El Arrepentimiento

Por José Jesús García - Devocional 12 de septiembre 2026.

Devocional de hoy

El Arrepentimiento

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,”

Hechos 3: 19

Qué es el pecado? Puedes vivir con él? Muchos viven con el pecado como parte de sus vidas.

Reconocer y aborrecer el pecado

Qué importante reconocer nuestros pecados, arrepentirnos, llegar a ese punto de aborrecer esas faltas que son grandes cargas de nuestra alma, el pecado es pesado en las vidas, incluso asfixiante, que no deja dormir a muchos y les hace sufrir a ellos y a sus más cercanos.

Pero cuando viene el amor De Dios con su Perdón, viene DESCANSO, Refrigerio, y por fin ya no cargas esa pesada piedra de condenación.

Cuando a lo malo se le llama bueno

El pecado en el mundo se le llama algo bueno, se le hace hueco, espacio, hay mucho buenismo, a lo malo se le dice bueno, entran esas preguntas de por qué debo buscar al Señor… Por qué tengo que dejar de hacer esto si todos lo hacen…. Para que sean borrados esos pecados, debe haber primero un arrepentimiento, porque Él nos quiere hacer nuevas criaturas, lo quiere hacer todo nuevo.

Un nuevo corazón

El religioso blanquea por fuera el sepulcro con cal, pero no limpia por dentro su corazón. La cal se utilizaba para echar a los muertos y si tocabas a un muerto eras impuro, y el Señor no viene a echarnos una mano de cal, sino a darnos un nuevo corazón. Es el tiempo de que Jesús habite en nuestro corazón. El viene y con su Luz nos muestra las tinieblas que hay en nosotros, nos lleva a confesar nuestros pecados para no volver hacia atrás sino hacia la Salvación, libres de la atadura del pecado por Su Verdad.

Manasés: el camino hacia el arrepentimiento

2 Crónicas 33: “Manasés, pues, hizo extraviarse a Judá y a los moradores de Jerusalén, para hacer más mal que las naciones que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel.”

Manasés no temía al Señor e hizo más mal que sus propios enemigos.

Dios permite el quebranto para llevarnos al arrepentimiento

“Y habló Jehová a Manasés y a su pueblo, mas ellos no escucharon; por lo cual Jehová trajo contra ellos los generales del ejército del rey de los asirios, los cuales aprisionaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia.”

Dios tenía un plan con este rey Manasés, llevarle al arrepentimiento, pero sólo había un camino: las pruebas y quebrantos, tiempos malos y difíciles, sufrimientos y fatigas, incluso a un rey.

Humillación, oración y restauración

“Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios.”

El Señor no nos desecha, si vamos a Él arrepentidos, Él nunca nos olvida. Qué oración tan profunda, tan quebrada la de este rey, como la del hijo pródigo, completamente arrepentido, humillado, compungido, de tal manera, que Dios le oyó y le restauró. Un antes y un después, Ahora hacia el camino del Refrigerio y de la Salvación.

Caigamos de rodillas delante del Señor reconociendo que sin Él nada somos.

La esperanza más allá de la muerte

“Y durmió Manasés con sus padres, y lo sepultaron en su casa; y reinó en su lugar Amón su hijo.”

Este rey no murió, sino que durmió, porque en el Señor no veremos muerte, porque Cristo vive en nosotros.

Zaqueo es otro ejemplo de alguien que necesitaba a Jesús, porque tenía el peso del pecado que no le dejaba dormir, ardía en fuego de azufre su corazón porque estaba en pecado.

El encuentro que transforma

Lucas 19: “Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

Arrepentimiento, restitución y Salvación

En ese encuentro con Jesús se caen las ataduras y se pudren los yugos de la esclavitud al pecado, por la unción, somos desatados y recibimos la Verdad, su bendición. Zaqueo se arrepintió y prometió devolver lo que había robado, restaurar al que le hizo daño, estaba dispuesto a recibir si hiciera falta el azote por haber hecho daño. Y tras confesar, reconocer y estar dispuesto a rectificar, Jesús trae su Salvación.

Oración

Oración: Señor, perdóname, perdona mi orgullo, mi torpeza, mi altivez de corazón, mi falta de sabiduría, mi falta de oración y de lectura de tu preciosa Palabra, perdona mi falta de visión, por favor, ayúdame, ayuda mi incredulidad, ayuda mi pequeñez, porque en mi debilidad tú te fortaleces.