Apagar al Espíritu Santo: Un Obstáculo para ser Guiados

Por Sully López de Barra - Devocional 15 de mayo 2026.

Devocional de hoy

Apagar al Espíritu Santo: Un Obstaculo para ser Guiados

“No apaguéis al Espíritu.”

1 Tesalonicenses 5:19

Una advertencia importante

En la carta a los tesalonicenses, el apóstol Pablo de Tarso da una serie de instrucciones prácticas para la vida diaria del creyente: vivir con gozo, orar constantemente, dar gracias en todo… y en medio de todo ello, hace una advertencia clara: no apaguéis al Espíritu.

Esto nos muestra algo muy importante: el Espíritu Santo está obrando continuamente en nosotros, hablándonos, guiándonos, impulsándonos, pero también existe la posibilidad de que nosotros mismos apaguemos Su obrar en nosotros.

El Espíritu Santo nos guía

El Espíritu Santo es nuestro consejero, quien nos guía, nos acompaña y nos enseña. Pero si lo ignoramos, dejamos de ser sensibles a Su voz. Y si no le escuchamos, no podremos ser guiados por Él. Apagar el Espíritu no ocurre de un momento a otro, sucede poco a poco.

¿Cómo podemos apagar al Espíritu Santo?

Ignorando Su voz

Sabemos que Dios nos está hablando, pero no hacemos nada. El Espíritu nos impulsa, nos inquieta, nos dirige, pero decidimos seguir igual.

No obedeciendo

Él nos muestra el camino, pero elegimos hacer lo contrario. Cada acto de desobediencia apaga un poco más nuestra sensibilidad espiritual.

Dejando de orar y buscar a Dios

La relación con el Señor se enfría y con ella, la sensibilidad. Nuestro tiempo de oración disminuye o desaparece, vamos en nuestras propias fuerzas y sin comunión, dejamos de percibir Su dirección.

El Espíritu nos impulsa a avanzar, a cambiar, a dar un paso, pero nos detenemos. Nos resistimos por miedo, comodidad o inseguridad.

Menospreciando lo espiritual

No damos valor a lo que viene de Dios. Ignoramos Su voz, Su Palabra, o lo que Él quiere mostrarnos. Y poco a poco, dejamos de escuchar la voz del Señor y nuestro oído espiritual se cierra a su dirección.

Viviendo en rutina espiritual

Seguimos “haciendo lo mismo”, pero sin fuego, sin pasión, sin búsqueda real, solo por rutina, solo porque toca, solo porque ya estamos acostumbrados. Y el fuego del Espíritu comienza a apagarse lentamente.

Un llamado a reflexionar

El Espíritu Santo no deja de hablar, pero con estas actitudes, nosotros podemos dejar de escuchar. Recordemos que el fuego no se apaga de golpe, se apaga poco a poco. Hoy es un buen momento para preguntarnos: ¿Estoy siendo sensible al Espíritu… o lo estoy apagando? El Espíritu habla, pero… le estoy haciendo caso? pero no le hacemos caso. El fuego está, pero… estoy dejando que se apague?

Volver a encender el fuego

Si queremos ser guiados por el Espíritu Santo, necesitamos volver a encender ese fuego: escuchar, obedecer, buscar y responder.

Oración final

Espíritu Santo, no quiero apagarte en mi vida. Hoy quiero volver a ser sensible a Ti, escucharte y responder a Tu dirección. Aviva en mí ese fuego, renueva mi pasión y guíame en cada paso que doy. No quiero vivir indiferente… quiero vivir guiado por Ti. Amén.