Clama al Señor

Por Benito Chicharro - Devocional 21 de diciembre 2025.

Devocional de hoy

Clama al Señor

La visión de Dios ante la aflicción

Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.

Éxodo 3:7-9

El clamor tiene resultados, en el ámbito de lo que significa ser liberados. El pueblo de Israel estaba oprimido y Dios ve sus aflicciones y angustias e interviene. Nunca te angusties ni veas que no hay soluciones, porque Dios siempre viene en tu ayuda.

El pueblo de Israel estaba sufriendo dificultad de 400 años. El clamor casi siempre viene precedido de una situación de angustia y desesperación, por eso el pueblo de Israel clamó: porque el clamor trae resultados, el clamor trae liberación.

Testimonio de liberación personal

Yo estaba perdido en las drogas y no veía la salida, pero el Señor me dijo: “con amor eterno te he amado, por tanto te prolongué mi misericordia”. Yo dije: esto es para mí y lo cogí. Yo estaba lleno de violencia y rebeldía, sabía que la vida no me iba bien. Después de tocar tantas puertas —institucionales, familiares, amistades— nadie pudo ayudarme en esta angustia. Este pobre clamó y el Señor le oyó.

Cuando uno se acerca al Señor con humildad y clama a Dios, Él responde. Yo no tenía esperanza, ni mi familia tampoco. Estaba casi muerto, y en el momento que clamé, Dios transformó mi vida, cambiando mi corazón y todas las cosas comenzaron a ser hechas nuevas: mi comportamiento del pasado, mi conducta rebelde, mis vicios y adicciones pasaron. Tengo 34 años de una vida transformada. Es muy triste una vida cautiva por el diablo, atada a la violencia, a la drogadicción y a los vicios. ¿Y cómo salir de eso?

El enemigo de la transformación: la resignación

El enemigo del cambio se llama Resignación, lo vemos en el ejemplo del estanque de Betesda: aquel paralítico llevaba 38 años y, por no resignarse, recibió su milagro. Yo no me resigné; busqué la solución “por si acaso”, y este pobre clamó y Dios me libró de toda angustia y desesperación.

La importancia de la humildad en el clamor

Siempre recuerdo la parábola del fariseo y el publicano. Muchas personas hablan consigo mismas y su oración no sube a Dios. El fariseo hizo alarde de sí mismo, pero el publicano, con pobreza de espíritu, dijo: “Dios mío, sé propicio a mí, pecador”. Ese hombre recibió la gracia de salir libre de cualquier condenación, porque Jesús lo limpió de toda culpa.

Cuando uno va delante del trono de Dios con humildad, obtiene liberación. Me costó entender que debía ir humillado, no como alguien inteligente que lo sabe todo, sino como el último de la fila.

El clamor como bramido del alma

Los tiempos son peligrosos y debemos elevar clamor. Es como una oración subida de tono, un bramido del alma, como dice el Salmo 42:1: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.”

El clamor combina intercesión, petición, auxilio, desesperación y angustia. También se eleva para avivamiento por fe, para unir a la iglesia y que el enemigo no avance. El clamor de guerra es un arma: donde hay clamor, está la presencia de Dios, y los enemigos tiemblan.

Clamar en tiempos de cautividad

Cuando Sedequías envía al profeta Jeremías a la cárcel, vino la palabra: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Clamar es la solución a la circunstancia. Es intercesión, gemidos indecibles; cuando estamos en “cárcel”, el clamor es la única salida.

He conocido personas en la cárcel que son más libres que quienes están fuera, porque clamaron a Dios. En esa circunstancia, son dichosos y pueden ayudar a otros, vivir austeramente, porque clamaron y fueron hechos libres.

Clamar en la batalla y en la vida cotidiana

Cuando Josué peleó la primera batalla en Jericó, la situación era complicada. Pero si Dios está en control, no hay enemigo que nos supere. Dios da estrategias y armas para vencer en cualquier contienda.

El clamor también sirve para pedir favor y gracia por personas desfavorecidas, en lo económico, laboral o familiar.

Juan el Bautista y el clamor al arrepentimiento

Juan bautizaba en el desierto y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.

Marcos 1:4

Él fue precursor, clamaba para que las almas se salvaran y se arrepintieran. El arrepentimiento lleva a la confesión; sin arrepentimiento, el pecado se oculta como lepra interna. La medicina para la lepra era Jesucristo, así como la única solución para el pecado.

Juan no era la luz, sino que debía menguar para que Cristo creciera. Dios lo usó poderosamente.

Clamar por la familia y los hijos

Elevemos clamor por nuestras familias, por los hijos pródigos, para que se acerquen a Dios y sean encendidos en Su amor. Debemos dejar el tesoro de la Palabra y valores del Señor, porque los hijos enseñados de pequeños muchas veces se apartan, pero debemos clamar para que vuelvan al conocimiento de la verdad.

Clamar por otros es un celo que viene de Dios, para que la gente despierte interés en Él y el corazón se prepare para la siembra.

Clamor en tiempos de desolación y restauración

El pueblo de Dios, en tiempos de idolatría y cautiverio, clamó a Dios y Él envió palabra a través del profeta Joel.

“Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta.”

Joel 2:25

Dios actúa cuando hay clamor: restaura, restituyendo y levantando a Su pueblo. Israel continúa porque está en el plan profético de Dios y es la niña de Sus ojos.

Clamor por restauración familiar

Dios restaura cuando hay clamor: relaciones familiares, corazones de padres hacia hijos, conflictos resueltos. Clamar es una oración intensa, no para ser vistos por hombres.

Clamor de guerra y preparación para los últimos tiempos

Clama y verás la respuesta de Dios. No seas insensible ni descuidado con tu salvación. Vienen tiempos peligrosos y debemos estar preparados para toda la contienda espiritual.