Cómo un Solo Hombre

Por Miguel Díez - Devocional 7 de enero 2026.

Devocional de hoy

Cómo un Solo Hombre

El Reino de Dios se arrebata con valentía

Desde los tiempos de Juan Bautista hasta hoy, los cielos sufren violencia y los violentos, los valientes lo arrebatan, los soldados de Cristo, arrebatamos el reino de los cielos y lo establecemos en la tierra, echamos a los enemigos de Dios, los siervos de Satanás.

Pero cuando la sal pierde el sabor ya no frena la corrupción del diablo, ya no sirve para nada, solo para ser pisoteada por los demonios y entran los enemigos en las congregaciones porque esa sal perdida no frena la corrupción, no para las obras del diablo. Cuando la iglesia de Cristo no establece el reino de Dios y su justicia, la cizaña se expande y las tinieblas se apoderan de los países.

El Señor vino al mundo diciendo arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado a vosotros, y a sus hijos nos hace ciudadanos del reino celestial, soldados que hacemos las batallas con el poder del Espíritu Santo para echar a los demonios, las maldiciones, para quebrar las desgracias que ha producido el pecado y cambiar la maldición en bendición.

Dios levanta valientes en tiempos de amenaza

En una situación de gran peligro para el pueblo de Israel, el enemigo le propone un pacto para no destruirle, el temor les pone en la tesitura de ceder ante la propuesta diabólica, pero Dios siempre tiene valientes que se ponen en la brecha para defender al pueblo de Dios.

Saúl y la respuesta de un pueblo unido

Con esta condición haré alianza con vosotros, que a cada uno de todos vosotros saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel. Entonces los ancianos de Jabes le dijeron: Danos siete días, para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel; y si no hay nadie que nos defienda, saldremos a ti.

1 Samuel 11:2-3

Llegando los mensajeros a Gabaa de Saúl, dijeron estas palabras en oídos del pueblo; y todo el pueblo alzó su voz y lloró. Y he aquí Saúl que venía del campo, tras los bueyes; y dijo Saúl: ¿Qué tiene el pueblo, que llora? Y le contaron las palabras de los hombres de Jabes.

1 Samuel 11:4-5

Al oír Saúl estas palabras, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder; y él se encendió en ira en gran manera. Y tomando un par de bueyes, los cortó en trozos y los envió por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: Así se hará con los bueyes del que no saliere en pos de Saúl y en pos de Samuel. Y cayó temor de Jehová sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre.

1 Samuel 11:6-7

El enemigo verdadero y el pacto engañoso

El que viene contra los israelitas y contra la iglesia es un principado de satanás muy poderoso, solo vencido por Jesucristo, ningún hombre puede vencer a Satanás y sus ejércitos, para eso vino Cristo, para vencer al pecado al mundo y a la muerte.

A veces en la carne queremos hacer pactos de paz con los enemigos de Dios, y este malvado les dice a los israelitas que haría un pacto de paz a condición que todos los hombres debían sacarse el ojo derecho, era que guiaba la flecha en la batalla.

La pérdida de la visión espiritual

El diablo nunca te dará paz verdadera, que no te quite el ojo derecho con el que batallas contra los enemigos. Los que contristan al Espíritu Santo, lo primero que pierden es la visión, como Gedeón que tras las mujeres perversas perdió la unción y quedó ciego dando vueltas a la noria como un burro.

La unción, el sacrificio y la unidad

En la historia de Saúl, éste bajo la unción del Santo, se enojó y sacrificó sus bueyes, porque en toda guerra hay que sacrificar y amenazó con despedazar a todos los que no lucharan contra los enemigos, así les pasa a aquellos que no quieren pelear contra los enemigos de Dios, al final los cobardes e incrédulos son despedazados ellos y sus familias.

Pero Israel recibió temor de Dios y se juntaron como un solo hombre ¡Qué hermosa la unidad del pueblo de Dios! Levantemos altares juntos y unidos con el mismo espíritu, el mismo pan, la misma doctrina, unánimes en la verdad de Dios, con el mismo gozo y paz, valientes del Señor, unánimes en la guerra contra el enemigo de Dios.

El pueblo de Dios edifica como un solo hombre

En el año segundo de su venida a la casa de Dios en Jerusalén, en el mes segundo, comenzaron Zorobabel hijo de Salatiel, Jesúa hijo de Josadac y los otros sus hermanos, los sacerdotes y los levitas, y todos los que habían venido de la cautividad a Jerusalén; y pusieron a los levitas de veinte años arriba para que activasen la obra de la casa de Jehová.

Esdras 3:8-13

Jesúa también, sus hijos y sus hermanos, Cadmiel y sus hijos, hijos de Judá, como un solo hombre asistían para activar a los que hacían la obra en la casa de Dios, junto con los hijos de Henadad, sus hijos y sus hermanos, levitas.

Y cuando los albañiles del templo de Jehová echaban los cimientos, pusieron a los sacerdotes vestidos de sus ropas y con trompetas, y a los levitas hijos de Asaf con címbalos, para que alabasen a Jehová, según la ordenanza de David rey de Israel.

Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, y diciendo: Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová.

Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que habían visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría. Y no podía distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran júbilo, y se oía el ruido hasta de lejos.

Edificar vidas: el gozo mayor

Si tuvieron esa alegría inmensa al poner los cimientos del templo cuánto más ver la edificación de los templos de Cristo que sois vosotros, vosotros sois nuestra alegría, nuestra gloria, edificar construir casas es bueno, pero edificar vidas, discípulos para Cristo es un gozo inefable.

Qué inmenso gozo, construir apóstoles, profetas, pastores, maestros, evangelistas, diáconos …

Oración:

Señor llénanos de tu Santo Esíritu , vacíanos de nosotros mismos, del aire del mundo, del agua