuchar, dejamos de recibir la instrucción.
Si tu corazón ya se ha desviado, tu oído ya no va a querer escuchar lo que Dios quiere decirte, y solo escuchas tus propios razonamientos.
No vivamos por razonamientos, sino por fe. El justo por la fe vivirá.
Si estás empezando a notar el amargor de la ansiedad de buscar lo tuyo, abre tu oído para que Dios de nuevo te muestre su plan.
Que nuestro deseo principal sea tener al Señor como nuestro Maestro, nuestro Tutor, que quiere instruirnos cada día.
Volver a escuchar para ser restaurados
Jeremías 15:15-19
“Tú lo sabes, oh Jehová; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me reproches en la prolongación de tu enojo; sabes que por amor de ti sufro afrenta.
Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía; me senté solo, porque me llenaste de indignación.
¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió curación? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son estables?
Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.”

