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El Clamor
Por José Jesús García - Devocional 09 de junio 2026.

Devocional de hoy
El Clamor
El Renuevo: cuando parece que todo ha terminado
El Renuevo es cuando todo parece que se ha acabado, todo llega a un final, hay un declive en tu vida, y entonces ha nacido un retoño donde el árbol parecía que estaba acabado. Dios entonces trae un crecimiento y madurez que ese árbol no tenía. Situaciones de enfermedades de estar al borde de la muerte, dramas familiares que incluso muchos llegan a echarle la culpa a Dios, otros salen corriendo, abandonan el barco, muchos no esperan al Renuevo que es Jesús que es quien dice cuándo es el fin. Elías cansado y con miedo por el gran ejército que venía contra él, se metió en la cueva y el ángel le dio de comer y le dijo levántate porque largo camino queda por recorrer.
El clamor que Dios escucha
Clama a mi y yo te responderé y te ensañaré cosas grandes y ocultas que no conoces.
Jeremías 33:3
Un pueblo que ora con clamor! cuántos oran por rutina, aunque saben que esos hábitos son necesarios, pero pocos oran con clamor y Dios quiere traer aceite fresco a nuestra oración. Zarandea nuestra vida, nos saca de nuestro estado de confort para que le busquemos, no para que muramos o nos desalentemos, sino para que brote de nosotros esa expresión de clamor, y Dios escuchó el clamor y gemir de su pueblo en Egipto. Dios escuchó nuestro clamor, este pobre clamó y lo oyó el Señor, y nos sacó del fuego, de la angustia, de la tragedia.
El Renuevo: una obra nueva de Dios
El Renuevo, el día nuevo, cosas que no conocemos, esas promesas, esas cosas nuevas que Dios va a hacer, nos enseñará cosas grandes y ocultas. El Renuevo no es volver al estado en el que estabas, sino en el estado en el que Dios quiere que estemos, es algo nuevo que Dios tiene preparado para ti, no es una rutina, la verdad no se razona, sino se vive y se tiene en el corazón.
El bramido del alma que clama a Dios
Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, o Dios mi alma.
Salmo 42:1
El sonido del ciervo bramando es un sonido atroz, y cuál es nuestro clamor, porque a veces pedimos por nuestra comodidad, nos enfadamos por nuestras faltas, nuestros fracasos personales, incluso cotidianos, pero Dios quizás nos quiera llevar a verdaderas derrotas personales, para que Cristo se glorifique, porque se acabaron tus fuerzas, tus oportunidades, y entonces sale el bramido del ciervo. A Dios le agrada que su pueblo clame, se postre de rodillas como Ana, que parecía que estaba ebria por su clamor a Dios por un deseado hijo. Es necesario que oremos pero no de cualquier manera, y si Dios nos lleva a esos límites es para aprender a clamar, y dando ese sonido del bramido, traspasará todas las barreras, ya que la oración del justo tiene poder. No utilizamos bien la oración porque no oramos con justicia. Deberíamos llorar por Canarias, por los perdidos, por los hijos que están en el fuego de Moloc, y ahí donde Dios nos ha plantado ahí debemos dar frutos. Esos árboles que no engullen sus propios frutos sino que solo desean de dar frutos al hambriento.
Jonás: despierta y clama
El patrón de la nave le dijo, qué tienes dormilón, levántate y clama a tu Dios.
Jonás 1:6
Jonás es un modelo del hombre que todos tenemos: rebelde, terco, desobediente. Despiértate dormilón, iglesia que estás en el confort. Y El Señor tenía un gran pez preparado para tragar a Jonás. Y la realidad del hombre es que hasta que no te traga un pez y crees que vas a ser despedazado en su estómago, no clamamos a Dios. Pero no debemos esperar hasta ese punto.
El propósito de Dios en medio de la prueba
Dios tenía un plan para ese rebelde Jonás y así tiene un plan para todos nosotros. Y Jonás clamó y clamó hasta ser libertado.
Has puesto todo tu esfuerzo para que Dios obre en esa situación? Porque si clamas, Él responde.
Muchos piensan que Jonás encendió un fuego y eso le hizo toser para salir del pez. Pero ninguna artimaña humana es la que nos saca del pez, sino el Señor que escucha nuestra oración.
Pablo tenía un aguijón y todos tenemos un aguijón y debemos pedir la gracia para sobrellevar ese aguijón.
Desde lo profundo Dios oye
Invoqué al Señor y Él me oyó y desde el seno del Seol me escuchó.
Jonás 2:2
Cuando era el final, estaba perdido, no tenía ninguna opción, ahí viene el Renuevo. Aquí muero yo y nace Cristo. En nuestra angustia invocamos a Dios y Él oyó.
Cuando mi alma desfallecía en mi, me acordé de DIos. Nuestras fuerzas flaquean tanto naturales y espirituales. Los afanes, el trabajo, atendemos otras cosas y bajamos la guardia y desfallece nuestra alma, se envejece. Entonces mi oración llegó a ti hasta tu Santo Templo.
Dios nos lleva al límite para mostrar su gloria
El Señor quiere que demos esa milla más, nos lleva al límite del mar Rojo y quiere que ahí clamemos para que se muestre su gloria y ahí aumenta la fe, porque vives las experiencias De Dios contigo, y no te limitas a una vida de confort, cotidiana, egoísta…. NO. Tú fe tiene que crecer porque si no, menguará.
Jesús lo dejó claro el por qué suceden las cosas. Porque Jesús quería que le conozcamos, que le sirviéramos, quiso encontrarte para que le clamemos.
Para que las obras de Dios se manifiesten
Al pasar Jesús vio Jesús un ciego de nacimiento. Y le preguntaron: quién pecó éste o sus padres? Quién fue el culpable? Y Jesús dijo: es para que las obras De Dios se manifiesten en él.
Juan 9:1
Podemos decir que somos bienaventurados, porque Dios nos trajo a su presencia para que le conozcamos, hemos peleado batallas, nos ha tragado un pez, han pasado enfermedades, dificultades, y ahora danzamos delante del que nos dio la vida.

