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Cuidemos Nuestras Palabras
Por Benito Chicharro - Devocional 6 de noviembre 2025.

Devocional de hoy
Cuidemos Nuestras Palabras
Justificados o condenados por nuestras palabras
Por nuestras palabras vamos a ser justificados o vamos a ser condenados, no es el plan de Dios condenar al mundo, sino que el mundo sea salvo, recordemos aquellas dos personas uno era fariseo y el otro era publicano, ambos subieron al templo a orar, y uno oraba consigo mismo diciendo “gracias Señor que yo no soy como los demás hombres, ni siquiera como este publicano”, pero lo que estaba diciendo era en su propia justicia, esas palabras no le justificaron, pero si propiciaron y justificaron las palabras del publicano con un corazón contrito y humillado delante de Dios, pero aquel fariseo engreído que hablaba a través de su propia justicia, no fue justificado, así que por nuestras propias palabras podemos ser justificados o condenados, porque a través de lo que decimos se puede dictaminar nuestro futuro.
El poder de las palabras y sus consecuencias
El pueblo de Israel en el desierto ante la actitud incrédula de sus corazones dijeron a oídas de Dios “ojala muramos en este desierto”, y El Señor dijo como consecuencia de esas palabras en Números 14:28-29 “Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos;” Lo que hablamos o decimos trasciende y tiene consecuencias futuras, por eso debemos ser muy meticulosos y cuidadosos con lo que decimos, el refrán popular dice “el que tiene boca se equivoca” pero nosotros tenemos que aprender a domar nuestra lengua, y se puede domar a través de la disciplina del silencio. Deben ser pocas nuestras palabras Proverbios 17:28 dice “Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido.”
Domando la lengua
Cuidado con la persona parlanchina que habla y habla, porque en las muchas palabras no falta pecado, así que debemos ser más prontos para oír y tardos para hablar, aprendamos a tener control y dominar nuestra lengua que es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas y solo podemos tener control de la lengua a través del Santo Espíritu de Dios, por medio de él podemos tener ese dominio propio y en determinados momentos “modernos la lengua” para que esta no ande muy suelta.
Palabras que edifican
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
Efesios 4:29
El cuerpo de Cristo, la iglesia necesita ser edificada y los que predicamos tenemos esa finalidad y esa responsabilidad, El Señor a los creyentes le pasa un carbón encendido por sus labios como hizo con Isaías, dice en Isaías 6:5-7 “Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.” Qué bueno es dar fruto de labios que confiesan el nombre del Señor...
La pureza del corazón y las palabras
...eso revela una personas que ha sido nacida de nuevo y es salva por los méritos de Jesus, de su boca salen canticos y alabanzas al Señor, pero cuando el hombre no ha nacido de nuevo y vive en pecado “sepulcro abierto es su garganta”, de allí salen blasfemias que vienen del corazón, así que para tener higiene bucal, primero hay que tener limpieza del corazón...
No juzgar, sino edificar
...entonces ya no saldrán palabras malsonantes ni palabras sucias que no edifican, o causan vergüenza o malestar, qué mal suena un ataque a través de una mala palabra o una palabra insultante, El Señor ha hecho su obra a través del Espíritu de Dios y podemos dominar y controlar la lengua, lo que hablamos tiene que ser para edificación, hay personas que no edifican sino que usan palabras de juicio, Lucas 6:37-38 dice “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados..."
La mujer el flujo de sangre 12 años víctima de esa enfermedad... fue a Jesus y recibió sanidad.
El clamor de Bartimeo
En el caso de Bartimeo era ciego de nacimiento... y nunca El Señor da la espalda al clamor de aquel que tiene necesidad.
Tenemos que pedir al Señor para que nos de la victoria sobre lo que decimos y hablamos, tenemos que cuidar el chisme que daña amistades... porque el chismoso descubre siempre el secreto.
La queja delante de Dios
La queja es otra forma de expresarnos, que revela el estado interior que hay en nuestro corazón... tenemos que ser conscientes que solo El Señor puede tratar con ese problema.
Eso lo sabía Job... si tenemos queja contra un hermano lo mejor es ir a buscar la paz, la palabra dice en el Salmo 34:14 “Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.”
La lengua mentirosa
“Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa...” tengamos cuidado con la lengua mentirosa.
Proverbios 6:16-17
“Panal de miel son los dichos suaves...” será medicina para los huesos y suavidad para el alma.
Proverbios 16:24
Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.” ...la palabra de Dios aplicada al corazón siempre tiene beneficio, es espada de dos filos...
Proverbios 31:26
Ser como la boca de Dios
Tenemos que llegar a eso, ser como la boca de Dios, cuidemos nuestra forma de hablar, sobre todo limpieza del corazón para que tengamos higiene bucal y nuestras palabras sean para bendición y no para maldición, porque la vida y la muerte están en poder de la lengua.

