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Dios de Pactos y Consagración Verdadera
Por José Jesús García - Devocional 25 de julio 2026.

Devocional de hoy
Dios de Pactos y Consagración Verdadera
Dios busca una entrega real
Hoy quiero hablar desde mi corazón, porque sé que Dios es un Dios de pactos, y la consagración no es un concepto bonito, es una entrega real. Yo sé que el Señor quiere mi tiempo, mi vida, mis fuerzas, mis energías. No lo que me sobra, sino lo que soy.
Abraham: la disposición que agrada a Dios
Cuando pienso en Abraham, pienso en lo que significa consagrarse. Después de recibir la bendición de un hijo, Dios le pidió que lo sacrificara. Y allí, con el puño levantado, dispuesto a entregar lo más amado, Dios se agradó de su corazón y proveyó un carnero. Esa escena me habla a mí: Dios mira mi disposición, no mi comodidad.
Ana: devolver a Dios lo que Él concede
Pienso también en Ana. Tanto tiempo orando por un bebé, tanto clamor, tanta espera… y cuando Dios se lo concede, ella lo entrega al servicio del Señor. Y ese niño se convierte en Samuel, uno de los mayores profetas de la historia. Eso me confronta: ¿qué hago yo con lo que Dios me da? ¿Lo consagro o lo retengo?
Cuidado con hacer votos que no se cumplen
La Palabra lo dice con claridad:
Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración, y después de hacerlo, reflexionar.
Proverbios 20:25
Qué fácil es prometer. Qué difícil es cumplir. Y yo sé que consagrarme significa sacar tiempo para su obra, evangelizar, predicar, orar por los enfermos, desatarme del mundo para estar más entregado al Señor. Porque he recibido tanto amor, tanto perdón, tanta bendición… ¿cómo no voy a buscarle, agradarle, obedecerle?
Consagrarse es entregarse sin buscar nada a cambio, aunque sé que Él siempre da más de lo que yo puedo ofrecer.
Jesús decía: “En los negocios de mi Padre me es necesario estar.” Y yo también quiero eso: solo estar contigo, Señor, porque ni un instante quiero estar fuera de tu casa.
Consagración: dar lo mejor, no las sobras
Un pueblo consagrado es un pueblo obediente. Los hebreos paraban todo en el día de Shabat. Ese día era del Señor: leer la Palabra, comer el cordero, orar en familia, escuchar a los profetas. Era un día apartado, un día santo.
Dios merece lo mejor
Y Dios lo dejó claro desde el principio:
Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofrece ofrenda a Jehová, de ganado vacuno u ovejuno haréis vuestra ofrenda. Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová.
Levítico 1:2–3
Tenían que dar lo mejor. Y yo también. Dios no quiere propinas. Quiere mi corazón. Quiere liberarme del mundo, de las ataduras mundanas. Porque servirle es lo más beneficioso: allí recibo al Espíritu Santo, y no es por fuerza ni obligación.
Lo consagrado es santo
La consagración es seria:
Pero no se venderá ni se rescatará ninguna cosa consagrada, que alguno hubiere dedicado a Jehová; de todo lo que tuviere, de hombres y animales, y de las tierras de su posesión, todo lo consagrado será cosa santísima para Jehová.
Levítico 27:28
Lo consagrado no se toca. Mi tiempo para Dios es intocable. Mi sí debe ser sí. Si le digo “heme aquí”, debo estar dispuesto a ir.
Consagrar incluso las bendiciones
La Palabra también dice:
Levántate y trilla, hija de Sion, porque haré tu cuerno como de hierro, y tus uñas de bronce, y desmenuzarás a muchos pueblos; y consagrarás a Jehová su botín, y sus riquezas al Señor de toda la tierra.
Miqueas 4:13
El Señor me va a bendecir. Él va a hacer su obra. Pero no puedo equivocarme: es por Él, no por mis fuerzas. Y no puedo olvidar que fue Él quien trajo la bendición.
He visto a muchos recibir trabajo y dejar de congregarse. He visto a muchos recibir el botín de sus victorias y no entregárselo al Rey. Y eso me confronta: ¿qué hago yo con lo que Dios me da? ¿Lo consagro o lo consumo?
Mi decisión hoy
Hoy decido consagrarme de verdad. Hoy decido que mi tiempo para Dios sea intocable. Hoy decido dar lo mejor, no lo que sobra. Hoy decido entregar mis fuerzas, mis energías, mis días. Hoy decido que mi sí sea sí. Hoy decido que mis bendiciones regresen al Señor. Hoy decido vivir en los negocios de mi Padre. Hoy decido que mi vida sea cosa santísima para Jehová.
Oración final
Señor, hoy consagro mi vida delante de ti. Te entrego mi tiempo, mis fuerzas, mis energías, mis bendiciones. Arranca de mí todo lo que no te honra. Que mi sí sea sí. Que mi corazón sea tuyo. Que lo consagrado no se toque. Que mis días estén dedicados a tu obra. Señor, quiero darte lo mejor, porque tú me has dado todo. En el nombre de Jesús, amén.

