Canto de Adoración: Sumisión y Obediencia

Por Rebeca Díez - Devocional 26 de septiembre 2026.

Devocional de hoy

Canto de Adoración: Sumisión y Obediencia

Una vida de sumisión y obediencia

Los cantos de adoración que suben al trono del Señor como un olor grato son aquellos que son entonados con el respaldo de toda una vida de sumisión y obediencia. La adoración no es solamente un acto externo del ser humano, sino que necesita brotar de una vida sujeta y obediente para que agrade al Señor.

¿Qué es la sumisión?

La Sumisión es un acto de reconocer una autoridad y de ponerse debajo de ella. Es una decisión voluntaria, es un sinónimo de sujeción que quiere decir un acto de amarrarse o sujetarse a alguien de modo que no pueden separarse.

Visto así, la sumisión o la sujeción es el reconocimiento de la autoridad de Dios y la decisión del individuo de amarrarse a el, de dejar que Él TOME EL CONTROL.

Sujetos a la voluntad de Dios

Por esto, la sumisión o sujeción se efectúa de dos maneras: Nos sujetamos a la voluntad de Dios, dejando que Él gobierne nuestro corazón, nuestros deseos, ,nuestros pensamientos, nuestra forma de pensar, ya no somos nosotros que opinamos o contendemos con su Palabra, ya no ha modas que modifiquen su Versión, ya no hay dos ideas, sino la del Maestro que nos dirige.

La sujeción a las autoridades que Dios ha puesto

Pero también la sujeción a la voluntad de Dios se manifiesta a través de aquellas personas que Dios ha puesto como autoridad sobre nosotros: nuestros padres, maestros, autoridades espirituales, pastores y hermanos mayores en la fe. Por eso, debemos aprender a ser mansos y humildes, reconociendo y valorando a quienes Dios ha puesto a nuestro lado para aconsejarnos, instruirnos, corregirnos, dirigirnos y ayudarnos a crecer.

Aprender a recibir consejo

He conocido a muchos jóvenes que han comenzado a llevar la alabanza en sus iglesias y que, cuando reciben el consejo de personas con muchos años de experiencia en el ministerio de la adoración, tienen dificultades para aceptar esas aportaciones. Piensan que quienes llevan más tiempo en el ministerio deberían actualizarse, que están «chapados a la antigua» o que, por ser jóvenes y conocer nuevas formas de hacer las cosas, ellos ya lo saben todo.

Pero rechazar el consejo de quienes tienen más experiencia es un gran error. La juventud, el conocimiento y las nuevas capacidades no deben llevarnos a despreciar la experiencia de quienes han recorrido antes el camino. Al contrario, debemos aprender a escuchar, recibir consejo y valorar la sabiduría de aquellos que Dios ha puesto delante de nosotros.

La verdadera humildad no consiste solamente en reconocer que necesitamos de Dios, sino también en reconocer que Dios puede enseñarnos y corregirnos a través de otras personas.

La obediencia como parte de la adoración

Otra área de nuestro canto de adoración es la obediencia. El diccionario de teología define la obediencia como reconocimiento de una autoridad legítima, reconocimiento que se manifiesta en la conducta y en el modo de pensar. Hay tres formas de obediencia de acuerdo a la biblia:

Pecado, desobediencia y obediencia

“porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno , los muchos serán constituidos justos”

Romanos 5:19

En este pasaje se nos muestra que pecado y desobediencia son sinónimos. Por tanto, la obediencia es justicia ante Dios.

Obedecer para tener vida

Si oyeres sus mandamientos tendrás vida. Esta afirmación aparece muchas veces de diversas maneras en el antiguo testamento y expresa claramente la voluntad de Dios de que le obedezcamos para tener vida. (Deutoronomio 28:1-2)

El primer canto de adoración es Jesús ofreciendo una vida en total sujeción y obediencia al Padre ,pues fue sujeto y obediente hasta la muerte de cruz.

Oración: una vida entregada en obediencia

Oración: Señor, hoy quiero entender que mi adoración no está solamente en las palabras que salen de mi boca o en las canciones que entono, sino también en mi obediencia.

Quiero reconocer tu autoridad sobre mi vida y demostrar ese reconocimiento no solamente con lo que digo, sino también con mi conducta y con mi manera de pensar.

Ayúdame a comprender que la desobediencia me aleja de tu voluntad, pero que la obediencia es justicia delante de Ti. Quiero escuchar tus mandamientos y guardarlos, porque deseo caminar en la vida que Tú has preparado para mí.

Señor, enséñame a que mi canto de adoración sea también una vida entregada a Ti. Que no solamente te adore con mis labios, sino que pueda adorarte con cada decisión, con cada pensamiento y con cada paso que doy.

Y sobre todo, quiero mirar a Jesús, quien nos mostró el verdadero canto de adoración: una vida en total sujeción y obediencia al Padre, siendo obediente hasta la muerte de cruz.

Que mi vida también pueda ser una ofrenda de obediencia delante de Ti. Que cuando te adore, no sean solamente palabras o canciones, sino que mi propia vida pueda decirte: «Señor, quiero hacer tu voluntad».