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Bendecidos y en Victoria
Por Benito Chicharro - Devocional 26 de noviembre 2025.

Devocional de hoy
Bendecidos y en Victoria
Cuando alguien te pregunta ¿cómo estás? ¿Cómo tendríamos que responder? Bendecidos y en victoria. Porque esa debe ser la realidad que vivamos como creyentes cada día. El que vive en victoria, va con la cabeza bien alta, porque cuando hay pecado, hay vergüenza y no puede haber victoria.
Israel, el anatema y la derrota en Hai
Israel vio caer los muros, tuvieron una gran victoria y luego de eso viene Hai, pensando que los iban a derrotar sin esfuerzos, pero había anatema en el pueblo, un manto babilonico y aquel botín les condenaba, porque Dios había dicho: Nada toquéis del anatema, y el pecado de Acán se transfirió al pueblo y teniendo un enemigo menor que enfrentar, tuvieron una gran derrota.
El pecado como derrota y el llamado a vivir en victoria
No lo debemos obviar, sino saber que el pecado es derrota y fracaso. Bendecido y en victoria debe ser la premisa de los que hemos creído.
“Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
1 Corintios 15:57
El éxito y la victoria son la corona de los que luchan y se esfuerzan, porque no hay gloria sin sacrificio, sin lucha y sin esfuerzo.
Pablo: el martirio y la esperanza de la corona eterna
“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”
2 Timoteo 4: 6-8
Pablo sufrió el martirio, él sabía que el tiempo de su partida estaba cercano. Cuando se vive un proceso de enfermedad terminal, una persona sabe que la vida está a punto de acabar, porque salvo que Dios haga un milagro, el curso que sigue es la muerte. Pablo sentía que su partida estaba cercana.
2 Timoteo 4:7 decía: He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. y en verso 8 habla de la corona, porque no hay corona sin haber peleado la buena batalla y obtener la victoria. ¡No se puede!
Esperanza en la venida del Señor
¿Tu amas la venida del Señor? ¿Esperas Su venida? Solo los que tienen esperanza, se mantienen a flote navegando en el mar revuelto de este mundo, el enemigo busca matar la esperanza. Si no supiéramos que Cristo viene, no tendríamos esperanza. Los que no tienen esperanza se hunden y algunos solo flotan. ¿Por qué Cristo aún no ha venido? Porque aún hay muchas personas que tienen que recibir la palabra de Dios; mientras, estamos en una dispensación de gracia, porque Él no quiere que nadie se pierda. El que vive en derrota, vive en pecado, pero el que se arrepiente puede levantar su cabeza y puede ser limpio de mancha.
La abstinencia como condición para luchar
“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.”
1 Corintios 9:25
Para los que estamos en lucha, hay una condición que debemos tener para estar en esta facultad:
Abstinencia: El que lucha de TODO SE ABSTIENE, se niega a sí mismo. El soldado tiene que estar concentrado en la batalla, se abstiene de todo, porque es su vida la que está en juego y tiene que vencer en la batalla que está peleando.
¿Tu peleas si sabes que estás en derrota? Si sabemos que estamos perdiendo, dejamos de pelear, pero no debemos darnos por vencidos, Romanos 12:21 dice “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” Debemos abstenernos de toda especie de mal, el mal tiene un abanico muy grande, que abarca muchas cosas, por ejemplo una de ellas es la cizaña que crece y se da cuando la iglesia duerme.
Siete promesas para los que vencen
El árbol de la vida.
No sufrir daño de la segunda muerte.
Comer del maná escondido, y una piedrecita blanca con un nombre nuevo.
Autoridad sobre las naciones.
Vestiduras blancas y nombre en el libro de la vida.
Ser columna en el templo de Dios.
Sentarse con el Señor en su trono.
El día malo y la armadura de Dios
Pero el día malo viene, todos podemos tener un día malo, algunos tienen un día, otros lo tienen siempre, siempre sin ganas de luchar, ni hacer nada, el problema es que en el mal día malo no podremos estar firmes. Efesios 6 nos habla de la armadura de Dios Efesios 6:13 dice “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
No se puede enfrentar al enemigo a pecho descubierto, necesitamos la armadura, el yelmo para que no tengamos dudas en la mente, el escudo de la fe, la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. Tenemos la armadura, no estamos desarmados, tenemos la palabra y si creemos en ella podremos resistir en el día malo. El día malo lleva a tantas almas a la depresión, el enemigo está esperando un descuido para darnos la caída pero debemos resistir y estar firmes porque somos más que vencedores en Cristo.
Así que no hay día malo para los que estamos en Cristo, porque los que estamos en Cristo TENEMOS ESPERANZA!

