Casi Gol: Cuando Estar Cerca no es Suficiente

Por Javi Jiménez - Devocional 26 de octubre 2025.

Devocional de hoy

Casi Gol: Cuando Estar Cerca no es Suficiente

En la temporada pasada de futbol de primera división,  sucedió un fenómeno deportivo que género mucha controversia, y fue lo siguiente:

En una jugada un poco confusa, el balón, tocando, sin rebasar la línea de gol,  el portero, consiguió despejar con mucha dificultad; el equipo atacante  gritó  precipitadamente que había sido gol y el equipo defensor, sostenía, que no debía ser anotado pues el balón no había pasado totalmente la línea, como dicta el reglamento. Unos y otros rodearon al árbitro presionándole para que inclinara la balanza a su favor. El árbitro decidió consultar a las cámaras de televisión que, con gran precisión, detectaron, efectivamente, que no había sido gol, había sido un casi gol, pero no subió al marcador y el equipo perdió.

¡¡Por un poco!! es frustrante casi ganar, porque en el fondo es perder, duele menos perder cinco a cero que por unos míseros centímetros. Noventa minutos de juego intenso dejándose la piel en el campo, atacaron y defendieron, tenían una buena estrategia y una buena preparación física, en definitiva, lo hicieron todo bien, menos lo más importante, que el balón cruzara la línea de meta.

Así pasa con lo espiritual, o te salvas o te condenas, el infierno será un lugar de frustración, almas eternamente lamentándose, diciendo, por poco me salvo.

Hay tres historias de personas que tenían todo a su favor pero por poco quedaron descalificadas.

Sucedió que un joven se acercó a Jesús y le preguntó: —Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para obtener la vida eterna? —¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? —respondió Jesús—. Solamente hay uno que es bueno. Si quieres entrar en la vida, obedece los mandamientos. —¿Cuáles? —preguntó el joven. Contestó Jesús: —“No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre” y “ama a tu prójimo como a ti mismo”. —Todos esos los he cumplido —dijo el joven—. ¿Qué más me falta? Jesús respondió: —Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. Cuando el joven oyó esto, se fue triste porque tenía muchas riquezas. —Les aseguro —comentó Jesús a sus discípulos— que es difícil para un rico entrar en el reino de los cielos.

Mateo 19.16 al 26  

Que más me falta?

He cumplido todos los mandamientos, me he preparado, he estudiado, he sido buen ciudadano, solo por un poco estoy fuera.

Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;  y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.  Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. 

Marcos 12:28-34 

No estás lejos, estás cerca, pero no estás dentro, es un casi gol!!

Estás en la frontera, pero no en el reino de Dios!!

El escriba tenía el conocimiento y la revelación pero le faltaba la práctica.

¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano. Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!

Hechos 26.27-29

No solo es creerle, faltó la obediencia, por poco!!!!

Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

Hebreos 2:1-4

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