Contritos, Quebrantados de Corazón y Humillados.

Por Rebeca Díez - Devocional 19 de agosto 2026.

Devocional de hoy

Contritos, Quebrantados de Corazón y Humillados

La limpieza del templo: una obra que requiere tiempo

Si leemos la historia del Rey Ezequías en 2 Crónicas 29, vemos que tardaron 16 días en limpiar el templo. No fue una labor de la noche a la mañana, fue una tarea árdua y dedicada. Necesitamos ir a la presencia del Señor contritos y humillados, y tomar el tiempo necesario para que Él arranque de raíz toda nuestra inmundicia que ha reinado ahí por tanto tiempo.

Los sacerdotes vinieron al rey Ezequías y le dijeron: ya hemos limpiado toda la casa del Señor, el altar del holocausto y la mesa de la proposición. También hemos santificado todos los utensilios. Levantándose de mañana Ezequías, reunió a los principales de la ciudad y subió a la casa del Señor. Y presentaron novillos, carneros cordeors y machos cabríos para expiación por el reino y dijo a los sacerdotes de Aarón que los ofreciesen sobre el altar.

2 Crónicas 29:18-21

El tiempo de arrepentirse y pedir perdón

Los sacerdotes vinieron a Ezequías para informarle que el templo estaba limpio. Esperaban que el rey les felicitara por la maravillosa obra que acababan de hacer, pero no. Había llegado el tiempo de arrepentirse y pedir perdón. Este rey era un valiente, no buscaba la celebración sin antes reparar el daño que existía.

Hemos pecado y necesitamos el perdón de Dios.

Para mantener nuestra casa limpia, necesitamos vivir una vida de constante arrepentimiento delante del Señor, y pensar que servimos a un Dios santo, justo, temible, celoso y justo, y cada día.

Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón. Y salva a los contritos de espíritu.

Salmo 34:18

El sacrificio que se consume en el altar

Estos sacerdotes ofrecieron sacrificios por los pecados y quemaban el holocaustohasta que sólo quedaban las cenizas. Después de terminar la ofrenda, el animal sacrificado quedaba irreconocible. Lo único que quedaba sobre el altar eran las cenizas de algo que había sido pero que ya no era.

El Versículo 28 dice: Toda la multitud adoraba y los cantores cantaban y los trompeteros sonaban las trompetas y todo esto duró hasta consumirse el holocausto.

Dejar que el fuego consumidor de Dios haga su obra

Así nosotros debemos poner nuestras vidas sobre el altar y dejar que el fuego consumidor de Dios queme toda la paja, hojarasca y basura que haya en nuestras vidas, al grado que no quede nada de nosotros. Dejar que la personalidad de Cristo brille en nosotros, nosotros menguamos para que El crezca. Dejemos que Él consuma aquellas motivaciones, pensamientos y deseos que nos impiden ser más como Él, transformados de gloria en gloria.

El precio de despojarnos del orgullo

Si queremos aprender a amar y adorar al Señor, tenemos que pagar el precio,despojándonos de nuestras ricas vestiduras del conocimiento, de nuestras posibilidades, de nuestros estudios y carreras, de nuestros honoríficos títulos, del orgullo de sentirnos mas capaces de hacer las cosas bien por nosotros mismos, debemos dejar todo eso por basura y ponernos el hábito de la humildad, así como es Dios, manso y humilde.

Tirando lejos de nosotros las joyas y la sabiduría humana y coger la pala de la búsqueda para comenzar a caminar, en busca de la verdadera sabiduría que solo viene de lo alto.

Todo tiene su precio

Todo tiene su precio, eso es un hecho, una realidad. Cuanto más valioso es lo que queremos obtener, más alto es el precio.

Otros, sin embargo, hacen del Evangelio algo tan difícil e inalcanzable, con tantas reglas y condiciones para servir a Cristo, que la gente se echa para atrás

Los verdaderos adoradores

Jesús le dijo a la samaritana:* los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad y el Padre, tales adoradores busca que le adoren.*

Cuando dice “adoradores”, traducido directamente del hebreo, significa los que se postran delante del trono de Dios en reverencia , humillación, y reconocimiento
de que El es el Rey de reyes y Señor de señores. Mucha gente no quiere pagar ese precio porque significaría perder el control de sus vidas. Pero debemos apartarnos de las cosas que nos atan al mundo.

Reconocer que Él es nuestro Dueño y Señor

El Señor no necesita que le digamos que El es digno de alabanza, que el tiene el dominio de nuestras vidas, pero para nosotros si es indispensable recordarnos a nosotros mismo que El es nuestro Dueño y Señor, y eso se puede hacer a través de la Adoración.

El postrarnos delante de El, demuestra humildad, reconocer esta oración, rendirnos a El, reconocer nuestra debilidad ante alguien supremo y Altísimo.

Una vida rendida al Señor

“Señor, tú eres todo para mi y en ti me muevo, y en ti vivimos y nos movemos, y respiramos y en ti está mi existencia, fuera de ti nunca fui y nunca seré nada”