Dios Nos Llama a Aligerar Cargas

Por Marcos Díez - Devocional 23 de octubre 2025.

Devocional de hoy

Dios Nos Llama a Aligerar Cargas

La tormenta en el mar

Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta. Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón. Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar. Y habiendo corrido a sotavento de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos recoger el esquife. Y una vez subido a bordo, usaron de refuerzos para ceñir la nave; y teniendo temor de dar en la Sirte, arriaron las velas y quedaron a la deriva. Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar, y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave.

Hechos 27:18-22

Alijar: soltar cargas

Alijar es soltar cargas, las cargas no son tan importantes para nuestro camino.
Dios nos va a probar y tenemos que saber que no es tan importante lo que llevamos.
Dios nos despoja de nuestras fuerzas y capacidad, para ver que no somos nada.
El mundo te llama a cargarte con aparejos para vivir en este mundo, pero eso te produce daño y te puede encallar y tenemos que tomar la decisión de tirar por la borda.

No caminamos solos

En este buque iban 200 personas, y nosotros en nuestros día a día nunca vamos solos, tenemos familia, gente a nuestro cargo.
En este buque iba Pablo como capitán, y tenía una palabra de estímulo, y a pesar de todo lo que Dios nos arrebata, lo más importante son las vidas.

Ejemplos de hombres de Dios

Los hombres de Dios que nos han precedido, han salido con lo puesto, como David que tuvo que salir huyendo de Saúl, buscando de una manera milagrosa sobrevivir.
Luego tuvo que huir de su hijo Absalón, porque se sublevó, y huía al Monte de los Olivos llorando por su hijo, no por lo que dejaba atrás.
En otra ocasión David vio todo su campamento quemado y se habían llevado a sus mujeres y a sus hijos; David toma el efod y busca la gracia de Dios para recuperar a sus seres queridos.
Lo más importante son las vidas.

Abraham tuvo que dejar a su parentela, su arraigo, y estuvo dispuesto a mirar hacia arriba, a la ciudadanía celestial.

Advertencia de Jesús

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.

Lucas 21:34–36

Vivir con la mirada en su venida

La venida del Señor debe estar presente cada día en nuestras vidas y además la deseamos; ese síntoma nos indica que no somos de este mundo, sino peregrinos.
Estar de pie aunque estemos despojados y desnudos ante Él.
No queremos que nos sorprenda como ladrón en la noche.

El peligro de los afanes

Nos vamos cargando a veces de afanes, preocupaciones, aquello en lo que el mundo te afana, para que no estés libre para ver a Cristo.
Tenemos que alijar siempre.
Nuestro objetivo es llegar a la meta, llegar a estar de pie delante de su presencia como un obrero aprobado.
Caminamos en el Señor hacia la meta, no podemos caminar en este mundo, porque nos aleja de la mente de Cristo.

Peregrinos hacia una patria celestial

Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Hebreos 11:13–16

Tiene mucha importancia que conservemos nuestro pasaporte celestial.
Caminamos como peregrinos mientras avanzamos hacia la patria celestial, y en ese peregrinaje vamos haciendo el bien.
Nuestro llamamiento más importante es salvar vidas.

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

Hebreos 12:1–3

Despojémonos de todo peso y del pecado, por supuesto, que nos aparta del Señor.

Oración

Despojemos de todo aparejo humano, todo lo que nos lleva a echar raíces en este mundo; por medio del Espíritu podemos estar dispuestos a dejar todo para servirle.
Por la fe, el Señor nos lleva a quitar todo.