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¿Cómo Mantener el Gozo hasta la Meta?
Por Miguel Díez - Devocional 09 de julio 2026.

Devocional de hoy
¿Cómo Mantener el Gozo hasta la Meta?
No hay mayor motivo de contentamiento que saber que antes éramos huérfanos, hijos de Satanás, y ahora somos hijos de Dios, reyes y sacerdotes. Nos ha sacado de tantos apuros, nos guarda del mal —incluso de nosotros mismos— y ha cortado con su mano los prepucios de maldad en nuestro corazón.
Él nos sorprende con revelación, con regalos y maravillas. Aún con la tristeza de ver a tantos perderse, su gozo permanece dentro de nosotros. Esa fidelidad que nos concede cada día, esa santificación continua, es una fuente de alegría desbordante. No cabe la queja en un corazón que ha conocido esta fiesta de alegría del Espíritu.
“Estad siempre gozosos.”
1Tesalonicenses 5:16
Dios no pide lo imposible sin antes darnos su poder y su gracia. Es su mandato, pero también su deseo: que experimentemos el gozo en toda circunstancia. Debemos velar y orar para que el enemigo no nos robe el gozo porque es su plan.
“En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.”
Salmo 16:11
Cómo no estar con la alegría de Dios en su presencia. En la comunión con Dios, en la comunión derramada sobre la iglesia
“Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.”
Salmo 51:10-13
A lo mejor estás en crisis, pues, tenemos que atravesar desiertos y hasta el justo cae, pero Dios lo levanta. Pero una de las estrategias del diablo es llevarnos a pelear contra nosotros mismos, el hombre viejo que quiere volver a tomar el control de nuestra vida, porque el corazón es más engañoso que todas las cosas y estoy aprendiendo a decir a mi corazón, he muerto y estoy resucitado con Cristo. Le pido al Señor que me lleve a su voluntad perfecta y me renueve en el gozo de la salvación.
“En él confió mi corazón, y fui ayudado; por lo que se gozó mi corazón.”
Salmo 28:7
Podemos orar reconociendo nuestra incapacidad y debilidad, pidiendo al Señor que nos ayude, nos libre de nuestra impotencia e ignorancia y Dios nos da gozo y paz y, aunque la respuesta no venga inmediatamente de forma material, en nuestro interior ya hubo victoria y recibimos la paz.
“En gran manera me gozaré en Jehová… como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová hará brotar justicia.”
Isaías 61:10-11
Nuestra alma se alegra en Él cuando somos vestidos de salvación y justicia. El gozo no nace de obras meritorias, sino de la justicia hecha por Dios.
El peligro está en perder el gozo, como se pierde el amor. El temor huye ante el perfecto amor. Muchos cristianos no temen a Dios como deberían. No basta con creer, hay que ser discípulo: negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguirle. Qué alegría es ser sus discípulos ,El Señor nos ha mandado: “Ir por todo el mundo a hacer discípulos”. Un discípulo es aquel que se niega a sí mismo, toma la cruz cada día y le sigue.
“Yo y mi casa serviremos al Señor.”
Josué 24:15
“Me has alegrado con tus obras, en las obras de tus manos me gozo.”
Salmo 92:4
El gozo se encuentra en contemplar lo que Dios hace.
“Con tal que acabe mi carrera con gozo… para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.”
Hechos 20:24
La meta no es solo llegar, sino llegar con alegría. El que lo hace con gozo, llega antes a la victoria.
Oración final
Padre amado cómo no estar contentos, si antes éramos huérfanos, más bien hijos de Satanás, y nos has hecho tus hijos, reyes y sacerdotes, nos has sacado de tantos apuros, nos das fuerzas y salud, nos guardas del mal y aún de nosotros mismos, de pecar; cómo no estar contentos si has circuncidado nuestro corazón y has cortado prepucios repugnantes de maldad, nos sorprendes con tus regalos y maravillas con la revelación de tus palabras.
Gracias que nos das contentamiento continuo, aunque tengamos la tristeza de los que se pierden, incluso, en esas tristezas permanece tu gozo en nuestro interior, porque seguimos adelante sin mirar atrás y la fidelidad que nos concedes, es milagrosa, cada día, nos haces santos y santificas cada día, hay infinidad de bondades para estar más que gozosos, sin permitir la queja en el corazón. Gracias por los hermanos, una fiesta de alegría de tu Espíritu que nos desborda.

