De la Religión a la Relación

Por Daniel Díez - Devocional 27 de octubre 2026.

Devocional de hoy

De la Religión a la Relación

La luna: un reflejo sin luz propia

¿Te has fijado alguna vez en la luna? El Señor la puso en el cielo para dar luz a la noche, igual que puso el sol para dar luz al día. Pero hay una diferencia enorme: la luna no tiene luz propia. No produce energía, no da calor, no hace nada más que reflejar la luz del sol. Y es curioso que la luna haya sido siempre el símbolo de tantas religiones.

La religión sin experiencia de Dios

Yo te lo digo claro: rechazo la religión. No a los religiosos, no a las personas que están atrapadas en ella, pero sí a la religión, porque creo que es diabólica. ¿Sabes qué es la religión? Es como cuando un amigo te cuenta una película que no ha visto. “Buenísima, pasa esto, pasa aquello…” Pero ¿la has visto? No. Has visto un tráiler, unas capturas en internet, pero no la has vivido, no la has experimentado, no tienes ni idea. Eso es la religión: alguien que te habla de Dios sin haber experimentado a Dios.

Conocer a Dios más allá del conocimiento intelectual

Hay teólogos que son ateos. Se saben todas las traducciones de la Biblia, todos los grandes pensadores, los padres de la Iglesia… y no conocen a Dios. Tu mente no puede encerrar a Dios. Él no es algo que puedas guardar, almacenar, controlar o gestionar. Dios es Dios. Y el ser humano ha querido desde el principio controlar a Dios para controlar a los demás. Hoy nos siguen queriendo controlar cómo pensamos, con lo políticamente correcto, con las redes… eso también es religión. Pero Dios viene a liberar tu corazón y a darte una nueva forma de pensar.

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

Jesucristo: el camino a una relación personal con Dios

Y Cristo es el camino, la verdad y la vida. Conocerle es tener intimidad con Él: hablar con Él, contarle tus dudas, tus miedos, poner sobre Él tus cargas. Él mismo te lo dice:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28

Acudir a Dios con fe y humildad

Eso es una relación. “Señor, me preocupa esto. Estoy angustiado, no puedo dormir. Ayúdame, tú eres el único que me puede ayudar.” Y Él es generoso, amoroso, dadivoso, y te va a ayudar si acudes con fe y con humildad, porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Misericordia quiero

Dios corrige a los que ama

Mira lo que le dice el Señor a su pueblo. No a extraños, a los suyos. Yo con mis hijos soy más exigente que con los demás, precisamente porque los amo y quiero que les vaya bien. Así es Dios: al que ama, lo corrige.

“¿Qué haré a ti, Efraín? ¿Qué haré a ti, oh Judá? La piedad vuestra es como nube de la mañana, y como el rocío de la madrugada que se desvanece. Por esta causa los corté por medio de los profetas, con las palabras de mi boca los maté; y tus juicios serán como luz que sale. Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.”

Oseas 6:4-6

Un amor que desaparece ante el primer fallo

Era un pueblo religioso, orgulloso, y su amor duraba poco. Como cuando se hace una prueba de estrés a un material hasta que se rompe. Así se pone a prueba nuestro amor y nuestra paciencia. Hay gente que no aguanta ni un pequeño fallo; parecen muy majos, muy amables, pero fallas una vez y te hacen la cruz.

Recibir misericordia para poder darla

Pero, dime, ¿cómo vas a mostrar misericordia si no la has recibido? ¿Cómo vas a perdonar si no has sentido el perdón de Dios? No puedes. Por eso primero tienes que acudir tú al Señor con tus fallas y tus pecados, para ser restaurado. Y después Él restaurará tus relaciones con los demás, porque no eres tú, es Dios haciéndolo a través de ti. Nosotros no amamos por nosotros mismos; Él nos amó primero.

Misericordia antes que sacrificios religiosos

Misericordia quiero, y no sacrificio. Antes la gente juntaba dinero con muchísimo esfuerzo para llevar un animal al templo… y lo hacía de mala gana. Daban el cordero tuerto, el cojo, lo peor para el Señor. Y Dios dice: ¿para qué quiero yo eso? Si vas a hacer algo para Dios sin agradecimiento, sin corazón, mejor no lo hagas. No vengas al culto obligado. Ven porque lo necesitas, porque quieres estar con Él. Dios te ama y quiere estar contigo, pero no quiere robots.

Dios nos ama y nos ofrece salvación

La religión te obliga, te amenaza, te manipula: “si no haces esto, el infierno, la maldición…” Dios no usa nada de eso. Dios usa el amor. Él te dice: “He dado a mi Hijo unigénito por ti, lo más valioso que tenía, para salvarte. Te ofrezco una puerta. Quiero que te vaya bien.” ¿Qué necesidad tenía Dios? Ninguna. Si Dios necesitara algo, no sería Dios. Lo hizo por amor.

Ciegos guías de ciegos

Honrar a Dios con los labios y alejarse con el corazón

“Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.”

Mateo 15:8-14

Jesús es el único mediador

Alguien que no conoce a Dios es un ciego, y si te está guiando, acabáis los dos en el hoyo. Escúchame bien: entre tú y Dios no hay ningún intermediario más que Jesús. Ningún pastor, ningún cura, ningún apóstol, ningún profeta. Yo predico, y es una bendición congregarnos, pero tú no puedes vivir tu fe por medio de la fe de otros. Tienes acceso directo a la presencia del Padre por medio de Jesucristo.

Experimentar a Dios personalmente

Dios no te va a dejar igual que como estabas. Quiere tocar tu corazón para que impactes en la vida de los demás, para que cuentes de viva voz lo que tú has vivido, no lo que te han contado. No te quedes en “qué bien ha predicado hoy”. Pregúntate: ¿qué me ha dicho el Señor a mí? Vas a ver cómo Dios se manifiesta en tu vida, cómo hace milagros, y lo vas a experimentar sin que nadie te lo cuente.

Una invitación a seguir al Señor

No hace falta ir a la universidad para decidir seguir al Señor. Es un acto de fe. Te animo a que ores, reflexiones y le digas si quieres que Él, y no la religión, gobierne tu corazón. Tienes una oportunidad. No la pierdas.

Oración

Señor, tú has puesto el medio perfecto, Jesucristo, el único camino a tu presencia: el camino, la verdad y la vida. Gracias, Señor. Nos agarramos a su manto, no por nuestros méritos sino por los suyos, para ser llevados a tu presencia. Porque conocimiento quieres, y no holocaustos. Permítenos conocerte, Señor, y experimentarte; sentir tu amor y tu presencia, que es transformadora, para que cambie nuestra vida y la de los que están a nuestro alrededor. Amén.