Corazones Transformados

Por Lorenzo Chico - Devocional 15 de abril 2026.

Devocional de hoy

Corazones Transformados

El origen del mal está en el corazón

“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.”

Marcos 7:21-23

Las fornicaciones, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez… todas estas maldades de dentro salen. Para eso vino nuestro Señor: para cambiar todo eso en el mundo, en aquellos que se dejan.

El sacrificio supremo de Cristo

Y también estoy de acuerdo en que el momento más sublime de toda la historia, antes y después de lo que vendrá, ocurrió cuando Cristo murió por los impíos. No dice que murió por sus amigos, ni por sus seguidores, sino por personas que le despreciaban.

Como dice la Palabra en Romanos 5:6: “Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.” El Señor nos ha limpiado con la sangre preciosa de Jesucristo, derramada por cada uno de nosotros, sin merecerlo.

Promesa profética de restauración

Vamos a leer en el capítulo 36 del libro de Ezequiel, donde el Señor trae palabra profética de restauración. Después de mostrar al pueblo todo el mal que habían hecho —la idolatría, las maldades— y permitir que fueran humillados y llevados cautivos, el Señor dice:

“No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre… Y sabrán las naciones que yo soy Jehová, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.”

Ezequiel 36:22-23

El testimonio que glorifica a Dios

Esto nos lleva a reflexionar en el testimonio. No van a hablar de nuestro nombre, sino del nombre de Cristo en nosotros.

Un corazón nuevo y un espíritu nuevo

Y continúa: Ezequiel 36:24-28:
“Os tomaré de las naciones… esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados… Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne… y pondré dentro de vosotros mi Espíritu.”

No se trata solo de ídolos visibles, sino de ídolos del corazón. El Señor habla de un cambio profundo, un “trasplante espiritual de corazón”. Y esto nos ayuda a entender algo: cuando decimos “Cristo vive”, es verdad… pero la pregunta es: ¿vive en mí?

Cristo viviendo en nosotros

Cristo quiere vivir en nosotros, tomar el control total. Dios es fiel y cumple sus promesas. Así como una madre quiere escuchar el corazón de su hijo, Dios quiere ver el corazón de su Hijo Jesucristo latiendo en nosotros por medio de su Espíritu.

Que podamos decir como David, que tenía un corazón conforme al de Dios (Hechos 13:22).

Ya no vivo yo, vive Cristo en mí

Y también como el apóstol Pablo: Gálatas 2:20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”

Pablo no experimentó solo una religión o una filosofía, sino la persona de Jesucristo viviendo en él. También dice la Escritura: Colosenses 1:27: “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.”

Permanecer en Cristo

Ninguna otra religión puede afirmar que su fundador vive en sus seguidores. Como dice: 1 Juan 4:15: “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.” Pero no se trata solo de confesarlo, sino de permanecer en Él, y dejar que Él gobierne nuestra vida.

El proceso de transformación

Si somos su templo, Él quiere ordenar, dirigir y transformar nuestra vida. No ocurre de un momento a otro, es un proceso en el que nosotros colaboramos con Él. Él nos guía, nos corrige, nos enseña.

Evidencias de una vida transformada

La pregunta es: ¿Has notado cambios en tu vida desde que le abriste tu corazón?
Si es así, dale la gloria a Dios, porque es Cristo viviendo en ti. Dios tiene un plan para cada uno. Un plan para moldear la vida de los que le aman.

Rendición total al Señor

Pero no se trata de decir: “yo le sigo”, y luego vivir mi propia vida. Él debe gobernar en todo: en la familia, en las decisiones, en cada área. Nuestra parte es rendirnos: “Señor, me rindo a ti. Haz tu voluntad en mí.” Y luego cooperar con Él.

El trasplante del corazón espiritual

Si necesitas ese “trasplante”, el Señor es el que lo hace. Él cambia el corazón del hombre, porque de él salen todas las maldades. El corazón del hombre no ha cambiado a lo largo de la historia… pero el corazón de Dios tampoco: sigue siendo el mismo, lleno de amor y misericordia.