Bienaventurados los Pobres

Por José Jesús García - Devocional 20 de mayo 2026.

Devocional de hoy

Bienaventurados los Pobres

La promesa para los pobres de espíritu

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

En los tiempos de Jesús había muchas clases sociales, los ricos, los religiosos, los romanos que dominaban las ciudades, y los pobres, los esclavos, los enfermos, y esas clases creaban muchas injusticias. Jesús vino con un amor eterno por los necesitados, sobre todo por los sedientos y hambrientos. Las clases sociales nos traen una condición, parece que si no tenemos riquezas naturales no podemos ser felices, que si no tenemos lo que nos ofrecen los ricos no podemos estar completos, pero Jesús viene a nuestras vidas, y si le abrimos las puertas, porque necesitamos, tenemos heridas, necesidad, entonces el Espíritu Santo viene para hacer su gloriosa obra.

Jesús y los necesitados

Los ricos no se sienten necesitados pero los pobres son los que más buscan al Señor, y no tenemos que estar tristes por ello, porque Jesús viene a darnos el pan de vida y el pan natural.

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.”

Lucas 4:18

La semilla cae en la tierra, y da fruto en esos terrenos donde le permiten que germine, y si dejamos que brote en nuestros corazones, dará mucho fruto.

Dar buenas nuevas a los pobres de espíritu

Dar buenas nuevas a los pobres de espíritu: esos pobres son los que anhelan encontrar la Vida, reconocen que tienen una falta, un vacío, y lo que sí puede llenar nuestras vidas es la Palabra De Dios.

¿Por qué a los pobres?, porque si estás necesitado, estás más dispuesto a abrir el corazón, estás quebrantado, humillado, sin embargo el rico está ensoberbecido en sus riquezas y poder, y piensa que no necesita nada de nadie.

El joven rico y su necesidad espiritual

Había un joven rico, un religioso, bien posicionado, que vivía bien, tenía comercios, propiedades, buenas costumbres, pero Jesús no se agradaba de estos religiosos, porque eran hipócritas, tenían una escasez de buenas obras, pero este joven tenía una necesidad y búsqueda en su interior.

“Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.”

Marcos 10:17

La dificultad de confiar en las riquezas

Jesús entra con la espada de doble filo y trae la verdad que necesitamos cada uno de nosotros. Pero ¿la aceptamos? ¿La recibimos? ¿De qué nos sirve alcanzar riquezas si nos van a servir de tropiezo para apartarnos de sus caminos?

Muchos vienen al Señor porque les falta el oro y la plata y cuando Dios provee, dejan de venir a la iglesia, ya no pueden congregarse para escuchar la Palabra porque ponen excusas, tienen trabajo, el mundo les atrapa, les va impidiendo marcar bien sus prioridades. Jesús es el Primero en todos nuestros caminos, Él es la Piedra angular, el Centro de todo, nuestros pies estén sobre la Roca que es Jesús y nada ni nadie nos aleje de su amor.

“Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!”

Marcos 10:24

Cuántos dejan de dar la gloria al Señor y se olvidan de dónde el Señor les sacó; qué bueno que deseemos ser ricos en los cielos y no en la tierra.

La riqueza espiritual de los humildes

Tenemos la historia preciosa del centurión sirio, enfermo de lepra, que fue sanado por obedecer a Eliseo, pero fue esa niña esclava que le habló de cómo podría ser sanado. Esa muchacha humilde, pobre, que servía, pero llevó palabra de salvación a esa casa. Esa niña era pobre en lo natural pero RICA en el reino de los cielos.

“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

1 Timoteo 6:17

La verdadera riqueza

A la caída le precede la altivez, por lo tanto, seamos humildes. Porque Dios bendice a sus hijos, y no he visto justo que mendigue pan dice proverbios: si vivimos agradando a Dios, Él nos trae bendición y cubre nuestras necesidades, pero ¡cuidado de que vengan esas riquezas de bendición y nos olvidemos de Jesús!

Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.”

Las riquezas se ven en las buenas obras, en los frutos espirituales, por lo tanto: NO seamos mezquinos ni egoístas.

Poder estar libres de este mundo es una gran bendición, ser príncipes para el Señor, ser de los que no necesitan indumentarias caras, sino vestidos de su santidad.

¿Te ha mordido la serpiente y te ha metido el veneno del mundo? ¿sus modas? ¿desear ser alguien?

Pobres en la tierra, ricos en Cristo

“Como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.”

2 Corintios 6:10

Vamos por un desierto, pero tenemos el agua de vida, tenemos dónde lavarnos y zambullirnos, por eso tenemos gozo y damos gracias por todo, pero ¿de qué nos entristecemos?

Por no tener las riquezas del mundo.

Deja que entre la luz de Jesús y te haga ver lo que es importante.

Como pobres, sin tener nada en los bolsillos, pero lo tenemos todo, porque teniendo al Señor lo tenemos todo, podemos orar por los enfermos por los atados y ofrecemos sanidad y libertad, enriqueciendo así a los demás.

¿Qué mayor tesoro podemos recibir?

El mensaje de salvación y redención: solo una palabra sanará y llenará el vacío de tu vida.

Oración final

Señor gracias por lo que me has dado, soy un privilegiado de escuchar tu palabra, mientras que muchos vagan perdidos sin ti. Tu palabra nos sacia como agua fresca en el desierto. Gracias Señor.